Este miércoles no habrá clases en la Universidad Nacional de Rosario. La institución decretó asueto docente en el marco del Día de la Docencia Universitaria, una fecha que este año tiene un peso simbólico particular: se cumplen exactamente 60 años de uno de los episodios más oscuros de la historia universitaria argentina.
La medida alcanza a todas las facultades y escuelas medias que dependen de la UNR, por lo que los estudiantes de toda la casa de estudios rosarina tendrán el día libre. No es un feriado caprichoso ni un día de descanso más: detrás de la fecha hay una historia que vale la pena recordar.
La noche del 29 de julio de 1966, la dictadura encabezada por el general Juan Carlos Onganía ordenó el desalojo violento de varias facultades de la Universidad de Buenos Aires. Policías con bastones irrumpieron en los claustros y golpearon sin distinción a profesores y alumnos que resistían pacíficamente en defensa de la autonomía universitaria, un principio conquistado con la Reforma del 18 y que Onganía acababa de arrasar con un gremios-provinciales.html" class="auto-link">decreto. La imagen de los docentes y estudiantes corriendo ensangrentados por los pasillos de la Facultad de Ciencias Exactas quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del país.
Lo que siguió fue devastador: cientos de profesores de primer nivel renunciaron o fueron expulsados, muchos emigraron al exterior en lo que se conoció como una verdadera fuga de cerebros. La universidad argentina tardó años en recuperarse de ese golpe.
¿Por qué importa recordarlo hoy? Porque la autonomía universitaria no es un concepto abstracto. Es la garantía de que ningún poder político puede entrar a un aula y decirle a un docente qué puede o no puede enseñar. Ese principio, que en 1966 fue pisoteado literalmente a bastonazos, sigue siendo el escudo que protege la educación pública en la Argentina.
La UNR, una de las universidades nacionales más grandes del país con más de 80.000 estudiantes distribuidos en sus 12 facultades, eligió sumarse a la conmemoración con este asueto institucional. Una forma de decir, colectivamente, que la memoria no es nostalgia: es política educativa.
Los alumnos que tenían actividades programadas para este miércoles deberán consultar con sus respectivas facultades sobre la reprogramación de clases, exámenes o actividades académicas.

Comentarios (11)
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Importante recordar la Noche de los Bastones Largos, especialmente en un año en que la universidad pública vuelve a estar bajo presión. 60 años pasaron y el debate sigue siendo el mismo.
Libre el miércoles y a estudiar igual porque los parciales no esperan jaja. Igual está bueno que la UNR lo recuerde institucionalmente.
Esto es adoctrinamiento disfrazado de conmemoración. Un día sin clases no le sirve a nadie, menos a los estudiantes que pagan con sus impuestos esta universidad.
Rodrigo, con todo respeto, la Noche de los Bastones Largos no es ideología, es historia documentada. Que la universidad recuerde a sus docentes golpeados no es adoctrinamiento, es memoria institucional. Hay una diferencia.
Siempre la misma historia. Solo recuerdan lo que les conviene políticamente. ¿Cuándo van a hacer un asueto por los docentes que no cobran a tiempo?
Che, ¿alguien sabe si también paran las escuelas medias de la UNR o solo las facultades?
El Tano, la nota dice que alcanza a todas las facultades Y las escuelas medias que dependen de la UNR. Así que sí, paran todas.
Mi viejo me contó que su profesor de física en la UBA renunció después de los Bastones Largos y se fue a Francia. Nunca volvió. Eso fue lo que le hizo Onganía a la ciencia argentina. Vale la pena recordarlo.
Perfecto para recuperar el sueño del lunes jaja. Igual en serio, me parece bien que la UNR tome posición sobre estas fechas. La autonomía universitaria no se negocia.
60 años y parece que fue ayer. La diferencia es que hoy los que quieren controlar la universidad usan decretos de ajuste presupuestario en lugar de bastones. El resultado es el mismo: menos docentes, menos ciencia, menos país.
Ojalá aprovechen el día para hacer algún acto o charla abierta sobre lo que pasó, no solo para quedarse en casa. La memoria tiene que ser activa.