El femicidio de Sophia Civarelli sigue conmocionando a Rosario. La joven de 22 años fue asesinada el jueves pasado por su novio en un departamento de 3 de Febrero al 2400, quien después se quitó la vida. Lo que agrega una dimensión más dolorosa a esta tragedia es que tanto la víctima como el femicida eran estudiantes de Psicología en la Universidad Nacional de Rosario.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría en los pasillos de la facultad. Compañeros, docentes y autoridades intentan procesar lo incomprensible: ¿cómo alguien que estudia la mente humana puede llegar a cometer semejante aberración? La pregunta flota en el aire y no tiene respuestas fáciles.
Desde la Facultad de Psicología de la UNR confirmaron que están organizando espacios de reflexión para abordar esta tragedia que los toca tan de cerca. "No podemos quedarnos callados ante algo así", reconocieron fuentes de la institución. El impacto es evidente: ver que uno de los suyos fue capaz de asesinar a una compañera genera una conmoción que va más allá de lo académico.
El crimen ocurrió en pleno barrio Echesortu, una zona que conoce bien la violencia pero que esta vez se vio sacudida por la brutalidad del hecho. Sophia tenía toda una vida por delante, una carrera que recién empezaba, sueños que ahora quedaron truncos por la violencia machista que no distingue niveles educativos ni clases sociales.
¿Qué señales se pasaron por alto? ¿Había indicios de que la relación era tóxica? Son preguntas que atormentan a quienes los conocían. En una carrera donde se estudian los comportamientos humanos, resulta devastador que no se haya podido prevenir esta tragedia.
La facultad ahora enfrenta el desafío de convertir este dolor en aprendizaje y prevención. Los espacios de reflexión que están planificando buscan no solo procesar el duelo, sino también generar conciencia sobre las señales de violencia de género. Porque si algo debe quedar claro es que ningún título universitario te exime de ser un potencial agresor.
Rosario suma otra víctima más a la larga lista de femicidios. Sophia Civarelli tenía 22 años y un futuro que le arrebataron de la manera más cruel. Su memoria debe servir para que otros casos como este no vuelvan a repetirse, especialmente en ámbitos donde se supone que se comprende mejor la complejidad de las relaciones humanas.

Comentarios (12)
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Es terrible que pase esto en una facultad donde justamente estudian la mente humana. ¿Cómo no vieron las señales? Me da mucha bronca.
Otro femicidio más en Rosario y seguimos igual. Cuándo van a entender que la violencia no se soluciona con charlas?
@El Tano las charlas no solucionan todo pero algo hay que hacer. Por lo menos es un primer paso para generar conciencia.
@Rosarino indignado Tenés razón, algo es algo. Pero me da impotencia que siempre reaccionemos después de que pase la tragedia.
Bien por la facultad que organice espacios de reflexión. Es lo mínimo que pueden hacer por la memoria de Sophia.
Conocía a Sophia del barrio. Era una piba re buena onda, siempre con una sonrisa. No puedo creer que haya terminado así.
22 años tenía la pobre. Toda una vida por delante y se la llevó un enfermo. Me parte el alma.
Estudiar psicología no te hace mejor persona, evidentemente. Hay que trabajar más en la prevención desde chicos.
@Diego Morales Tal cual, hay tipos que estudian para médicos y son unos carniceros. El título no te da valores.
En Echesortu pasan cada cosa... pero esto ya es demasiado. Pobre familia de la chica, no me imagino el dolor.
Ojalá que de esta tragedia salga algo bueno y se pueda prevenir que le pase a otras chicas. Por Sophia y por todas.
Como madre me duele en el alma. Esa nena salió de su casa y no volvió más. Es lo peor que le puede pasar a una familia.