El viernes por la tarde, Lucrecia Edit Zarmati, de 55 años, fue asesinada en plena vía pública en la localidad de Piamonte, en el departamento San Martín de la provincia de Santa Fe. Su femicida tenía una orden de restricción perimetral vigente en su contra. Y aun así, la mató.
El caso sacude a una comunidad pequeña —Piamonte tiene poco más de 2.000 habitantes— y reactualiza una pregunta que el movimiento de mujeres lleva años formulando sin obtener respuesta suficiente: ¿por qué las medidas de protección siguen llegando tarde, o simplemente no alcanzan?
Según los primeros datos de la investigación a cargo del fiscal Dr. Carlos Zoppegni de la Unidad Fiscal 150 de San Jorge, y las pericias de la P.D.I., el agresor identificado como Ricardo Domingo Ellena, de 64 años, embistió a Lucrecia con su automóvil Peugeot 208 mientras ella circulaba en bicicleta por la calle Caseros al 750. No fue un accidente: tras el impacto, Ellena descendió del vehículo y la atacó con un arma blanca, provocándole heridas mortales.
Luego intentó escapar hacia una vivienda cercana, donde intentó quitarse la vida provocándose cortes en el cuello. La policía siguió el rastro de sangre hasta hallarlo escondido en un casillero de gas. Actualmente, el imputado se encuentra internado bajo custodia e intervenido quirúrgicamente en el SAMCo de El Trébol.
Ambos estaban separados desde hacía meses. La restricción perimetral existía, estaba vigente, y no impidió nada. Este detalle no es menor: en Argentina, una proporción significativa de los femicidios ocurre precisamente cuando la mujer decide separarse o cuando ya existe una medida judicial de por medio. La violencia más letal suele concentrarse en ese momento de ruptura, cuando el agresor percibe que pierde el control.
Lucrecia no era solo una víctima. Era una trabajadora, una compañera, una militante. Se desempeñaba como asistente escolar en la Escuela N.º 278 de Piamonte y era una activa delegada de ATE Santa Fe, la Asociación de Trabajadores del Estado. Sus compañeras la recuerdan por su compromiso constante con la defensa de los derechos laborales y de género. Esa doble militancia —en el sindicato y en la causa de las mujeres— hace aún más dolorosa la ironía: Lucrecia conocía los derechos, los reclamaba para otras, y el sistema igualmente no pudo protegerla.
Desde ATE Santa Fe emitieron un comunicado de repudio que no dejó lugar a medias tintas: «Exigimos justicia, una investigación con perspectiva de género y el máximo rigor de la ley para el responsable. También reclamamos políticas públicas efectivas que garanticen protección real frente a las situaciones de violencia de género. Lucrecia, presente. Ahora y siempre.»
El reclamo del sindicato apunta a algo concreto: no alcanza con emitir órdenes de restricción si no existe un sistema de monitoreo efectivo, recursos para los dispositivos de protección y respuesta inmediata cuando se violan esas medidas. En la provincia de Santa Fe, como en el resto del país, los dispositivos de tobillera electrónica para agresores y los protocolos de alerta temprana siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema.
El femicidio de Lucrecia Zarmati es una herida abierta en Piamonte, pero también un espejo incómodo para toda la provincia. Cada vez que una mujer muere con una restricción perimetral vigente, el Estado debe rendir cuentas. La pregunta no es solo quién apretó el gatillo —o empuñó el cuchillo—, sino también quién falló en la cadena de protección que debía mantenerla con vida.

Comentarios (14)
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Tenía restricción perimetral y la mató igual. ¿Para qué sirve entonces el papel? Esto no es una falla del sistema, ES el sistema. Hasta que no haya recursos reales, tobilleras, seguimiento, esto va a seguir pasando.
Otra compañera que pierde la vida. Lucrecia luchaba por los derechos de todos y el Estado no pudo protegerla. Vergüenza.
El problema no es solo la ley, es la implementación. En Santa Fe hay muy pocos dispositivos de monitoreo electrónico para agresores. Eso tiene que cambiar ya.
Yo la conocía a Lucrecia de actividades sindicales. Era una persona increíble, siempre al frente de todo. Esto es devastador. Fuerza a su familia y a sus compañeras de ATE.
Che, pero si había restricción perimetral, ¿por qué no estaba monitoreado? Eso es lo que hay que investigar, no solo al tipo.
Exacto. La restricción perimetral sin seguimiento es solo un papel. El Estado tiene que garantizar que se cumpla, no solo firmarlo.
Hay que ser más duros con los agresores desde el primer momento. Si hay una denuncia de violencia, tobillera electrónica obligatoria. No se puede esperar a que pase lo peor.
Y encima el tipo intenta suicidarse para no responder por lo que hizo. Ojalá la justicia actúe con perspectiva de género real como pide ATE, no con los mismos vicios de siempre.
Cada vez que leo una nota así pienso en todas las mujeres que hoy tienen una restricción perimetral y están igual de expuestas. El miedo no se va con un papel.
Basta de hablar y no hacer nada. Cuántos femicidios más necesitamos para que haya presupuesto real para proteger a las mujeres?
Entiendo la bronca pero tampoco seamos injustos: la policía siguió el rastro y lo encontró rápido. El problema es anterior, es la falta de recursos para el monitoreo preventivo.
Sí, lo encontraron DESPUÉS de matar a Lucrecia. Eso no es un logro, es llegar tarde.
ATE haciendo bien en salir a reclamar. Los sindicatos tienen que estar en esto también, no solo en lo salarial. Lucrecia era de los dos mundos y merece que ambos la defiendan.
Qué tristeza. 55 años, toda una vida de lucha, y así termina. El patriarcado mata. No hay otra forma de decirlo.