Lo que pasó este miércoles en la esquina de Dorrego y Zeballos no se olvida fácil. Candelas Carina Andrea, trabajadora de una farmacia del barrio, fue asesinada en pleno turno. Un femicidio-en-la-farmacia-centrica-de-ro.html" class="auto-link">femicidio que sacudió a sus compañeros, a su familia y a toda la ciudad.
La Asociación de Trabajadores de Farmacia Rosario (ATFAR) no tardó en reaccionar. A través de un comunicado, la organización expresó su profunda consternación y repudio por el crimen, y puso el foco en algo que muchas veces queda en segundo plano cuando ocurren estas tragedias: las condiciones de seguridad en los lugares de trabajo.
Porque la pregunta que nadie quiere hacerse, pero que hay que hacerse, es esta: ¿cuántas farmacias de Rosario tienen protocolos reales para proteger a sus empleados de situaciones de violencia? La respuesta, lamentablemente, parece ser que muy pocas.
Desde ATFAR reclamaron una revisión integral de las condiciones de seguridad en las farmacias y exigieron la adopción de medidas concretas para prevenir futuros episodios de violencia laboral. El comunicado también destacó que el hecho generó una fuerte conmoción entre los trabajadores del establecimiento, especialmente entre quienes estuvieron presentes en el momento del crimen. Esa marca no se borra con un comunicado ni con una reunión de directivos.
Las farmacias son uno de los comercios más expuestos de la ciudad. Atienden las 24 horas, manejan medicamentos controlados y efectivo, y en muchos casos funcionan con personal mínimo en los turnos nocturnos. La combinación es conocida: vulnerabilidad y escasa protección. El gremio lo sabe, los trabajadores lo saben, y sin embargo el debate sobre seguridad laboral en el sector siempre llega tarde, siempre después de que algo grave ocurre.
ATFAR también anunció que acompañará a la familia de Candelas y que brindará apoyo psicológico y sindical a los empleados afectados por el hecho. Un gesto necesario, aunque insuficiente si no va acompañado de cambios estructurales.
Rosario tiene una deuda pendiente con quienes trabajan en la primera línea de atención al público. Candelas Carina Andrea tenía un nombre, tenía compañeros, tenía una familia. Que su muerte no sea solo un comunicado más en una carpeta que nadie vuelve a abrir.

Comentarios (13)
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Una trabajadora yendo a hacer su turno como cualquier día y no volvió. Esto no puede seguir pasando. Exijo que el municipio y la provincia tomen medidas YA en las farmacias de turno nocturno.
El gremio saca el comunicado después del hecho. ¿Y antes? ¿Cuándo venían reclamando seguridad? Porque si no reclamaban, ahora el comunicado es puro verso.
No seamos injustos, los gremios solos no pueden obligar a los empleadores a instalar cámaras, botones antipánico o rejas. Eso requiere legislación. ATFAR hace lo que puede.
Legislación hay, Marcelo. Lo que no hay es voluntad política de aplicarla. Pero bueno, seguimos esperando el próximo comunicado de repudio.
Trabajo en farmacia hace 12 años. Nunca tuvimos botón antipánico, nunca tuvimos protocolo de seguridad. Esto que pasó le podría haber pasado a cualquiera de nosotras. Me parte el alma.
Descanse en paz Candelas. Y que la Justicia actúe rápido. No puede quedar impune.
Siempre lo mismo: pasa algo horrible, todos se rasgan las vestiduras, y en tres semanas nadie habla más del tema. Ojalá esta vez sea diferente pero no tengo esperanzas.
Muy bien que ATFAR salga a exigir. Pero que no quede en un comunicado. Que haya mesas de trabajo, que haya plazos, que haya nombres y apellidos responsables de implementar las medidas.
¿Y el intendente? ¿Y el gobernador? Silencio total como siempre cuando la víctima es una laburante de barrio.
Fui a esa farmacia mil veces. No puedo creer lo que pasó. Mis condolencias a la familia de Candelas.
Esto es un femicidio en el trabajo. Hay que llamarlo por su nombre. No es un 'episodio de violencia', es un sistema que mata mujeres.
Coincido con Braian. Y encima en su lugar de trabajo, donde supuestamente debería estar protegida. El empleador también tiene responsabilidad acá.
Ojalá que el apoyo que promete ATFAR sea real y no solo palabras. Los trabajadores que presenciaron esto van a necesitar contención psicológica seria, no una reunión de diez minutos.