La séptima edición del Festival Bandera convirtió a Rosario en una fiesta de música en vivo cuando más de 20.000 personas se juntaron en el Parque Estación Central Córdoba.
El sábado, con apertura de puertas pasadas las 14.30, el predio mostró un clima inestable: varias horas de sol, después lluvia y frío, pero la música no se apagó.
El recorrido tuvo cuatro escenarios en actividad casi simultánea y una grilla que cruzó rock, pop, electrónica, indie y urbano. Familias, parejas y grupos de amigos se movieron entre puestos de comida, hidratación y descanso.
Desde la caminata de ingreso, entre conversaciones, reencuentros y expectativas, se respiraban las ganas de compartir música en vivo. Adentro, los cantos a toda voz, los cuerpos que seguían el ritmo y los pogos convivían con quienes preferían escuchar desde más atrás.
El espíritu rutero se notó en abrigos, remeras de bandas favoritas y en quienes convirtieron un recital en una pequeña aventura. Entre puestos de comida, puntos de hidratación y espacios para descansar, la música empezó a marcar el pulso de una tarde que todavía tenía mucho por ofrecer.
La disposición de dos escenarios enfrentados le imprimió a la jornada un ritmo vertiginoso: terminaba una banda y la siguiente ya estaba lista para tomar la posta.
En el Escenario Parque Norte, Dillom, Marilina Bertoldi, Guasones y La Vela Puerca convocaron multitudes; la última fue la encargada de cerrar la jornada.
Del otro lado, el Parque Sur tuvo su propia celebración con El Mató a un Policía Motorizado, YSY A y Las Pastillas del Abuelo, que encendieron a una multitud dispuesta a saltar y cantar.
La grilla también desplegó su costado más experimental: Un muerto más, Lisandro Aristimuño, Javiera Mena, El Zar, Bandalos Chinos y Peces Raros aportaron distintas texturas.
Cuando el sol se abrió entre las nubes, la tarde ganó en luminosidad y el predio se entregó al disfrute. Esa energía se sostuvo hasta entrada la madrugada, con una multitud que no se dejó apagar por el cansancio ni por la temperatura.
Hubo un momento bien femenino cuando Zoe Gotusso, Marilina Bertoldi y Andrea Echeverri, vocalista de Aterciopelados, se adueñaron de la escena.
La diversidad musical no fue solamente una característica de la programación: también se reflejó en un público que iba de un escenario a otro sin resignar ninguna de sus preferencias. Algunos buscaban el próximo pogo, otros se dejaban llevar por los sintetizadores y los beats.
Cuando Aterciopelados subió al escenario, la celebración de la identidad y la fuerza femenina encontró su lugar. Pero hubo también un guiño a la historia del rock latinoamericano.
Aterciopelados, una de las presencias internacionales, interpretó “En la ciudad de la furia”, en homenaje a Soda Stereo. La canción ya había sido grabada junto al grupo liderado por Gustavo Cerati para el histórico MTV Unplugged de 1996.
Más tarde, El Mató a un Policía Motorizado apeló a una imagen que conecta con la memoria colectiva: en las pantallas apareció Lionel Messi entre lágrimas, tras la derrota en la final de la última Copa del Mundo, mientras sonaba “El tesoro”.
La frase “cuidarte siempre a vos en la derrota” condensó la melancolía de la banda platense y una postal que quedó en la memoria de la jornada.
Al final, el Festival Bandera 2026 dejó una señal clara: Rosario volvió a demostrar que puede sostener una gran cita musical con clima cambiante, multitud y música.

Comentarios (10)
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La Vela Puerca cerrando en Parque Norte fue un golpe: más de 20.000 personas aguantando el frío y cantando hasta el final.
Bancá la bronca por el clima: primero sol y después lluvia y frío, pero la música no se apagó.
Me gustó que la grilla no fue solo rock: Javiera Mena, Bandalos Chinos y Peces Raros le dieron textura a la tarde.
Con cuatro escenarios casi al mismo tiempo, uno se pierde medio show. Hubo que elegir y siempre queda la duda.
Igual eso es parte del encanto: ir de un lado a otro y chocarte con gente que va por otra banda.
El homenaje de Aterciopelados a Soda Stereo fue lindo, pero “En la ciudad de la furia” ya era un clásico, no necesitaba tanto.
No es que necesitara tanto, es que esa canción con Soda Stereo en Rosario me pegó distinto.
Lo de Messi llorando en la pantalla de El Mató fue una imagen rara, pero muy argentina.
Y muy melancólica, como la banda. Esa frase de cuidarte en la derrota se te queda.
La postal de familias, amigos y gente con remeras de sus bandas resume lo que es un festival en Rosario.