Lo que empezó como una proyección en un aula universitaria terminó en un cruce entre el presidente Javier Milei y la Universidad Nacional de Rosario. El documental 'La Gran Palestina' fue el detonante de una polémica que sacudió a la casa de estudios más grande de la ciudad y que obligó al rector a salir a dar la cara.
El mandatario nacional no tardó en pronunciarse: sostuvo públicamente que la UNR estaba fomentando el 'terrorismo' al permitir esa actividad en sus instalaciones. La acusación cayó como una bomba en el ámbito académico rosarino, donde la autonomía universitaria es bandera histórica y cualquier intromisión del Ejecutivo nacional enciende alarmas de inmediato.
Ante el escándalo, el Ministerio de Capital Humano emitió un pedido de informe formal a la institución. Fue entonces cuando el rector Franco Bartolacci decidió salir al cruce con una postura que sorprendió a propios y ajenos: pidió disculpas por la actividad y, al mismo tiempo, adelantó que la universidad tomará acciones jurídicas en relación al episodio.
La doble jugada de Bartolacci —reconocer el error y al mismo tiempo ir a la Justicia— refleja la tensión que atraviesa a la UNR en este momento. Por un lado, la presión del gobierno nacional, que desde la asunción de Milei no ha ocultado su mirada crítica hacia las universidades públicas. Por el otro, la comunidad universitaria interna, que en su mayoría rechaza cualquier gesto que pueda interpretarse como una concesión al poder político de turno.
¿Hasta dónde llega la autonomía universitaria cuando el contenido de una actividad académica roza la política exterior más sensible del momento? Esa es la pregunta que nadie en la UNR quiere responder en voz alta, pero que flota en cada pasillo del Parque España y en cada facultad de la ciudad.
Vale recordar que la UNR es una de las universidades nacionales más grandes del país, con más de 80.000 estudiantes y una larga tradición de debate político y cultural. La proyección de documentales, charlas y actividades de todo tipo es moneda corriente en sus aulas. Pero el contexto internacional —el conflicto en Gaza, la posición del gobierno argentino alineada con Israel y la sensibilidad del tema en la agenda global— convirtió esta actividad puntual en un campo minado.
Bartolacci, quien asumió el rectorado con el respaldo de sectores del peronismo universitario, deberá ahora navegar aguas complicadas: calmar al gobierno sin perder legitimidad interna, y defender la institución en la Justicia sin que eso se lea como una contradicción con las disculpas que ya ofreció. No es tarea sencilla.
Lo cierto es que la polémica deja una enseñanza clara: en tiempos de polarización extrema, hasta una proyección de cine puede convertirse en un conflicto de Estado. Y la UNR, que siempre se pensó como espacio de debate libre, ahora tiene que explicar qué límites tiene ese debate.

Comentarios (13)
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Bartolacci la cagó dos veces: primero dejando que pasen ese documental sin pensar en las consecuencias, y después pidiendo disculpas como si la universidad le debiera algo a Milei. La autonomía universitaria no se negocia.
Che, la autonomía universitaria existe para proteger el debate académico, no para hacer propaganda política. Hay una diferencia.
Un documental no es propaganda. En la UNR se proyectaron miles de cosas a lo largo de los años. ¿Ahora le pedimos permiso al Ejecutivo para ver una película?
Me parece bien que haya pedido disculpas. No todo tiene que ser una batalla política. A veces reconocer un error es lo más inteligente que podés hacer.
¿Disculpas por qué exactamente? ¿Por proyectar un documental? Esto es gravísimo. Hoy es un documental, mañana qué censuran.
Milei tiene razón en una cosa: las universidades públicas no pueden ser usadas para actividades que apoyan a organizaciones terroristas. Eso no es libertad académica, es otra cosa.
¿Organización terrorista? Hamas es un gobierno electo. Podés no estar de acuerdo pero llamarlo terrorismo es la posición de un lado del conflicto, no un hecho objetivo.
Bartolacci anuncia acciones jurídicas y al mismo tiempo pide disculpas. ¿Contra quién va a ir a la Justicia si ya reconoció que estuvo mal? No le cierra.
Soy docente de la UNR hace 20 años. Esto que pasó es una vergüenza institucional. No por el documental, sino por la forma en que el rector cedió ante la presión política. Eso sí que daña a la universidad.
igual milei tiene razón en muchas cosas pero esto se le fue de las manos, no podes decir que una universidad fomenta el terrorismo por una peli
Lo de Capital Humano mandando un pedido de informe a la UNR me parece una extralimitación total. ¿Desde cuándo el gobierno controla qué se proyecta en las universidades?
Che, ¿alguien sabe si el documental lo organizó la universidad oficialmente o fue un grupo de estudiantes? Porque no es lo mismo.
Buena pregunta. Si fue una agrupación estudiantil la que lo organizó, el rector no tenía ni por qué pedir disculpas. Eso es lo que no se entiende de todo este asunto.