Lo que está en juego no es un detalle burocrático: es la plata que financia la presencia de la carne argentina en el mundo. Y los frigoríficos santafesinos lo saben mejor que nadie.
La Cámara de Frigoríficos de Santa Fe (Cafrisa), que representa a más de 20 frigoríficos de consumo y exportadores de la provincia, salió esta semana a marcarle la cancha al gobierno nacional. El motivo: el plan impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, para modificar la Ley 25.507 y convertir en voluntarios los aportes obligatorios que productores e industria realizan al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
Hoy, esos aportes son del 0,07% para productores y del 0,02% para la industria, calculados sobre el valor de la res vacuna en faena. No son cifras astronómicas por operación, pero en conjunto financian una maquinaria de promoción internacional, investigación y capacitación que el sector considera irremplazable. Si la reforma avanza, el IPCVA debería sostenerse con aportes individuales o prestando servicios comerciales por su cuenta. En la práctica, dicen desde Cafrisa, eso equivale a vaciarlo.
"El IPCVA constituye una herramienta estratégica para toda la cadena de ganados y carnes, tanto por su aporte a la promoción de la carne argentina en los mercados internacionales como por sus actividades de investigación, capacitación, generación de información y promoción del consumo interno", sostuvo la entidad en un comunicado. Y fue directa: consideran "conveniente preservar la capacidad operativa" del organismo.
La posición de Cafrisa no es la de un sector que se niega al cambio por principio. La cámara fue cuidadosa en aclarar que acompaña el objetivo del gobierno de mejorar la competitividad y reducir costos. Pero traza una línea: eso no puede hacerse destruyendo las herramientas que generan valor concreto para la cadena. "Entendemos y acompañamos el objetivo del Gobierno Nacional de mejorar la competitividad, reducir costos y simplificar la actividad productiva, pero consideramos que ello debe realizarse procurando no afectar aquellas herramientas que generan beneficios concretos para el sector", remarcaron.
¿Por qué importa tanto Santa Fe en este debate? Porque la provincia es uno de los principales enclaves de la industria frigorífica argentina. La articulación entre Cafrisa y el IPCVA no es solo formal: la entidad participó activamente en ferias internacionales, jornadas a campo y en más de 40 entidades que integran el consejo asesor del instituto. Esa experiencia acumulada es la que hoy ponen sobre la mesa para advertir que desfinanciar el organismo tiene consecuencias reales.
El argumento de fondo que esgrimen los frigoríficos santafesinos es comparativo: los principales países exportadores de carne del mundo —Brasil, Australia, Estados Unidos— mantienen organismos similares con financiamiento sostenido. Desmantelar el IPCVA en un momento en que Argentina busca recuperar mercados externos sería, según Cafrisa, un tiro en el pie.
"El desafío es producir más, abastecer más al mercado local y al exterior, generar empleo y agregar valor. En ese camino, consideramos que un IPCVA fuerte, eficiente y orientado a resultados constituye una herramienta que merece ser preservada", cerraron desde la cámara, con un llamado explícito al diálogo entre el gobierno, los productores y la industria.
La pelota queda ahora en la cancha de Sturzenegger. El anteproyecto sigue su curso, pero la resistencia del sector empieza a tomar forma. Y cuando los frigoríficos santafesinos hablan, la cadena cárnica escucha.

Comentarios (13)
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Bien por Cafrisa. El IPCVA es de las pocas cosas que funcionan bien en el Estado y que realmente le sirven al sector privado. Desfinanciarlo sería una barbaridad.
Che, si el organismo sirve tanto, que lo paguen voluntariamente y listo. Si es tan bueno, la gente va a seguir aportando. ¿O tienen miedo de que nadie pague?
Exactamente eso. Si el IPCVA genera tanto valor, no debería necesitar la obligatoriedad para financiarse. Que compita como cualquier otro servicio.
El problema con ese argumento es que los bienes públicos no funcionan así. Si todos esperan que el otro pague, nadie paga. Se llama problema del polizón y está en cualquier manual de economía básica.
Yo trabajo en el sector y el IPCVA realmente abre puertas afuera. Las ferias internacionales no se pagan solas. Si esto se cae, perdemos presencia en mercados que nos costó años construir.
Lo que me llama la atención es que Cafrisa dice que acompaña al gobierno pero le pide que no toque esto. Es una posición bastante razonable, la verdad. No es una oposición ciega.
Razonable o no, Milei va a hacer lo que quiere igual. Ya lo vimos con otras cosas. El diálogo que piden los frigoríficos no existe en este gobierno.
Brasil y Australia tienen organismos similares y son los principales exportadores de carne del mundo. ¿Qué parte de eso no entiende Sturzenegger?
Che pero también hay que ver cuánto se gasta el IPCVA en viajes y gastos de representación. Que auditen bien antes de defenderlo a ciegas.
La nota dice que tiene auditoría interna y externa. Algo es algo.
Mientras tanto el campo sigue pagando impuestos de exportación y encima le quieren sacar las herramientas de promoción. La lógica de este gobierno no la entiendo.
Coincido con Cafrisa. Hay que ser inteligente: no todo lo que el Estado financia es un gasto inútil. El IPCVA tiene resultados concretos y medibles. Eso vale.