El gobierno de Santa Fe salió a pelear por sus industrias. Ante los desbordantes aumentos en las facturas de energía eléctrica que vienen sufriendo empresas y grandes comercios de la provincia, la administración de Maximiliano Pullaro inició gestiones formales ante la Nación para exigir medidas que amortigüen el golpe de los nuevos cargos tarifarios. El reclamo no es menor: según denunciaron distintos sectores productivos, el costo del servicio trepó hasta un 500% en algunos casos.
No es la primera vez que Santa Fe tiene que salir con el sombrero en mano a Buenos Aires a reclamar lo que le corresponde. La historia de la relación Nación-Provincia está plagada de episodios donde el interior productivo paga los platos rotos de decisiones que se toman a mil kilómetros de distancia, sin pisar una fábrica ni un comercio del cordón industrial del Gran Rosario. Esta vez, el detonante son los cargos tarifarios que el esquema de desregulación energética del gobierno de Javier Milei trasladó de lleno al sector privado, sin contemplar el impacto diferencial sobre las economías regionales.
Los sectores más afectados son los grandes usuarios industriales y comerciales, aquellos que consumen energía en escala y que hasta hace poco contaban con esquemas de subsidios o tarifas diferenciadas que el ajuste nacional fue desmantelando. Para una pyme mediana del Parque Industrial de Rosario o una cadena de supermercados del interior provincial, una factura que se multiplica por cinco no es un número en un papel: es el límite entre seguir operando o bajar la persiana.
Desde la Provincia de Santa Fe, las gestiones apuntan a que la Nación revea los componentes de los nuevos cargos tarifarios, en particular aquellos vinculados a la potencia contratada y a los cargos de transporte y distribución que fueron actualizados de manera abrupta en el marco del proceso de quita de subsidios energéticos. El argumento santafesino es claro: la velocidad del ajuste no contempló la capacidad de absorción del aparato productivo provincial.
El contexto no es menor. Santa Fe es la tercera economía del país, con un tejido industrial diversificado que va desde el complejo oleaginoso y aceitero del Gran Rosario hasta las metalúrgicas del centro provincial, pasando por la industria alimenticia y el comercio de las grandes ciudades. Un shock tarifario de esta magnitud tiene efectos en cadena: presiona los costos de producción, erosiona la competitividad exportadora y, en el peor de los casos, acelera cierres y despidos.
Lo que está en juego también es político. Pullaro viene construyendo una gestión que se para firme frente a la Nación cuando los intereses santafesinos están en juego, sin caer en la confrontación estéril pero tampoco en la genuflexión que caracterizó a otras administraciones provinciales. El reclamo por las tarifas se suma a una agenda de tensiones acumuladas con el gobierno nacional: la coparticipación, la obra pública frenada, los fondos de seguridad prometidos y no girados. Santa Fe no está dispuesta a ser la variable de ajuste del experimento libertario.
Los sectores empresariales de la provincia, que en general acompañaron con expectativa el inicio de la gestión Milei, empiezan a mostrar señales de hartazgo. Cámaras industriales y comerciales vienen elevando el tono de sus quejas, y el gobierno provincial encontró en ese malestar una oportunidad para canalizar institucionalmente un reclamo que, de no tener respuesta, podría escalar en conflictividad social y económica.
La pelota queda ahora en la cancha de Buenos Aires. Si la Nación no da señales concretas de alivio tarifario, Santa Fe tendrá que decidir hasta dónde lleva el reclamo. Y en esa decisión, como siempre, estará en juego mucho más que una factura de luz.

Comentarios (13)
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Tengo una metalúrgica en el Parque Industrial Alvear y la factura de luz de julio me llegó casi cuatro veces más cara que la de enero. Si esto no se revierte, en tres meses tengo que empezar a pensar en reducir personal. No es joda.
Bien que Pullaro salga a reclamar. Para eso está la provincia, para defender a su gente. Ojalá no se quede solo en gestiones y llegue a algo concreto.
¿Y ahora se dan cuenta? Votaron a Milei con entusiasmo y resulta que la desregulación tiene costos. Bienvenidos a la realidad, muchachos.
No todo es tan simple. Los subsidios energéticos eran insostenibles y alguien los tenía que pagar. El problema es la velocidad del ajuste, no el ajuste en sí.
Claro, 'la velocidad'. Decile eso al tipo que tiene que cerrar su negocio el mes que viene. Muy cómodo hablar de gradualismo desde afuera.
Mi marido tiene un supermercado mediano y la factura de luz pasó de 800 mil pesos a casi 4 millones en seis meses. ¿Cómo absorbés eso sin trasladarlo a precios? Imposible.
El problema técnico es que los cargos de potencia y transporte se actualizaron de golpe sin un esquema de transición. Eso es lo que está matando a los grandes usuarios. No es solo quita de subsidios, es mala implementación.
Pullaro hace bien en reclamar pero que no se ilusione mucho. Con este gobierno nacional, si no sos Buenos Aires no existís.
Yo banco la gestión de Pullaro pero acá hay que ser honestos: durante años los subsidios energéticos fueron un parche que tapó un problema estructural. Ahora hay que resolverlo de verdad, no solo pedir más subsidios.
Coincido con Silvia. El problema es real pero la solución no puede ser volver a los subsidios generalizados. Tiene que haber un esquema diferenciado para la industria pyme, no para todos por igual.
500% de aumento y el gobierno nacional ni pestañea. Eso sí, para bajar retenciones al campo se mueven rápido. Prioridades claras.
Lo de siempre: Santa Fe pone la plata y Buenos Aires decide. Somos la vaca lechera del país desde hace décadas y nadie hace nada.
Ojalá que esta vez la gestión provincial llegue a algo concreto y no quede en una foto de reunión y un comunicado de prensa.