Lo que pasó el 19 de agosto en la farmacia Marketing Farm de Zeballos y Dorrego no se olvida fácil. Carina Andrea Candelas fue asesinada a cuchillazos en el depósito del local donde trabajaba hacía años, por el hombre que decía amarla y que no pudo aceptar que ella le dijera que no.
Este miércoles 26 de agosto a las 14, la Justicia rosarina celebra la audiencia imputativa contra Martín Laureano Banchero, el exnovio de Carina, acusado formalmente del femicidio. La audiencia se había demorado por el estado de salud del detenido —criterios médicos de estabilización, según aclaró la querella—, pero la maquinaria judicial ya está en marcha.
Y la defensa, al parecer, ya tiene su estrategia: bipolaridad, problemas de consumo, cuadros psiquiátricos. La inimputabilidad como salvavidas. El abogado querellante, Ignacio Carbone, escuchó eso y fue directo al hueso: "El sistema penal está lleno de personas con problemas de consumo o afecciones psíquicas y eso no les genera una baja de pena ni imputabilidad".
Carbone, que representa a la familia de la víctima, detalló en Radio 2 los elementos que presentará para demostrar que Banchero actuó con plena conciencia. El argumento es tan simple como demoledor: nueve días antes del crimen, el acusado organizó un viaje en avión a Bariloche con su hija menor. Hizo el check-in, se subió al avión, se hizo cargo de una nena. "Subirse a un avión, hacer el check-in y viajar a cargo de una menor implica un desarrollo racional que demuestra que el sujeto sabía lo que hacía", remarcó el letrado.
A eso se suman otros datos: carnet de conducir vigente, el manejo de su propio vehículo —un Citroën C-Elysée 1.6 HDI modelo 2019— para ir hasta la farmacia y volver a su departamento. No fue un arrebato ciego. Fue un plan ejecutado con frialdad.
La reconstrucción del hecho es escalofriante en su precisión. Banchero dejó el auto en doble fila sobre Zeballos, entró a la farmacia, preguntó por Carina y se metió directamente al depósito. Tenía un cuchillo. Una compañera de trabajo intentó intervenir, pero el nivel de violencia y el arma en la mano lo hicieron imposible. El SIES llegó, pero ya era tarde: Carina falleció en cuestión de segundos.
Las cámaras de la esquina de Dorrego y Zeballos lo registraron todo: a las 9.41 Banchero salió de la farmacia. Veinte segundos después, el auto doblaba en dirección a su casa. Diez minutos más tarde, la brigada motorizada lo encontró en el ascensor de su edificio en Colón al 2000. Antes de ser detenido, había subido a la terraza con una botella de alcohol diciendo que quería quitarse la vida. Después bajó. En el primer piso lo esperaba la Policía.
La historia de la pareja, según explicó Carbone, tiene un trasfondo de 8 a 10 años de relación. Carina decidió terminarla a fines del año pasado. Banchero nunca lo aceptó. Lo que siguió fue acoso constante, persecuciones, amedrentamientos. ¿Por qué Carina no denunció? La familia lo explicó: "La manipulación de él hacía que siempre le trasladara culpas a Carina, lo que le generaba temor a avanzar con denuncias judiciales". Un mecanismo conocido, tristemente repetido, que termina en tragedias como esta.
Pese a la ausencia de denuncias formales, la querella asegura contar con testimonios y pruebas objetivas que acreditan el patrón de violencia previo. Esos elementos serán clave para construir el caso completo y cerrar cualquier grieta que la defensa intente abrir.
¿Cuántas veces más vamos a leer la misma historia? La mujer que decide irse, el hombre que no acepta el no, el sistema que llega tarde. Carina tenía miedo. Tenía razones para tenerlo. Y nadie pudo protegerla. Eso también tiene que estar en el expediente.

Comentarios (13)
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Que no se le ocurra a ningún juez aceptar la inimputabilidad. Este tipo organizó un viaje a Bariloche nueve días antes. Sabía perfectamente lo que hacía. Que paguen los que tienen que pagar.
La bipolaridad no te convierte en asesino. Tengo un familiar con ese diagnóstico y jamás le haría daño a nadie. No mezclen enfermedades mentales con maldad pura.
Bien dicho. La bipolaridad es una enfermedad, no una excusa para matar. Que la defensa no ensucie a miles de personas que conviven con eso todos los días.
Pero tampoco podemos ignorar que el sistema de salud mental en Argentina está destruido. No digo que sea excusa, digo que algo falló antes de que llegara a esto.
El sistema falla, sí, pero él viajó en avión con su hija, manejó hasta la farmacia, entró, preguntó por ella y fue al depósito. Eso no es una crisis, es premeditación.
Lo que me parte el alma es que Carina tenía miedo y no pudo denunciar porque él la hacía sentir culpable. Cuántas mujeres están en esa misma trampa ahora mismo.
Exactamente. El miedo a denunciar no es cobardía, es el resultado de años de manipulación. Hay que entender eso de una vez.
El abogado Carbone tiene razón en todo. Que el tipo tenga bipolaridad o lo que sea no lo exime. La ley es clara y los jueces tienen que aplicarla sin miedo a la presión mediática ni a la de la defensa.
Y mientras tanto el debate es si era imputable o no. El debate debería ser por qué una mujer no puede trabajar tranquila sin que su ex la vaya a buscar con un cuchillo.
Pena máxima y que no salga nunca más. No hay más que hablar.
Me pregunto qué pasó por la cabeza de esa compañera de trabajo que intentó intervenir. Qué valentía y qué horror al mismo tiempo. Espero que esté recibiendo contención.
Nueve días antes estaba en Bariloche con su hija. Nueve días. Y después dicen que no sabía lo que hacía. Por favor.
Ojalá la Justicia esté a la altura esta vez. Carina merece eso como mínimo. Y su familia también.