Lo que no pudo hacer la Justicia en más de cinco años, lo resolvió un par de zapatillas. Matías Daniel E. tenía un pedido de captura vigente desde comienzos de 2021 y había logrado esquivar a las fuerzas de seguridad durante todo ese tiempo. Pero este martes por la mañana, en pleno barrio de Pichincha, su racha se cortó de la manera más mundana posible: intentando robarle las zapatillas y el celular a un turista cordobés.
El hecho ocurrió en uno de los barrios más transitados del cordón céntrico de Rosario. Pichincha, conocido por su movida nocturna y su actividad comercial, fue el escenario donde Matías Daniel E. eligió actuar. La víctima, un hombre oriundo de Córdoba, fue sorprendido y despojado de sus pertenencias. Lo que el imputado no calculó fue que la respuesta policial llegaría rápido.
Cuando los efectivos lo interceptaron y procedieron a identificarlo, el sistema arrojó lo que nadie esperaba en ese momento: un pedido de captura activo desde enero de 2021. Cinco años y medio dando vueltas, cruzando controles, viviendo en la ciudad, y nunca había caído. Hasta hoy.
¿Cuántas veces habrá pasado por una esquina con un patrullero al lado sin que nadie lo reconociera? Es una pregunta que incomoda, porque habla de los agujeros que tiene el sistema de seguimiento de personas con órdenes judiciales pendientes. No es un caso aislado: en Rosario, como en el resto del país, los pedidos de captura se acumulan en bases de datos que no siempre se cruzan en tiempo real con los operativos callejeros.
El hombre quedó detenido y a disposición de la Justicia, que ahora deberá resolver no solo el robo de este martes sino también la causa que motivó aquella orden de captura de 2021. Los detalles de ese expediente original no trascendieron de manera oficial, pero su existencia habla de una historia judicial previa que el sistema tardó demasiado en cerrar.
La víctima cordobesa, por su parte, recuperó sus pertenencias. Un final que, en el contexto de la inseguridad que vive Rosario, casi podría considerarse un desenlace afortunado. Casi.

Comentarios (13)
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Cinco años con pedido de captura caminando tranquilo por Rosario. Y después nos preguntan por qué la gente no confía en la Justicia.
Claudio tiene razón, pero tampoco es solo la Justicia. La Policía tampoco cruza los datos bien. Es un sistema roto de punta a punta.
Lo agarraron de casualidad, porque robó zapatillas. Si no roba, sigue suelto cinco años más. Eso es lo que hay.
Hay que ser muy mala suerte para esquivar a la Justicia cinco años y terminar cayendo por unas zapatillas. Igual, bien que lo agarraron.
Al menos la víctima recuperó las cosas. Eso no pasa siempre. Algo es algo.
El cordobés se fue con una historia para contar. 'Fui a Rosario y con mi robo atraparon a un prófugo de cinco años'. Jajaja.
No me causa gracia. Este tipo estuvo cinco años libre pudiendo hacer quién sabe qué más. El sistema falló gravemente.
Hernán, totalmente de acuerdo. Esto no es gracioso, es una falla institucional seria. Un pedido de captura debería ejecutarse en días, no en años.
Yo vivo en Rosario hace 40 años y cada vez entiendo menos cómo funciona la Justicia acá. Cinco años con captura y nadie lo para. Increíble.
Hay que ver qué causa tenía de 2021. Porque si era algo grave, peor todavía que haya estado tanto tiempo suelto.
Menos mal que lo agarraron. Espero que ahora sí quede preso y no lo suelten a los dos días como pasa siempre.
El problema es estructural. No hay recursos para hacer seguimiento activo de todos los pedidos de captura. Eso no lo resuelve un gobierno solo, lleva años de inversión en sistemas.
Roberto, con todo respeto, cinco años es demasiado. No me vengas con que es un problema estructural para justificar semejante ineficiencia.