La Fiscalía Regional de Rosario imputó este jueves a un profesor de música de 64 años acusado de intento de abuso sexual y grooming contra una adolescente a quien le daba clases particulares en la zona sur de la ciudad.
El hombre fue detenido en una vecinal del barrio donde también desempeñaba funciones, luego de que la víctima o su entorno realizaran la denuncia correspondiente ante las autoridades. La imputación formal se concretó el jueves 17 de julio, según informó la fiscalía interviniente.
El caso combina dos figuras penales de especial gravedad: el intento de abuso sexual y el grooming, delito que implica el contacto digital con menores con fines de acoso o manipulación sexual. Esta última figura fue incorporada al Código Penal argentino en 2013 y apunta a proteger a niños, niñas y adolescentes del hostigamiento a través de medios tecnológicos, una modalidad que se ha vuelto cada vez más frecuente en contextos de confianza como el de la enseñanza privada.
El vínculo entre el imputado y la víctima era el de docente y alumna: el hombre le brindaba clases particulares de música, una relación que implica un claro abuso de autoridad y confianza sobre una menor de edad. Los especialistas en femicidio-en-la-zona-sur-apunalo-a-su-expareja-frente-a-sus-3-hijos-y.html" class="auto-link">violencia de género y abuso infantil subrayan que este tipo de situaciones —donde el agresor ocupa un rol de referencia afectiva o pedagógica— dificulta la detección temprana y el acceso de las víctimas a la denuncia.
La detención se produjo en la vecinal donde el acusado trabajaba, lo que sugiere que el imputado tenía inserción en la comunidad barrial y acceso regular a espacios de socialización con familias y jóvenes. Las vecinales, organizaciones históricas del tejido social rosarino, son ámbitos de confianza comunitaria, lo que hace aún más sensible este tipo de casos.
Desde el ámbito judicial, la imputación habilita el avance de la investigación penal y puede derivar en medidas cautelares como la prisión preventiva o restricciones de acercamiento. La causa quedó en manos de la fiscalía regional, que deberá determinar en los próximos días los pasos procesales a seguir.
El caso se enmarca en una problemática que las organizaciones de protección de la infancia vienen señalando con insistencia: la necesidad de protocolos claros en espacios educativos y comunitarios para prevenir y detectar situaciones de abuso. En Argentina, según datos del Ministerio de Justicia, los delitos contra la integridad sexual de menores representan una porción significativa de las denuncias por violencia, y en muchos casos el agresor es una persona del entorno cercano de la víctima.
Las autoridades no brindaron más detalles sobre la identidad del imputado ni sobre la menor, en resguardo de la privacidad de la víctima, conforme lo establece la legislación vigente de protección de niñas, niños y adolescentes.

Comentarios (13)
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Qué asco. Un hombre de 64 años abusando de la confianza de una familia que lo dejaba entrar a su casa a darle clases a su hija. Espero que la justicia actúe rápido y no lo dejen libre con una tobillera.
Y encima trabajaba en la vecinal. O sea que tenía acceso a un montón de pibes del barrio. Hay que investigar si hubo más víctimas.
Importante que se aclare que fue IMPUTADO, no condenado. Hay que dejar que la justicia investigue. No estoy defendiendo nada, pero el linchamiento mediático también es un problema.
Marcelo, ¿en serio? Lo agarraron con pruebas suficientes como para imputarlo por dos delitos. No es un malentendido.
Yenny, imputar no es condenar. Eso lo sabe cualquiera que entienda cómo funciona el sistema judicial. Repito: no lo estoy defendiendo, estoy pidiendo que no nos volvamos una turba.
Lo que más me preocupa es que trabajaba en la vecinal. Esos espacios son de los vecinos, de las familias. Hay que revisar los controles que existen para que personas así no accedan a esos lugares.
Ojalá que esto sirva para que las familias hablen con sus hijos sobre estas situaciones. No hay que esperar a que pase algo para tener esa conversación.
64 años. Toda una vida dando clases, supuestamente. Cuántas víctimas más habrá habido que no se animaron a hablar. Hay que investigar el pasado de este tipo.
Bien por la chica y su familia que se animaron a denunciar. Eso no es fácil y hay que reconocerlo.
Esto pasa porque no hay controles reales sobre quiénes dan clases particulares. Cualquiera puede poner un cartel y entrar a una casa. Necesitamos algún tipo de registro o habilitación.
La zona sur siempre en las noticias por las peores razones. Y no es que haya más delincuentes, es que hay menos recursos, menos contención. Pero eso no lo dice nadie.
Hay que hablar del grooming en las escuelas, en las vecinales, en todos lados. Los chicos tienen que saber qué es y cómo reconocerlo. La educación es la única prevención real.