Lo que pasó en barrio Ludueña esta semana tiene varios capítulos, y ninguno es tranquilizador. Un preso se escapó de una comisaría, lo recapturaron, y ahora la Justicia le suma cargos que van mucho más allá de la fuga: tentativa de homicidio contra su ex pareja y amenazas reiteradas.
El protagonista de esta historia es Lucas Ezequiel Almua, quien estaba alojado en la comisaría 12ª, ubicada en el barrio Ludueña, en el oeste de Rosario. El domingo pasado logró escaparse de la seccional, lo que encendió todas las alarmas: un detenido acusado de violencia extrema contra una mujer, suelto en la ciudad. El lunes fue recapturado, pero el daño institucional ya estaba hecho.
Este viernes, en una audiencia celebrada en el Centro de Justicia Penal, la fiscalía formalizó la imputación. Los cargos son contundentes: tentativa de homicidio a su ex pareja, amenazas reiteradas, y ahora también la fuga de la seccional policial. Tres causas que se acumulan sobre un mismo hombre y que pintan un cuadro de violencia sostenida contra una mujer que, en algún momento, intentó construir una vida con él.
¿Cuántas veces vemos esta misma secuencia? Un hombre con antecedentes de violencia de género termina preso, pero la cadena de custodia falla y se escapa. La víctima, mientras tanto, queda expuesta. Que haya sido recapturado al día siguiente es un alivio, pero no borra las horas en que Almua estuvo libre mientras su ex pareja —la misma a quien supuestamente intentó matar— no sabía dónde estaba él.
La comisaría 12ª de Ludueña tiene ahora una pregunta incómoda encima: cómo un detenido logró fugarse. Las seccionales policiales no son cárceles de máxima seguridad, pero tampoco deberían ser puertas giratorias. Este tipo de episodios erosiona la confianza en el sistema justo cuando más se la necesita, especialmente en casos donde hay una víctima de violencia de género que depende de que el agresor esté efectivamente contenido.
La Justicia rosarina ahora tiene el expediente completo sobre la mesa. La audiencia de este viernes fue el primer paso formal, pero el proceso recién empieza. Lo que no puede perderse de vista, en medio de los tecnicismos judiciales, es que detrás de cada cargo hay una mujer que vivió algo que ninguna debería vivir.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Se escapó de la comisaría y la víctima tuvo que pasar toda una noche sin saber dónde estaba su agresor. Eso es una falla gravísima del sistema, no un 'inconveniente'. Espero que alguien rinda cuentas por eso.
¿Y cómo se escapa alguien de una comisaría? ¿Nadie estaba mirando? Pregunto en serio.
Qué bueno que lo recapturaron, pero la pregunta es quién custodiaba esa comisaría cuando se fue. Eso también tiene que tener consecuencias.
Por lo menos lo agarraron rápido. No justifico la fuga, pero hay que reconocer que la recaptura en menos de 24 horas es algo.
Roberto, ¿'hay que reconocer'? La víctima pasó horas aterrada. No es un mérito recuperarlo al día siguiente, es lo mínimo que deberían hacer.
Graciela, no dije que estuvo bien que se escapara. Digo que hay que ver las cosas completas. Igual coincido en que alguien tiene que explicar cómo pasó.
Tres cargos: tentativa de homicidio, amenazas y fuga. Este tipo es un peligro real y estaba en una comisaría de barrio como si nada. El sistema falla siempre a las víctimas.
Ludueña ya tiene suficientes problemas como para encima tener presos fugados sueltos por el barrio. Los vecinos merecen más seguridad.
Ojalá la Justicia esta vez no lo deje salir con una probation o algo así. Tentativa de homicidio es tentativa de homicidio.
Siempre lo mismo: el agresor preso, se escapa, lo agarran, imputación... y la mujer que lo sufrió todo tiene que seguir viviendo con miedo. El sistema está diseñado para fallarles a ellas.
Che, ¿alguien sabe si la víctima tiene medidas de protección vigentes? Porque si este tipo llega a salir en algún momento...
Trabajo en el ámbito judicial y puedo decir que las comisarías no están equipadas para alojar detenidos de forma prolongada. Esto pasa porque el sistema penitenciario está colapsado. No es excusa, pero es la realidad.
Fernanda, entiendo lo que decís, pero si el sistema está colapsado, la solución no es poner presos peligrosos en lugares sin seguridad adecuada. Eso es trasladar el problema a los vecinos.