Una familia rosarina lo perdió casi todo en pocas horas. Durante la madrugada del viernes 3 de julio, un voraz incendio arrasó con un taller mecánico ubicado en Virasoro y Avellaneda, dejando un tendal de pérdidas materiales y una historia familiar que hace aún más duro el golpe.
El fuego destruyó por completo 13 automóviles, cuatro de ellos propiedad del dueño del taller y el resto pertenecientes a clientes que habían dejado sus vehículos para reparación. También quedaron inutilizadas todas las herramientas y el equipamiento del taller, el sustento económico de toda una familia.
Emanuel, hermano del titular del negocio, fue uno de los primeros en advertir la tragedia. "Estábamos durmiendo cuando empecé a escuchar los gritos de mis familiares", relató. Al salir, se encontró con las llamas ya fuera de control. "Intentamos apagar el fuego, pero era imposible", agregó.
El combate contra el incendio demandó el trabajo de cuatro dotaciones de bomberos —dos de Zapadores y dos de Voluntarios— durante más de dos horas. La vivienda familiar, ubicada en el predio lindero al taller y donde el mecánico vive con su pareja e hijos, quedó con riesgo de derrumbe, lo que obligó a la evacuación inmediata de todos sus ocupantes.
El dueño del taller tuvo que ser atendido por un episodio de hipertensión en medio del caos. Su estado emocional era comprensible: según contó Emanuel, el negocio no era solo una fuente de trabajo, sino una herencia directa. "El taller era de mi papá, que murió hace cuatro meses", reveló, explicando que su hermano había tomado las riendas del emprendimiento familiar tras el fallecimiento del padre. "Está en shock", resumió con pocas palabras lo que ninguna descripción puede terminar de abarcar.
El origen del siniestro aún no fue determinado oficialmente. Las pérdidas materiales son cuantiosas y la situación habitacional de la familia permanece comprometida mientras se evalúa el estado estructural de la vivienda. En un barrio donde los talleres mecánicos son parte del tejido productivo cotidiano, este incendio deja en evidencia la vulnerabilidad de los trabajadores independientes ante siniestros de esta magnitud, sin red de contención más allá de la solidaridad vecinal.

Comentarios (12)
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Qué tristeza enorme. Perder el taller del padre a cuatro meses de que falleció... eso no tiene precio. Ojalá el barrio y el municipio los ayuden a levantarse.
Yo tengo el taller a tres cuadras. Esto te hace pensar en lo desprotegidos que estamos los laburantes independientes. Sin seguro, sin nada. Si te pasa algo, perdiste todo.
¿Y los dueños de los autos que estaban ahí? ¿Quién les responde? El mecánico no va a poder pagar 13 autos, es imposible.
Los seguros de los autos cubren incendio si tenés la cobertura completa. El problema es que mucha gente tiene solo responsabilidad civil y ahí sí quedaron en banda.
Sí, lo sé, pero igual es un despelote. Encima el mecánico en shock y con hipertensión. Una situación terrible para todos.
Cuatro dotaciones de bomberos dos horas peleando contra el fuego. Esos tipos son unos héroes y nadie los reconoce como corresponde.
Siempre lo mismo, el que labura de manera independiente no tiene red de contención. Si fuera una empresa grande esto sería noticia nacional y habría fondos de emergencia.
No sé si es el momento para hablar de política. La familia perdió todo, el padre murió hace cuatro meses, la casa está en riesgo. Primero lo humano.
Hablar de política ES hablar de lo humano, señora. Si hubiera políticas de seguro obligatorio para talleres esto no terminaría así.
Yo vivo a dos cuadras y el humo era impresionante. A las 3 de la mañana parecía de día con las llamas. Terrible.
Espero que los vecinos del barrio se organicen para ayudar a esta familia. Una colecta, algo. No pueden quedar solos con esto.
Muy triste la historia del padre que murió y el hijo que tomó el taller. Eso es lo que más duele de esta nota. El laburo de toda una vida, de dos generaciones, en cenizas.