La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) salió este jueves con los tapones de punta contra el ministro de Economía, Luis Caputo, luego de que el funcionario descalificara públicamente a economistas y referentes industriales que vienen advirtiendo sobre el deterioro del sector manufacturero bajo el modelo económico del gobierno de Javier Milei.
El detonante fue una presentación de Caputo el miércoles por la noche en un evento de la Cámara de Agentes de Bolsa en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, donde el ministro calificó de manera despectiva —con el término «tarados»— a quienes sostienen que el esquema libertario favorece a los sectores primarios como la energía y el agro en detrimento de la industria. La frase cayó como una bomba en el mundo empresarial manufacturero.
La respuesta de Fisfe no tardó: en un comunicado oficial difundido este jueves, la entidad que agrupa a los industriales santafesinos expresó su «más enérgico rechazo» y fue categórica: «La descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo».
El texto describe una industria bajo presión múltiple: caída de la actividad, pérdida de competitividad, aumento de costos e incertidumbre que paraliza decisiones de inversión y amenaza el empleo. Lejos del optimismo que transmite el Palacio de Hacienda, los industriales santafesinos pintan un cuadro de situación que contrasta con el relato oficial de estabilización y recuperación.
Fisfe también reivindicó el rol estratégico del sector: generación de empleo de calidad, innovación, agregado de valor a la producción y fortalecimiento de las economías regionales. «La industria es un pilar fundamental del desarrollo nacional», subraya el comunicado, en una defensa directa frente a un modelo que, según los industriales, prioriza la exportación de materias primas por sobre la transformación productiva.
El cruce pone en evidencia una tensión de fondo que atraviesa el debate económico argentino: el dilema entre un modelo primarizador —que apuesta a la ventaja comparativa en commodities— y uno industrialista, que históricamente defendió el valor agregado como motor del desarrollo. Caputo y el equipo económico de Milei sostienen que la industria argentina creció artificialmente protegida durante décadas, generando ineficiencias y distorsiones que hoy se están corrigiendo. Sus críticos, entre ellos Fisfe, argumentan que esa corrección está destruyendo capacidad productiva y empleo real.
La entidad santafesina no cerró la puerta al diálogo, pero puso condiciones: «Reafirmamos nuestra vocación de diálogo institucional», dice el comunicado, aunque convoca a que ese intercambio se base en «el respeto mutuo, los datos objetivos y la búsqueda de consensos». El mensaje implícito es claro: no habrá conversación productiva mientras el Gobierno responda con insultos a las advertencias del sector.
La frase final del comunicado sintetiza la postura con precisión quirúrgica: «La industria no necesita agravios. Necesita políticas que promuevan el desarrollo y un diálogo serio entre el sector público y el sector privado».
Fisfe es una de las cámaras industriales más representativas del interior del país. Agrupa a empresas de distintos rubros de la provincia de Santa Fe, una de las más industrializadas de Argentina, con fuerte presencia en la cadena metalmecánica, alimenticia y química, entre otras. Su voz tiene peso específico en el debate sobre política industrial nacional.

Comentarios (14)
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Caputo tiene razón en que la industria argentina vivió décadas de protección artificial que nos hizo ineficientes. Pero una cosa es decirlo con argumentos y otra es insultar a empresarios que generan trabajo real. Eso no es serio.
Fisfe bien parada. Que un ministro llame tarados a los que le señalan los problemas dice todo del nivel de este gobierno. ¿Así se construye diálogo?
Che, pero tampoco nos olvidemos que la industria argentina estuvo protegida 20 años y igual perdió empleos, cerró empresas y nunca fue competitiva. El problema no es solo Caputo.
Nadie dice que el modelo anterior era perfecto, Rodrigo. Pero destruir lo que hay sin tener nada para reemplazarlo tampoco es la solución. Y encima insultando.
Trabajo en una pyme metalmecánica en Rosario. Los costos subieron un 40% este año y las ventas cayeron. No somos 'tarados', somos laburantes que estamos viendo cómo se nos va el agua. Vergüenza el ministro.
Apoyo a Milei pero esto de Caputo estuvo mal. Podés defender tu modelo sin insultar. Le hace daño al gobierno innecesariamente.
¿Cuándo un ministro argentino habló bien de la industria y después la cosa mejoró? Siempre promesas. Al menos este dice lo que piensa aunque duela.
Graciela, 'dice lo que piensa' no es una virtud cuando lo que piensa es que los que generan trabajo son tarados. Eso no es honestidad, es soberbia.
Negro, prefiero un ministro que hable claro a uno que te mienta con cara de poker como hicieron todos los anteriores. Al menos sabés con quién estás tratando.
Santa Fe es una provincia industrial por excelencia. Que Fisfe salga a responderle al ministro no es política, es defensa legítima de miles de trabajadores y empresas. Bien por ellos.
Mi marido tiene un taller y me dice que cada vez entra menos trabajo. No sé de economía pero sé lo que veo en casa. Y lo que veo no es recuperación.
El comunicado de Fisfe está bien redactado y es moderado en el tono, lo cual habla bien de la entidad. Piden diálogo, no confrontación. La pelota está en la cancha del ministro.
Igual me parece que los industriales también tienen que hacer autocrítica. Cuántas empresas vivieron de subsidios y tipos de cambio diferenciales durante años. No todo es culpa del gobierno.
Coincido con LaFlaca en parte, pero una cosa no quita la otra. Podés pedir autocrítica al sector Y al mismo tiempo exigir que el ministro no insulte. No son excluyentes.