Lo que empezó como un reclamo vecinal por suciedad en las veredas terminó en un operativo municipal de hidrolavado en el centro. Con el inicio de la primavera, Rosario volvió a recibir grandes bandadas de golondrinas que se posan en las peatonales para descansar durante sus recorridos estacionales.
El problema no es el vuelo: son los residuos que dejan en los sectores de circulación peatonal. La Municipalidad refuerza la higiene urbana con tareas de hidrolavado en distintos puntos del casco céntrico, tanto de día como de noche, para atender los lugares donde se acumulan los residuos de las aves.
La medida apunta a los espacios más concurridos, especialmente las peatonales del centro, donde las aves encuentran sitios para posarse. Los operativos se distribuyen en distintos sectores y horarios para mantener la limpieza de las áreas más afectadas durante los desplazamientos migratorios de esta época del año.
Acá conviene bajar un cambio y entender qué está pasando. Las golondrinas pertenecen a la familia Hirundinidae, que reúne alrededor de 75 especies en todo el mundo. En la provincia de Santa Fe se registraron 11 especies, cuya presencia varía según la región y la época del año.
Entre las variedades que pueden formar bandadas numerosas están la golondrina doméstica, habitual en árboles y áreas urbanas; la golondrina de rabadilla canela, más vinculada con zonas agrícolas; y la golondrina tijerita, que habita tanto ambientes rurales como urbanos.
Estas aves son insectívoras y capturan su alimento durante el vuelo. Su dieta incluye moscas, mosquitos y jejenes, por lo que cumplen una función ecológica importante al contribuir al control natural de las poblaciones de insectos.
¿Cuánto más vamos a permitir que se ensucie el centro sin una respuesta ordenada? La bronca vecinal es comprensible, pero también hay que reconocer que estas aves no son un obstáculo: son parte del paisaje natural de la ciudad. El desafío es equilibrar la higiene urbana con la presencia de la biodiversidad en espacios públicos.
Los operativos permiten atender los puntos donde se acumulan los residuos que dejan las aves. La idea es mantener la higiene de los espacios públicos más concurridos, sin perder de vista que los desplazamientos migratorios ofrecen un espectáculo natural característico de la primavera.
En definitiva, el tema no es solo una vereda sucia. Es una ciudad que convive con la naturaleza en el centro, con bandadas de golondrinas que dejan su huella en las veredas y los espacios públicos. La pregunta que queda es cómo Rosario va a ordenar esta convivencia: con limpieza intensiva, con información sobre sus hábitos y con un poco más de tolerancia para lo que también es parte de la primavera.

Comentarios (8)
Deja tu comentario
Pasé por la peatonal y era un desastre. Entiendo la bronca, pero no es culpa de las golondrinas, es falta de limpieza.
No es falta de limpieza, es que hay miles de aves. ¿Qué querés, que las echen del centro?
Con todo respeto, no es echarlas, es mantener la higiene. Yo no quiero caminar por encima de residuos.
Lo que no entiendo es por qué recién se habla cuando está todo sucio. ¿No se podía planificar antes la primavera?
Porque en Rosario siempre se actúa cuando el problema ya está en la vereda.
Me parece bien el hidrolavado, pero también hay que informar a los vecinos. No es una plaga, es migración.
En el centro es un espectáculo, pero en la vereda es un problema. Hay que ordenar la convivencia.