El intendente Pablo Javkin cuestionó este viernes a los concejales que rechazaron la propuesta para regularizar Uber en Rosario y defendió el mensaje enviado al Concejo Municipal.
Para el intendente, el rechazo no puede entenderse como una simple decisión técnica, sino como una señal política que deja sin respuesta un tema que ya venía acumulando presión social y debate público en la ciudad.
El propio Javkin recordó que, hasta hace poco, había concejales que lo presionaban con videos en la puerta de la Muni para que regularizara Uber. Esa frase, que él mismo usó al hablar de un “videíto”, muestra la incomodidad que le genera al intendente la falta de coincidencia entre el discurso público y el voto en el recinto.
El conflicto no es menor: se trata de definir si Rosario avanza con una regla clara para Uber o si mantiene la incertidumbre actual. Para Javkin, la respuesta debió ser aprobar la legalización “de una vez” y dejar de joder, en una expresión que resume la bronca por el rechazo.
La crítica del intendente apunta a la contradicción entre quienes exigían una solución y quienes luego votaron en contra. En su relato, Javkin sostiene que el mensaje enviado al Concejo Municipal era una herramienta para ordenar el funcionamiento de Uber y que el rechazo lo deja en una posición incómoda frente a la ciudad.
El tono de Javkin también deja ver una lectura política: el intendente no solo defiende una norma, sino que busca instalar que la decisión fue tomada en contra de la presión ciudadana. En Rosario, el debate por Uber ya no es solo un tema de Uber, sino un termómetro de la relación entre el intendente y el Concejo.
La frase “hay que aprobar la legalización de Uber de una vez y dejarse de joder” condensa la postura del intendente: quiere una decisión rápida, sin vueltas, y considera que el Concejo Municipal debió acompañar la regularización. Ahora, con el rechazo consumado, el tema vuelve a la agenda municipal y Javkin mantiene la presión pública.
El mensaje de Javkin también tiene un destinatario interno: los concejales que, según su relato, lo presionaban en la puerta de la Muni y luego votaron en contra. Al poner en público esa contradicción, el intendente busca marcar que la decisión no fue técnica, sino política, y que Rosario necesita una regla clara para Uber antes de que el conflicto se agrave.

Comentarios (8)
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Por fin alguien lo dice. Si hay que regular, que se apruebe y se termine con la incertidumbre.
Lo de los videítos en la puerta de la Muni es para no creer. Primero presionan y después votan en contra.
No me gusta que el intendente los llame de esa forma. El Concejo tiene que poder votar con calma.
No es solo un tema de Uber, es que el Ejecutivo quiere imponer su agenda sin discutir.
Lo que falta es saber qué pasa con los choferes y los usuarios. Sin regla clara todos pierden.
Yo solo quiero que haya seguridad y reglas claras. El resto es política.