Hay algo que no cambia, pase lo que pase: la necesidad humana de saber qué viene. Y en este momento, esa necesidad está en su punto más alto. La palabra 'predicción' es tendencia nacional en Google Argentina, con miles de búsquedas que se acumulan por hora. En Rosario, como en el resto del país, la gente mira al cielo, consulta el horóscopo, le pregunta a la inteligencia artificial y hasta llama a videntes. ¿Qué nos está pasando?
El fenómeno no es nuevo, pero sí se intensificó. La incertidumbre económica, el clima político y la velocidad del mundo actual empujaron a millones de argentinos a buscar algún tipo de certeza, aunque sea simbólica. Psicólogos y sociólogos lo explican hace rato: cuando el presente se vuelve difícil de procesar, el ser humano busca anclas en el futuro. Y si esas anclas vienen envueltas en misterio, mejor todavía.
En Rosario, el tema tiene sus propias particularidades. La ciudad siempre tuvo una tradición fuerte en astrología, tarot y esoterismo, con consultorios y espacios dedicados que llevan décadas funcionando en el centro y los barrios. Pero lo que cambió en los últimos tiempos es la irrupción de las plataformas digitales: hoy una rosarina puede pedir una predicción personalizada por Instagram, TikTok o WhatsApp sin moverse del sillón. El mercado se democratizó y también se llenó de oportunistas.
Porque ahí está el lado oscuro del asunto. La proliferación de 'videntes' y 'predictores' en redes sociales generó un negocio millonario que no siempre tiene escrúpulos. Hay casos documentados de personas que gastaron fortunas en consultas que prometían revelar su destino. La Defensa del Consumidor recibió denuncias, pero el fenómeno sigue creciendo porque la demanda no para. ¿Cuánto vale la tranquilidad de creer que sabés lo que viene? Al parecer, bastante.
Pero no todo es esoterismo. La otra cara de la tendencia 'predicción' tiene que ver con la inteligencia artificial y el análisis de datos. Cada vez más empresas rosarinas, especialmente del sector agro y finanzas, usan modelos predictivos para anticipar mercados, cosechas y comportamientos. La predicción, en ese mundo, es ciencia dura. Y también está en auge.
Lo interesante es que ambas búsquedas conviven en el mismo buscador, a veces en la misma persona. El mismo tipo que le pide a ChatGPT una proyección de ventas para su negocio, después googlea su signo para ver cómo le va en el amor. No hay contradicción: hay angustia. Y la angustia no distingue entre razón y fe.
Rosario, ciudad que siempre supo leer sus propias señales, refleja hoy un estado de ánimo nacional: queremos saber qué viene porque lo que hay ahora nos pesa. La predicción, en el fondo, es una forma de esperanza disfrazada de certeza. Y eso, en estos tiempos, tiene más valor del que parece.
Comentarios (4)
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Yo consulto el horóscopo todos los días y no me avergüenza. En este país si no te aferrás a algo te hundís. Buen artículo, dice la verdad.
Me parece una barbaridad que la gente gaste plata en videntes cuando hay psicólogos. Pero bueno, cada uno con su plata hace lo que quiere.
Trabajo en una empresa del sector agro y los modelos predictivos que usamos son increíbles. Nada que ver con el horóscopo, pero entiendo que la nota los ponga juntos. El punto sobre la angustia es muy real.
Una vidente me cobró 8 mil pesos por decirme que iba a tener 'cambios positivos'. Cualquiera podría haberme dicho eso. Ojo con esos negocios.