En las islas del Paraná frente a Victoria, los productores trabajan contra el reloj. Desde temprano, reúnen la hacienda y la preparan para salir antes de que la crecida complique el traslado.
Los animales suben a barcos que navegan hacia la costa, donde el personal los descarga y los conduce a corrales antes de cargarlos en camiones. La operación exige coordinación y varias horas, con un objetivo: sacar los animales.
La salida de la hacienda había comenzado cuando aparecieron las primeras alertas, pero el aumento del río Iguazú volvió a encender las alarmas. Aunque en esa zona de Entre Ríos el Paraná todavía presenta condiciones de normalidad, los productores temen que el agua avance más rápido de lo previsto.
Los productores reclaman que se declare la emergencia agropecuaria y advierten que esperar a que el río alcance una determinada altura puede ser demasiado tarde. Entre las dificultades que mencionan está la imposibilidad de sacar hacienda durante la noche si no se activa la medida.
Emiliano Merzbacher, vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria, advirtió que la altura actual del Iguazú y del Paraná apurará la situación más de lo previsto. Los productores consideran que la crecida puede complicar las tareas en los próximos días.
La experiencia de 2007 pesa en el recuerdo de quienes trabajan en las islas. Durante aquella crecida, Merzbacher perdió 900 cabezas. En ese momento trabajaba con unas 4000 cabezas en la isla y algunos productores retiraron sus animales cuando él se los recomendó, mientras que otros prefirieron esperar.
Ahora tiene unas 500 cabezas propias y busca sacarlas para evitar repetir aquella historia. Además de organizar el traslado de sus animales, se puso al frente de las tareas de la Sociedad Rural local para facilitarles la salida a otros productores.
La evacuación se volvió más organizada porque los productores comenzaron a mover la hacienda cuando aparecieron las primeras alertas. Primero salieron los novillos terminados, que se vendieron a buen precio. Después fue el turno de los animales a los que les faltaba un poco para completar su engorde: en algunos casos, los trasladaron a feedlots para terminarlos fuera de las islas.
Recientemente comenzó a salir parte de la hacienda que todavía no estaba terminada. Ahora, uno de los mayores desafíos es trasladar las vacas de cría con sus terneros al pie. Se trata de una categoría más difícil de mover porque muchos animales están recién paridos y los productores no siempre tienen campos disponibles para recibirlos.
Merzbacher calcula que antes de que comenzara la salida había unas 300.000 cabezas en las islas de esa zona. Ahora estima que podrían quedar alrededor de 30.000, aunque aclara que se trata de una aproximación y que no cuenta con una cifra precisa. La salida anticipada de una parte importante del rodeo permitió ganar tiempo, pero todavía quedan productores que se resisten a salir porque necesitan resolver dónde llevar sus animales.
Uno de los obstáculos es el costo. El traslado depende de barcos que cobran alrededor de $1,5 millones por hora de navegación. Como muchas islas están a dos horas o más de los puntos de salida, una operación puede costar hasta $3,5 millones. A eso se suman corrales y servicios.

Comentarios (10)
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Con $3,5 millones por traslado, muchos productores no pueden salir. La emergencia no es un capricho, es una necesidad.
Lo que me preocupa es que si no se declara a tiempo, después nadie puede hacer nada. En 2007 ya se vio.
Los que esperan a que el río suba para pedir ayuda siempre terminan pagando la cuenta.
No es esperar, es que no tienen campo para vacas con ternero. El costo del barco mata.
Tiene razón, el ternero al pie es lo más difícil. No es solo plata, es logística.
Que hayan sacado primero los novillos terminados muestra que hubo organización. Eso evitó perder más.
Ojalá se declare la emergencia antes de que el Iguazú siga subiendo. Esperar a una altura exacta es arriesgado.
Merzbacher está haciendo un trabajo enorme para coordinar la salida de los productores.
Ojalá no se repita lo del 2007. Perder 900 cabezas es un golpe enorme.
Espero que los corrales y los camiones estén a tiempo. Si el río se apura, la evacuación se complica.