La industria textil argentina atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente. Un informe de la Fundación Protejer, correspondiente a los datos del primer semestre de 2026, pinta un cuadro alarmante: plantas mayormente paradas, destrucción masiva de empleo y precios que suben muy por debajo del resto de la economía, lo que refleja una demanda que simplemente no aparece.
El dato más contundente es el de la capacidad instalada: en abril de 2026, el sector operó al 42,4% de su potencial. Pero si se toma el promedio del primer cuatrimestre, la situación es aún más grave: apenas el 36,6%, lo que implica que más de 6 de cada 10 máquinas estuvieron paradas en las fábricas. Solo la pandemia de Covid registró niveles similares en la historia del sector.
En términos de producción, abril de 2026 mostró una baja del 23% interanual y del 31% respecto al mismo mes de 2024. En el acumulado del primer cuatrimestre, la caída llega al 25,5% frente a 2025 y al 32,3% comparado con 2023. Dentro del segmento de prendas de vestir y calzado, fue el calzado el rubro más golpeado, con una contracción del 14,3%, frente al 7,1% de prendas de vestir.
El sector enfrenta una tormenta de factores simultáneos. Por un lado, el desmantelamiento de las medidas de protección que rigieron durante las últimas dos décadas expuso a las empresas locales a una competencia para la que no estaban preparadas. Por otro, la irrupción de plataformas de comercio chinas —con precios que ninguna fábrica argentina puede igualar— y el flagelo del contrabando de mercadería completan un escenario hostil para la producción nacional.
Frente a la caída del consumo, las empresas optaron por contener precios antes que perder más mercado. Con una inflación general de mayo de 2026 en 2,1% mensual y 33,2% interanual, el rubro de prendas de vestir y calzado aumentó apenas un 0,3% mensual y un 12% interanual, posicionándose como el sector con menor crecimiento de precios de toda la economía. En el acumulado desde diciembre de 2023, la indumentaria subió un 126% frente al 228,5% del IPC general. Los precios mayoristas textiles (18,4% interanual) y de prendas (14,9%) también quedaron muy por debajo de la media industrial (31,1%).
Pero el número que más duele es el del empleo. El sector textil, de confecciones, cuero y calzado registró la mayor caída porcentual de empleo asalariado registrado de toda la economía: un desplome del 20% entre diciembre de 2023 y marzo de 2026. En términos concretos, eso equivale a la destrucción de 24.097 puestos de trabajo directos. Además, en ese mismo período desaparecieron 874 empresas productivas registradas, lo que representa el 14% del total del sector.
El debate de fondo es complejo. La apertura comercial y la eliminación de barreras proteccionistas son herramientas válidas para mejorar la eficiencia y bajar precios al consumidor, pero su implementación en un sector que durante décadas dependió de la protección estatal genera costos de transición que no son menores. La pregunta que queda abierta es si el Estado tiene algún rol en facilitar esa reconversión o si el mercado, con el tiempo, encontrará su propio equilibrio. Los 24.097 trabajadores que perdieron su empleo, por ahora, esperan una respuesta.

Comentarios (14)
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Trabajo en una confección en Rosario hace 18 años y nunca vi algo así. Somos 12 personas donde éramos 30. Las máquinas paradas son un símbolo de lo que está pasando. No es ideología, es la realidad de todos los días.
Y bueno, si durante 20 años te protegieron con aranceles y no te modernizaste, esto era inevitable. El consumidor argentino pagó ropa carísima por décadas para sostener industrias ineficientes. Ahora hay que adaptarse.
Fácil decirlo desde afuera. ¿Cómo te 'adaptás' cuando te compiten con trabajo esclavo en China y encima entra mercadería de contrabando? No es ineficiencia, es una cancha que no es pareja.
El contrabando es un problema real, te doy la razón en eso. Pero los aranceles tampoco lo frenaban, solo encarecían la ropa legal. El problema es estructural y no se resuelve cerrando la economía.
24.097 familias sin trabajo. Eso no es una estadística, son personas reales. Me parece que hay que encontrar una transición más humana, no tirar todo por la borda de un día para el otro.
Yo compro en Shein hace dos años porque no me alcanza para comprar ropa acá. No me vengan a culpar a los consumidores, el problema es que los sueldos no alcanzan para nada.
Protejer es el lobby de los empresarios textiles, no lo olvidemos. Siempre piden más protección para ellos, pero nunca bajan sus márgenes de ganancia. Algo de autocrítica no vendría mal.
Rodrigo, los empresarios tendrán sus intereses, pero los trabajadores que perdieron el empleo no tienen ninguna culpa de eso. Separemos las cosas.
36,6% de capacidad instalada promedio en el primer cuatrimestre. Eso es devastador. Ni en la crisis del 2001 se llegó a eso en el sector textil, salvo en la pandemia. Hay que leer bien los números antes de opinar.
Lo que no dice la nota es que mucha de esa ropa 'importada' entra de contrabando y nadie hace nada. Ahí está el verdadero problema. La aduana es un chiste.
La ropa subió 12% cuando la inflación fue 33%. O sea que en términos reales la ropa bajó. Eso es bueno para el bolsillo de la gente, aunque duela reconocerlo.
Diego, claro que bajó en términos reales, porque nadie la compra. No es que se volvió más eficiente, es que la demanda se desplomó. No es lo mismo.
874 empresas que cerraron. Eso es enorme. Cada empresa que cierra son proveedores, transportistas, contadores, empleados de limpieza... el impacto real es mucho mayor que los 24 mil empleos directos.
Y mientras tanto los políticos debatiendo cualquier cosa. Nadie habla de esto en serio. Una industria entera hundiéndose y silencio.