El Indec informó que la inflación mayorista subió 3,2% en septiembre, una aceleración frente a agosto, cuando había sido 2,1%. El dato, publicado este viernes, volvió a poner en el centro del debate económico la presión de los precios de origen nacional y el impacto del petróleo y el gas sobre el Índice de Precios Internos al por Mayor (Ipim).
Con ese resultado, la variación del Ipim en septiembre fue superior a la inflación minorista, que se movió 1,9% en el mismo período. Además, el indicador acumuló un alza del 22,8% en los primeros nueve meses del año y del 29,2% en los últimos 12 meses, cifras que muestran que la desaceleración de los precios mayoristas todavía no se consolidó.
La evolución de los precios mayoristas durante el mes pasado se explicó por las subas del 3,4% en los productos nacionales y del 0,4% en los importados. Según detalló el Indec, dentro de los productos nacionales las divisiones con mayor incidencia positiva fueron “Petróleo crudo y gas”, con 1,43 puntos porcentuales; “Productos agropecuarios”, con 0,30; “Productos refinados del petróleo”, con 0,28; “Alimentos y bebidas”, con 0,20; y “Sustancias y productos químicos”, con 0,16.
El informe de La Nación agrega que el rubro petróleo y gas trepó 15% en el período y aportó 1,43 puntos porcentuales al Ipim, equivalente a cerca del 45% de la suba total. Ese desempeño contrastó con el de julio, cuando la caída de ese rubro había contribuido a moderar el indicador, en un contexto marcado por la presión que ejerce sobre su cotización internacional la guerra en Medio Oriente.
Los precios mayoristas comenzaron el año con un 1,7% en enero, luego de un 1% en febrero y un 3% en marzo, alcanzaron un pico de 5,2% en abril y volvieron a bajar al 2,5% en mayo, 1,1% en junio y 0,8% en julio. Ese último dato fue celebrado por el presidente Javier Milei, quien enfatizó que había “empezado con cero”. En ese contexto, los datos de agosto y septiembre aparecen como una señal de alerta para la política económica.
Aunque la inflación mayorista suele compararse con la minorista, la canasta con la que se mide incluye solo bienes, mientras que el IPC está integrado por un combo de bienes y servicios, además de medirse a nivel consumidor final. En ese sentido, este año no se ha visto un traslado lineal de una a otra, ya que, luego de un Ipim de 5,2% en abril, el IPC fue ese mes de 2,6% y al mes siguiente incluso bajó al 2,1%.
El contraste entre productos nacionales e importados también se reflejó en su aporte al índice: los primeros explicaron 3,13 puntos porcentuales del incremento general, mientras que los segundos contribuyeron con apenas 0,03 puntos. Esa diferencia sugiere que la aceleración de septiembre no respondió a una presión generalizada de los precios internacionales, sino a factores internos y a la evolución de los precios del petróleo y el gas.
Para el análisis económico, el dato importa porque los precios mayoristas pueden anticipar presiones sobre bienes y precios finales. Si la aceleración se mantiene, el desafío será determinar hasta qué punto el traslado se vuelve lineal, como se analiza al comparar el IPIM con el IPC.
Con informacion de: Rosario3, La Nacion.

Comentarios (8)
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El dato de 3,2% preocupa porque vuelve a acelerar después de julio en 0,8%. Si el IPIM sigue así, puede presionar costos en muchos sectores.
Julio en 0,8% parecía el punto de inflexión, pero agosto y septiembre lo revirtieron.
Lo que no se destaca es que los importados subieron solo 0,4%, el problema son los nacionales, sobre todo petróleo y gas.
Acá está la clave: el petróleo y gas aportó 1,43 p.p., casi la mitad de la suba total.
Casi la mitad por petróleo y gas, pero igual queda una parte importante de otras divisiones, no es solo Medio Oriente.
Milei celebró que empezó con cero y ahora el IPIM va 29,2% en 12 meses, qué orden.
No todo es negativo, los importados subieron 0,4% y eso muestra que la presión interna no es la misma.
Me parece importante que el IPIM de 3,2% supere al IPC de 1,9%, pero hay que ver si se traslada a precios de góndola.