El intendente Pablo Javkin defendió este miércoles el proyecto para legalizar aplicaciones de transporte como Uber y Didi en Rosario. Lo hizo durante un acto por el Día de la Virgen del Rosario, en la Sala de las Banderas del Monumento, y eligió un mensaje que busca desactivar la tensión: la ciudad necesita un marco nuevo para regular una actividad que ya está en la calle.
“Me parece que hoy estamos en condiciones de darle a la ciudad un nuevo marco para las aplicaciones y creo que será algo que terminará incluso beneficiando al taxi. Hay cambios sociales, tecnológicos. Entiendo que la norma va a ser positiva para la ciudad”, dijo Javkin. El mensaje fue directo: no se trata de prohibir, sino de controlar y de ganar seguridad.
Según explicó el jefe comunal, la normativa incorporaría a estos vehículos a un sistema de control con carnet profesional, seguro para el traslado de personas y una tarifa mínima. Esa tarifa se ubicaría en el valor de un boleto del Transporte Urbano de Pasajeros, que esta semana subió a 2.150 pesos. En otras palabras, el piso no sería arbitrario: estaría anclado a un costo que los rosarinos ya conocen.
El otro punto que enciende la discusión es el que habilitaría que taxis y remises realicen servicio de delivery. La idea, según el intendente, está pensada en paquetes de gran porte que no sean trasladables en moto. Ahí aparece el cruce entre la nueva economía digital y el transporte tradicional, con una pregunta que todavía no tiene respuesta: quién puede llevar qué, y bajo qué condiciones.
La presidenta del Concejo Municipal de Rosario, María Eugenia Schmuck, también participó del acto e insistió en que el mensaje de la Intendencia apunta a “dejar de tapar el sol con la mano”. Para ella, la discusión no puede seguir congelada frente a un cambio que ya está instalado en la ciudad y que afecta a pasajeros, conductores y usuarios.
“Vengo charlando con el sindicato de choferes de taxi y están super de acuerdo con este proyecto. Ellos nos solicitaron algo que entiendo que va a traer polémica, que es que puedan hacer servicios de reparto”, señaló Schmuck. La frase anticipa el principal punto de fricción: cómo conviven las aplicaciones con el taxi y cómo se ordenan los servicios de reparto.
El debate llega en un momento en que la ciudad convive con plataformas digitales que ya mueven pasajeros y con un sector del transporte que reclama reglas claras. La Municipalidad busca dar una respuesta institucional, y el proyecto ya instaló la discusión política y la discusión gremial.
La defensa oficial del intendente y la presidenta del Concejo busca mostrar que no hay un choque automático entre tecnología y taxi, sino una posible coexistencia con controles. El punto pendiente es si la tarifa mínima, el carnet y el seguro serán suficientes para que el cambio no termine siendo una nueva pelea por el espacio en la calle.

Comentarios (10)
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Al menos ahora hay un marco. Si el piso es el boleto del TUP, no puede haber tarifa de hambre. Ojalá se cumpla.
¿Marco? Si ya están todos por todos lados. El control va a ser otro papelito más.
No todo es blanco o negro. Si hay carnet, seguro y tarifa mínima, al menos se ordena. El taxi también puede hacer delivery, eso lo iguala.
Mientras tanto, el taxi sigue peleando por la calle. Legalizar Uber sin control real es regalar el espacio.
Lo que me preocupa es el delivery. Si el taxi entra a paquetes grandes, ¿qué pasa con las motos y los repartidores?
Justo lo que faltaba, más competencia. El que trabaja en moto ya está en la miseria.
Schmuck dijo que el sindicato está de acuerdo. Eso cambia la película. No es solo el intendente tirando la idea.
¿De acuerdo? ¿Y los choferes que ya perdieron clientes? A ver si el delivery les alcanza.
La tarifa mínima anclada al TUP de 2.150 pesos es un dato clave. Si se respeta, al menos no hay piso arbitrario.
Exacto. Lo que no puede pasar es que el piso sea solo para el papel y en la práctica cobren lo que quieran.