Mientras en Buenos Aires el Senado abría el debate sobre uno de los proyectos más polémicos del gobierno de Javier Milei, en Rosario la calle hablaba por su cuenta. Miles de personas se sumaron este jueves a la movilización convocada bajo el lema "La Patria no se vende", en rechazo a la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
La jornada tuvo una lógica propia, pensada para durar horas. Desde las 13 en la plaza San Martín, los organizadores montaron una radio abierta, organizaron un «fulbito» —con pedido expreso de asistir con la camiseta de la selección argentina, un gesto que no es casual— y sumaron intervenciones del Ejército Popular de Payasxs. El clima era de fiesta y de bronca al mismo tiempo, esa combinación que Rosario conoce bien cuando la política se mete en la calle.
A las 18 partió la columna principal desde Santa Fe y Dorrego, recorriendo Dorrego hasta San Lorenzo, luego Laprida y finalmente Córdoba, hasta llegar al Monumento Nacional a la Bandera. Ahí, con el río de fondo y la sesión parlamentaria en vivo, los manifestantes siguieron en tiempo real el desarrollo del debate en la Cámara alta. Entre las 19 y las 22 estaba prevista la actuación de Litoral Dub Sound System, mientras el oficialismo libertario pugnaba por conseguir la media sanción.
¿Qué tiene este proyecto para generar semejante reacción? El gobierno nacional intentó bajar la temperatura retirando del texto el capítulo que facilitaba la extranjerización del territorio nacional, una de las cláusulas que más había encendido la discusión pública. La movida apuntaba a destrabar la votación en el Senado, pero no alcanzó para calmar a los críticos. El proyecto que quedó en pie sigue conteniendo modificaciones que, según sus opositores, generan un impacto negativo sobre los inquilinos, el medio ambiente y el propio Estado. Tres frentes sensibles, tres razones para marchar.
La convocatoria en Rosario fue parte de una jornada nacional: frente al Congreso y en distintas ciudades del país se replicaron las movilizaciones. Sindicatos, organizaciones sociales y espacios políticos de distinto signo confluyeron en un rechazo que trasciende las fronteras partidarias. No es un dato menor: cuando la calle une a actores tan heterogéneos, algo está tocando un nervio profundo.
El debate en el Senado arrancó a las 14 del jueves y se extendió durante toda la tarde y la noche, con el oficialismo buscando los votos necesarios para avanzar. La sesión fue el telón de fondo de una jornada que en Rosario tuvo su propio ritmo: música, fútbol callejero, discursos y la marcha como acto central.
Lo que pasó este jueves en el centro rosarino no es un episodio aislado. Es la expresión de una tensión que viene creciendo desde que el gobierno de Milei empujó su agenda de desregulación a velocidad de crucero. La pregunta que queda flotando es cuánto aguanta esa velocidad antes de que el Congreso —o la calle— le ponga un freno de verdad.
Con informacion de: La Capital, Rosario3.

Comentarios (13)
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Estuve en la marcha y fue impresionante la cantidad de gente. Familias, jubilados, jóvenes. No es solo la izquierda como quieren hacer creer. Esto le preocupa a mucha gente común.
Y mientras tanto el Senado aprobó igual. Para qué sirve marchar si después hacen lo que quieren?
Sirve para que sepan que no estamos de acuerdo y que hay consecuencias políticas. No todo es inmediato, Tano.
La propiedad privada es un derecho fundamental. No entiendo por qué marchar contra eso. ¿Prefieren que te ocupen la casa y no puedas hacer nada?
Nadie marcha contra la propiedad privada, amigo. Marcha contra las partes del proyecto que afectan a los inquilinos y al medio ambiente. Leé antes de opinar.
Leí el proyecto y me parece razonable. Ustedes ven fantasmas en todos lados.
El fulbito con la camiseta de la selección me pareció un golazo de convocatoria. Eso sí saben hacer.
Que lindo el Litoral Dub, pero me pregunto si la gente fue a marchar o a escuchar música. No está mal mezclar las dos cosas, pero a veces se pierde el mensaje.
Sacaron el capítulo de extranjerización para que no se hable de eso, pero el resto del proyecto sigue siendo un desastre para los que alquilamos. No nos engañen.
Me alegra que Rosario haya salido a la calle. Esta ciudad siempre supo cuándo había que pararse. Ojalá el Senado escuche, aunque lo dudo.
Yo laburo todo el día y no puedo ir a marchar. Pero los banco a los que fueron. Alguien tiene que decir que no.
Sturzenegger es inteligente, sabe lo que hace. El problema es para quién lo hace. Y no es para nosotros, eso seguro.