El cruce entre Facundo Moyano y Candela Arizaga sumó un nuevo capítulo. La joven rosarina rompió el silencio y usó sus redes sociales para responder al sindicalista después de la entrevista que él brindó a Moria Casán y de su salida del país.
En la publicación, la joven sostuvo que es peligroso hablar de ética cuando se juega con la privacidad ajena. También señaló que se cuentan versiones convenientes para agarrar un caso y después se pretende ocupar el lugar de víctima.
La rosarina fue más directa al acusar al sindicalista de grabarla sin su consentimiento. Aseguró que decidió no denunciarlo por esa situación y también por mentirle a su familia y a los medios.
El mensaje cerró con una advertencia sobre una posible disputa judicial. La joven dijo que resulta que ahora Facundo Moyano es el que quiere querellarse contra ella y que, por suerte, el relato no alcanza.
«Una cosa es el relato y otra muy distinta son las pruebas», escribió Candela Arizaga. La frase aparece en la publicación y anticipa una consulta con su abogado para ver cómo siguen las cosas.
La publicación llega después de la entrevista de Facundo Moyano a Moria Casán. El sindicalista se fue del país y, en ese contexto, la joven rosarina decidió hablar públicamente.
La publicación de Candela Arizaga aparece como una advertencia sobre la disputa judicial que podría generarse a partir de ahora. La joven menciona una posible querella y una consulta con su abogado.
El tono de la respuesta es directo y apunta a la demostración de lo que se afirma. El mensaje pone el foco en la diferencia entre el relato y las pruebas.
La mención al abogado aparece en el cierre del mensaje. La joven dice que tendrá que consultarle para ver cómo siguen las cosas, en medio de la posible querella.
Así, el escándalo pasó de la entrevista y la salida del país a una confrontación pública. La joven rosarina menciona la diferencia entre el relato y las pruebas, y anticipa una consulta con su abogado.
«Qué peligroso es hablar de ética cuando se juega con la privacidad ajena, se cuentan versiones convenientes para agarrar un caso y después se pretende ocupar el lugar de víctima», comenzó escribiendo la joven.
Luego, lanzó una acusación todavía más contundente: «Fui buena y decidí no denunciarte por grabarme sin mi consentimiento, mentirle a mi familia y a los medios», expresó la joven.
Y cerró su publicación con una advertencia sobre la disputa judicial que podría generarse a partir de ahora: «¿Y resulta que ahora sos vos el que quiere querellarme judicialmente? Por suerte, una cosa es el relato y otra muy distinta son las pruebas, tendré que consultarle a mi abogado para ver cómo siguen las cosas», sentenció.

Comentarios (10)
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Me parece bien que haya hablado con pruebas y no con versiones. En estos casos la privacidad pesa.
No tanto, porque ella misma dice que no lo denunció antes. Hay que ver qué pruebas tiene.
Justo, no es lo mismo acusar que demostrar. Que se vea en la justicia.
Y si no hay pruebas, el relato también queda en el aire. Por eso la frase del final importa.
Siempre me quedo con la duda de cómo se manejan estas cosas cuando hay una entrevista de por medio.
Coincido con Silvia: la entrevista es el punto de quiebre, pero también puede ser la trampa.
Otra vez el relato de uno y el silencio del otro. Ojalá se aclare con el abogado.
Que sea de Rosario no cambia nada, pero me alegra que no se quede callada.
Mientras tanto, la gente común no puede pelear con un sindicalista y una entrevista. Digo.
Ojalá no termine en show. Que se resuelva con pruebas y no con versiones.