El Gobierno de Javier Milei avanza con un plan de privatizaciones y concesiones que busca cerrar antes del final del primer mandato, con el objetivo de obtener US$1.500 millones en 2027.
Según el programa financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, esos ingresos servirían para cubrir vencimientos de deuda externa. La estrategia se apoya en la venta de activos estatales y en la transferencia de operaciones a inversores privados.
Tras la venta del 90% de AySA por US$340,2 millones, el Ejecutivo prepara la apertura de ofertas para las líneas de trenes Belgrano Cargas, San Martín Cargas y Urquiza Cargas. La licitación, prevista para el 11 de noviembre, dividirá los activos entre talleres, material rodante y vías.
Los principales interesados son Grupo México Transportes, un consorcio de cerealeras y el grupo Roggio, que acaba de perder AySA. Los trenes de cargas son clave para reducir costos logísticos, competir en tramos largos contra el camión y mover insumos del agro, la energía, la minería y las economías regionales.
El transporte ferroviario de cargas también es clave para los desarrollos de energía en Vaca Muerta, la minería de litio y cobre en el Noroeste Argentino y las economías regionales. Esa lógica apunta a reducir costos y mejorar la competitividad de sectores productivos.
Un mes después, el 14 de diciembre se abrirán las ofertas para la concesión de AMBA I, la obra más importante sobre la red eléctrica nacional. Costaría cerca de US$1.100 millones y reforzará la transmisión de energía en alta tensión.
En este caso, la concesión no generará ingresos directos para el Estado: ganará quien proponga la tarifa más barata, que será repagada por los usuarios en sus boletas. Aparecen interesados Transener, con accionistas como Pampa Energía, Edison Energía y Genneia, además de Central Puerto.
El 15 de diciembre vencen los contratos de varias represas hidroeléctricas, como Los Nihuiles en Mendoza, Futaleufú en Chubut y dos centrales en Santiago del Estero. En Mendoza podrían competir los Neuss con Edison y Pampa; en Futaleufú, Aluar, de Javier Madanes Quintanilla, podría presentarse con Genneia.
Las licitaciones están atrasadas, por lo que es factible extender los contratos de operación y mantenimiento, como ocurrió con las represas de Neuquén y Río Negro. Esas ventas generaron a principios de 2026 unos US$700 millones para el Estado.
El año que viene, el Gobierno se desprenderá de las centrales termoeléctricas San Martín y Belgrano, en manos de ENARSA, y del 44% de NASA, que opera Atucha I, Atucha II y Embalse.
Con información de: Clarín, sección Economía.

Comentarios (10)
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Bien que se avance con Belgrano Cargas; los costos logísticos son un dolor de cabeza para el agro.
Otra vez el Estado vendiendo lo poco que queda. ¿Y la tarifa de AMBA I quién la paga? El usuario.
No es vender lo poco que queda, es que el Estado no puede seguir operando trenes con déficit.
Claro, y la tarifa más barata la van a subir después. Con AMBA I ya lo dijeron: lo paga el usuario.
Lo de NASA me preocupa. ¿Qué pasa con Atucha I, II y Embalse si se vende el 44%?
La fuente dice que se desprenderá del 44% de las acciones de NASA, no de las centrales. Hay que ver las condiciones.
Que se concrete el 11 de noviembre y el 14 de diciembre. Menos Estado operando, más competencia.
Siempre hablan de ingresos para pagar deuda externa, pero no explican por qué el Estado tiene que estar en todo.
Porque el Estado no puede estar en todo. Menos regulación, más inversión privada.
Lo de las represas de Neuquén y Río Negro muestra que el Estado puede vender y seguir operando con contratos de mantenimiento.