Rosario lo esperaba con el corazón partido. Lionel Messi aterrizó este sábado a las 20.41 en el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas, procedente de Fort Lauderdale, para cumplir con el deber más doloroso que existe: despedir a su padre.
Jorge Messi falleció a las dos de la madrugada de este sábado en el Sanatorio Centro de Rosario, tras atravesar una dura enfermedad. Tenía 68 años y fue, durante décadas, mucho más que un padre para el mejor jugador del mundo: fue su primer representante, su sostén, el hombre que apostó todo cuando llevó a un chico de 13 años a Barcelona para que lo trataran de un déficit de hormona de crecimiento y le dieran la chance de jugar al fútbol en serio.
El capitán de la Selección Argentina viajó junto a su familia en un avión Gulfstream V, matrícula N776MA, desde el aeropuerto de Fort Lauderdale, en el estado de Florida, donde reside habitualmente desde que juega en el Inter Miami. El vuelo duró varias horas y aterrizó en la ciudad que lo vio nacer en uno de los momentos más oscuros de su vida.
Desde el aeropuerto, la comitiva se trasladó directamente al cementerio El Prado, donde se realizó la despedida. Tanto en los alrededores del camposanto como en las inmediaciones del aeropuerto, las autoridades desplegaron un operativo de seguridad para garantizar la privacidad de la familia en un momento que, por más que involucre al futbolista más famoso del planeta, es íntimo y personal.
Sin embargo, la ciudad no pudo quedarse quieta. Decenas de rosarinos se congregaron en los alrededores de El Prado, no para el show ni la foto, sino para estar cerca, para acompañar de la única manera que sabe hacerlo un pueblo cuando uno de los suyos sufre. Porque Messi, con todos sus años afuera, con Barcelona, con París, con Miami, sigue siendo de acá.
¿Cuántas veces Jorge Messi estuvo en las sombras mientras el mundo entero aplaudía a su hijo? Incontables. Era el hombre de los acuerdos difíciles, de las decisiones que nadie quería tomar, del viaje a España cuando todo era incertidumbre. La historia del ascenso de Lionel no se entiende sin Jorge al lado.
La noticia sacudió al mundo del fútbol desde temprano. A lo largo del día, figuras del deporte, la política y el espectáculo expresaron sus condolencias a través de las redes sociales. Pero Messi no estaba mirando el teléfono: estaba en el aire, viajando hacia casa, hacia Rosario, hacia ese dolor que no tiene estadio ni trofeo que lo alivie.
Con informacion de: La Capital, El Ciudadano.

Comentarios (15)
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Que dolor tan grande. Uno puede no ser fanático del fútbol y aun así sentir esto. Perder a un padre es lo más duro que existe. Fuerza Leo, Rosario está con vos.
Llorando acá en casa. Jorge fue el que apostó todo cuando nadie apostaba nada. Sin ese viaje a Barcelona no hay Messi. Descanse en paz.
Más allá de todo lo que uno piense del fútbol o de Messi, hoy es un hijo que perdió a su viejo. Nada más que eso. Respeto total.
Ojalá la gente que fue al cementerio a 'acompañar' le haya dado el espacio que necesita. No todo es para la foto.
Totalmente de acuerdo. Hay momentos que son sagrados. La familia necesita privacidad, no una hinchada.
Y bueno, la gente quiere acompañar a su ídolo, no lo veo tan mal. No todos van por la foto, muchos van de corazón.
Yo pasé por el aeropuerto y había mucha gente. Entiendo la emoción pero también da un poco de vergüenza ajena. El hombre viene a enterrar a su papá.
Jorge Messi fue el arquitecto silencioso de todo. Mientras el mundo aplaudía a Leo, Jorge estaba en las sombras resolviendo. Un grande.
Me quebré cuando leí que viajó desde Fort Lauderdale en cuanto se enteró. Eso es un hijo. Fuerza familia Messi.
Rosario tiene esa cosa rara: te da los mejores y después los pierde. Messi se fue de chico y vuelve en los momentos más duros. Esta ciudad lo extraña aunque él ya no viva acá.
Descanse en paz don Jorge. Gracias por haberle dado al mundo al mejor jugador de la historia.
Lo que me parece mal es que los medios estén publicando fotos y detalles del operativo. Dejen a la familia en paz, che. Hay un límite.
Estoy de acuerdo en parte, pero también es una figura pública y la gente quiere saber que está bien. El periodismo tiene ese rol también.
El periodismo tiene el rol de informar, no de seguirle el auto al tipo hasta el cementerio. Hay una diferencia enorme.