La brecha entre lo que el Estado llama salario mínimo y lo que cuesta vivir en la Argentina de hoy ya no entra en un gráfico. El Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) lo puso en números y el resultado es tan contundente como incómodo: para julio de 2026, un trabajador necesita cobrar $3.116.298 mensuales para cubrir sus necesidades básicas. El salario mínimo oficial, mientras tanto, sigue siendo menos de un octavo de esa cifra.
La presentación del Fresu no es un capricho gremial ni una jugada de presión aislada. Es una metodología de cálculo que los sindicatos vienen perfeccionando para demostrar, con datos concretos, la distancia sideral entre el piso salarial legal y el costo real de la vida. La canasta que elaboraron incluye alimentación, vivienda, transporte, salud, educación y esparcimiento, los rubros que cualquier familia necesita para funcionar con dignidad.
¿Cuánto vale hoy el Salario Mínimo Vital y Móvil oficial? La respuesta es la que más duele. La diferencia de más de ocho veces entre el número del Fresu y el valor vigente no es una anomalía estadística: es el retrato de un sistema que hace años dejó de proteger a los que menos ganan. Los trabajadores informales, los monotributistas de categorías bajas y los empleados en negro son los que más sienten ese abismo en el bolsillo.
El contexto no ayuda. Argentina atraviesa un proceso de desinflación que el Gobierno celebra como logro, pero los precios de los alimentos y los servicios acumularon subas brutales en los últimos años que el salario mínimo nunca llegó a compensar. Según datos del INDEC, la inflación acumulada desde 2023 licuó el poder de compra de los sectores más vulnerables de manera sostenida, y las actualizaciones del SMVM fueron siempre por detrás de la curva.
El Fresu agrupa a sindicatos que históricamente se posicionaron como alternativa a las dos grandes centrales obreras, la CGT y la CTA. Su estimación del salario mínimo necesario no tiene fuerza legal, pero sí fuerza política: instala un número en el debate público y obliga a los funcionarios a justificar por qué el piso oficial está tan lejos de la realidad.
La pregunta que queda flotando es simple y brutal al mismo tiempo: si un trabajador necesita más de tres millones de pesos para vivir y el Estado le garantiza menos de la mitad de eso como mínimo, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de salario mínimo? ¿De una protección real o de una ficción administrativa?
Desde Rosario, donde el costo de vida en alquileres y servicios está entre los más altos del interior del país, la cifra del Fresu resuena con fuerza particular. Los gremios locales llevan meses advirtiendo que los convenios colectivos de muchos sectores tampoco alcanzan para cubrir una canasta básica en la ciudad. El número de $3,1 millones no sorprende a nadie que haga las cuentas en el supermercado o pague un alquiler en el Gran Rosario.
El debate sobre el salario mínimo no es nuevo, pero la magnitud de la brecha que expone el Fresu le da una urgencia que no debería ignorarse. Mientras el Gobierno avanza con su programa económico y la inflación cede, el desafío pendiente es que esa mejora macroeconómica se traduzca en recuperación real del poder adquisitivo. Por ahora, los números dicen que eso todavía no está pasando.

Comentarios (13)
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Tres millones cien mil pesos. Léanlo de nuevo. Y el mínimo oficial es una vergüenza. Esto no es economía, es una broma de mal gusto para los laburantes.
Yo cobro por encima del mínimo y aun así no me alcanza para fin de mes en Rosario. Imaginate los que están en el piso. Es desesperante.
Y los gremialistas que presentan este informe cuánto cobran ellos? Pregunto.
La pregunta es válida pero no invalida el dato. Que un dirigente gane bien no significa que el número esté mal. Fijate en el supermercado y hacé las cuentas vos mismo.
No dije que el número esté mal, dije que me parece raro que los que más gritan por los salarios sean los que menos sienten la crisis. Pero bueno, si querés defenderlos, adelante.
Ocho veces más. OCHO. Y el gobierno habla de recuperación. De qué recuperación me están hablando si el mínimo no alcanza ni para el alquiler de un monoambiente en Rosario.
Hay que ser honesto: la inflación la generaron los mismos gobiernos que ahora dicen que la bajaron. El problema viene de hace décadas. No es solo de este gobierno ni del anterior.
Gustavo, sí, viene de antes, pero eso no le llena el plato a nadie hoy. El debate histórico está bien pero la gente necesita soluciones ahora.
Trabajo en blanco, convenio actualizado, y aun así llego justo. Los que están en negro o con el mínimo oficial, no sé cómo hacen. Respeto enorme.
El Fresu tiene razón en el diagnóstico. El problema es que nadie en el Consejo del Salario les va a dar el número que piden. Es un ejercicio político, no una negociación real.
Mi marido cobra el mínimo. Con eso pagamos el gas, la luz y parte del alquiler. La comida la completamos con changas. Así vivimos. Que alguien lo diga en voz alta está bien.
igual 3 millones tampoco alcanza en rosario si tenes que pagar alquiler, expensas, servicios y comer. la verdad que la situacion esta brava para todos
Que el salario mínimo esté tan lejos de la realidad no es un problema técnico, es una decisión política. Y hay que llamarlo por su nombre.