En el Gran Rosario, unos tres mil compradores de terrenos siguen esperando la entrega de sus lotes. El reclamo apunta a loteos vinculados al Grupo Roma y se extiende por localidades como General Lagos, Pueblo Esther, Roldán, Ibarlucea, Zavalla y Soldini. Según la información publicada, los compradores son rosarinos o de zonas cercanas y llevan unos cuatro años reclamando.
La cifra es contundente: hablamos de miles de personas que ya pagaron por un lote y todavía no lo reciben. El monto informado por La Capital ubica los pagos entre 15 mil y 70 mil dólares, una diferencia que muestra que el problema no es menor. Para cada familia, el terreno no es solo un papel: es el lugar donde se piensa construir, vivir o dejarle algo a los hijos.
El dato central no es solo el dinero: es el tiempo. Unos cuatro años de espera, reclamo y promesa pendiente. En un contexto donde el acceso a la tierra es un problema para miles de compradores, este caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de controles serios sobre los loteos, la publicidad de los terrenos y la entrega efectiva de lo que se vende.
Las localidades mencionadas —General Lagos, Pueblo Esther, Roldán, Ibarlucea, Zavalla y Soldini— muestran que el reclamo no se concentra en un solo punto, sino que atraviesa varias zonas del Gran Rosario. Eso amplía el impacto: no son casos aislados, sino una situación que afecta a compradores de distintas localidades. La pregunta que queda es simple: ¿quién responde por la entrega de los lotes y por qué el proceso se demoró tanto?
También pesa la confianza. Quien compra un terreno lo hace con la idea de que el lote va a estar disponible, con las condiciones que se le ofrecen. Cuando esa confianza se rompe, el daño no es solo económico: es social. Miles de personas quedan en una situación de incertidumbre, con plata ya entregada y sin la certeza de cuándo van a poder recibir lo que pagaron.
El reclamo de unos tres mil compradores obliga a mirar el tema con seriedad. No alcanza con hablar de un problema puntual: hay que entender cómo se vendieron los terrenos, qué garantías se dieron, qué papel cumplen los responsables, y cómo se puede proteger al comprador. En Rosario y en la región, el lote es un tema sensible porque está ligado al sueño de tener un lugar propio.
Hasta que no haya una respuesta clara, el caso va a seguir siendo una herida abierta para miles de familias. La exigencia es directa: que se entregue el lote, que se aclare la situación y que no quede impune lo que se hizo. En el Gran Rosario, este reclamo no es solo un trámite: es una deuda pendiente con quienes confiaron en comprar un terreno y todavía esperan tenerlo.
Con información de: La Capital, sobre loteos en el Gran Rosario.
Comentarios (10)
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Cuatro años esperando un lote es una barbaridad. Ojalá que se haga justicia y no quede impune.
En el Gran Rosario se vendió mucha confianza y ahora hay que responder. Que se aclare todo.
¿Y las autoridades? No puede ser que se vendan lotes y después nadie responda.
Concuerdo, pero también hay que ver quién controlaba esos loteos.
Exacto, el control es clave. No alcanza con reclamar después.
Espero que se resuelva pronto. El lote es el sueño de muchos.
Igual, hay que exigir que no quede impune.
Que se haga una investigación seria y se entregue lo que se vendió.
Ojalá que los compradores puedan recibir sus lotes cuanto antes.