No hay algoritmo que la pare. Martha Stewart vuelve a ser tendencia en toda Argentina y, como siempre, el motivo mezcla admiración con curiosidad: ¿cómo hace esta mujer para seguir siendo relevante a los 83 años, cuando la mayoría de las celebridades de su generación quedaron en el olvido?
En Rosario, donde la cultura del buen vivir, la cocina y la decoración del hogar tiene arraigo profundo, el nombre de Stewart no es ajeno. Las redes sociales locales se llenaron de comentarios esta semana: desde amas de casa del barrio Fisherton que la siguen desde los años 90, hasta jóvenes influencers de lifestyle que la redescubrieron como un ícono inesperado del feminismo práctico.
Porque eso es Martha Stewart: una contradicción fascinante. Construyó un imperio multimillonario enseñando a doblar servilletas y hacer mermelada casera, fue a prisión por un escándalo bursátil, salió con la cabeza en alto, y hoy aparece en portadas de revistas con la misma calma de quien sabe que ganó todas las batallas que importaban. No es poca cosa.
¿Qué la pone en tendencia ahora? La empresaria sigue generando contenido, declaraciones y apariciones que rompen con cualquier expectativa de lo que debería hacer alguien de su edad. Sus posteos en redes, sus recetas, su presencia en eventos de moda y cultura pop la mantienen en el radar de millones. En Argentina, donde el culto a la personalidad mediática es casi un deporte nacional, Stewart conecta con algo genuino: la idea de que reinventarse no tiene fecha de vencimiento.
Acá en el litoral lo entendemos bien. Rosario es una ciudad que sabe de resiliencia, de levantarse y seguir. Y en ese sentido, hay algo en la historia de Martha que resuena: cayó duro, la golpearon desde todos los ángulos, y volvió más fuerte. Sin lloriqueos, sin victimizarse. Con una receta de tarta de manzana bajo el brazo y una sonrisa que dice más que cualquier discurso.
Los medios nacionales también la retomaron esta semana, y el interés en Google Argentina superó las 200 búsquedas en pocas horas, lo que confirma que el fenómeno Stewart trasciende fronteras y generaciones. No es nostalgia: es vigencia real.
Claro que no falta la polémica. Algunos cuestionan si su imagen de perfección doméstica fue siempre una construcción marketinera que idealizó un modelo de mujer imposible de alcanzar. Es una discusión válida. Pero también es cierto que Stewart nunca pretendió ser un modelo feminista clásico: fue, simplemente, una mujer que hizo lo que quiso con su vida, pagó sus consecuencias y siguió adelante.
A los 83 años, con más seguidores que muchos influencers de 25, Martha Stewart sigue siendo lo que siempre fue: incómoda para los que necesitan encasillarla, inspiradora para los que entienden que la vida no termina donde otros dicen que termina. Eso, en cualquier idioma y en cualquier ciudad del mundo, vale.
Comentarios (4)
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La seguía cuando pasaban sus programas por cable en los 90. Una genia. Me enseñó a hacer budín de pan con una presentación digna. Nunca la olvidé.
Con todo respeto, me parece que idealizamos demasiado a estas figuras. Tuvo plata, contactos y un equipo de producción enorme. No es tan fácil 'reinventarse' sin esos recursos.
La redescubrí por TikTok y me voló la cabeza. Tiene más onda que muchos influencers de 20 años. Respeto total.
Buena nota Franco, aunque me parece que el ángulo rosarino está un poco forzado. Igual, el personaje lo vale.