El exministro de Economía Martín Guzmán salió a cuestionar el rumbo económico del gobierno de Javier Milei con una lectura que mezcla reconocimientos parciales y críticas de fondo. En declaraciones a Splendid AM 990, el economista que condujo el Ministerio de Economía durante la gestión de Alberto Fernández admitió que «se logró reducir significativamente la inflación», pero advirtió que ese logro vino acompañado de un costo que, según él, no se está debatiendo con suficiente honestidad.
«Se celebró la caída de la inflación, pero los ingresos están muy mal», sintetizó Guzmán, quien hoy se desempeña como investigador y mantiene un perfil académico desde que dejó el cargo en julio de 2022, en medio de una de las crisis políticas más turbulentas del kirchnerismo. Su salida del gabinete, en pleno conflicto con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, marcó el inicio del derrumbe económico que terminó con Sergio Massa como ministro y una inflación anual que rozó el 300%.
Ahora, desde ese lugar de ex funcionario que observa desde afuera, Guzmán traza un diagnóstico que reconoce el crecimiento de la economía argentina pero lo relativiza con fuerza: «El país crece un poquito, pero crece porque hay principalmente cuatro sectores —el agro, la energía, la minería y la integración financiera— que impulsan ese crecimiento, pero eso no está redundando en una mejora de las condiciones laborales, no crean empleo en esos sectores hoy en día».
El contraste que señala es elocuente: mientras los sectores extractivos y financieros traccionan los números del PBI, la actividad urbana y la industria caen fuertemente. Esa brecha no es menor desde el punto de vista fiscal: si la industria no produce, no recauda, y si no recauda, el superávit que el gobierno celebra como bandera se vuelve más difícil de sostener. Es una tensión que el propio oficialismo deberá resolver en los próximos trimestres.
Sobre el RIGI —el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones impulsado por la administración Milei para atraer capital extranjero en proyectos de gran escala—, Guzmán fue categórico: lo calificó de «anti-industrial para la Argentina» y sostuvo que, lejos de fortalecer al Estado, lo debilita. Una lectura que choca de frente con la visión oficial, que presenta al RIGI como la puerta de entrada a inversiones que el país necesita urgente.
Otro punto de su análisis fue el récord de morosidad que registran las familias argentinas. Guzmán identificó una «combinación fatal»: por un lado, la caída de los ingresos reales que aumenta la necesidad de endeudarse; por el otro, la desestructuración de las tasas de interés que encareció ese endeudamiento. El resultado es una clase media y trabajadora que llega al límite de su capacidad de pago, un dato que los índices de consumo y los balances de las entidades financieras ya reflejan con claridad.
Consultado sobre su futuro político de cara a las elecciones de 2027, Guzmán fue escueto pero dejó la puerta entreabierta: «No, hoy no estoy trabajando para eso. Sí que estoy mirando la economía día a día y me gustaría ser parte de algo que pueda resolver los problemas que estamos teniendo hoy». Una frase que, en el vocabulario político argentino, equivale casi siempre a un «todavía no, pero no descarto nada».
Lo que resulta llamativo del análisis de Guzmán es lo que omite: fue él quien negoció la reestructuración de la deuda con el FMI y quien administró una economía con cepo cambiario, controles de precios y déficit fiscal crónico que alimentaron la inflación que hoy critica como consecuencia del ajuste ajeno. El kirchnerismo dejó una herencia de desequilibrios que el actual gobierno heredó y que, con mayor o menor acierto, está intentando desactivar. Señalar los costos del saneamiento sin asumir la responsabilidad del desastre previo es, cuanto menos, una lectura incompleta.

Comentarios (15)
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Este señor tiene una cara de piedra impresionante. Fue el ministro que nos dejó con 100% de inflación anual y ahora viene a dar clases. La desfachatez kirchnerista no tiene límites.
Más allá de quién lo diga, los datos que menciona son reales. La industria cae, el empleo formal no crece y la morosidad es récord. Eso no lo inventó Guzmán, están los números.
Exacto Florencia, pero esos números son la HERENCIA que dejaron ellos. No podés prender fuego la casa y después criticar a los bomberos por cómo apagan el incendio.
Roberto, entiendo el argumento, pero ya van casi tres años de gestión. En algún momento hay que hacerse cargo de los propios resultados también, ¿no? El salario real sigue sin recuperarse.
jajaja el tipo que nos fundió viene a explicar economía. Siguiente.
Lo del RIGI es discutible, pero decir que es 'anti-industrial' cuando el kirchnerismo destruyó la industria con cepo, retenciones y tarifas congeladas es un chiste de mal gusto.
Yo no soy kirchnerista ni libertaria, pero lo que describe Guzmán sobre la morosidad lo vivo en carne propia. Tres tarjetas al límite y el sueldo no alcanza. Eso es real.
Que hable menos y que explique por qué renunció llorando en un video cuando Cristina le dijo que se fuera. Ese es el nivel del opositor que tenemos.
Más allá de la grieta, el análisis sectorial que hace tiene sustento técnico. El crecimiento concentrado en agro, energía y minería sin derrame al empleo urbano es un problema estructural que existía antes de Milei y sigue sin resolverse.
Guzmán candidato 2027 jajaja por favor. Con ese historial no llega ni al 5%.
Lo que me llama la atención es que la nota misma lo señala: este tipo administró el desastre y ahora critica el saneamiento. Es como el médico que te contagió la enfermedad diciéndote que el remedio tiene efectos secundarios.
Hernán, el problema es que el remedio está matando al paciente. Podés tener razón en el diagnóstico del origen y aun así cuestionar el tratamiento. No es blanco o negro.
Che, ¿alguien puede explicarme qué es el RIGI en criollo? Lo mencionan en todos lados y nunca entiendo bien de qué se trata.
Diego, básicamente es un régimen de beneficios impositivos para inversiones grandes (más de 200 palos verdes). Las empresas que entran pagan menos impuestos y tienen ventajas cambiarias. La discusión es si eso atrae inversión genuina o es un regalo a corporaciones.