La Universidad Nacional de Rosario recibió a su cuarta cohorte del programa rEGRESAR con un acto emotivo realizado en la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura. Más de 1.600 estudiantes que habían interrumpido sus carreras universitarias vuelven a las aulas con el respaldo institucional de las doce facultades de la casa de estudios y el acompañamiento de un equipo de tutorías personalizado.
El programa, impulsado por el Área Académica y de Aprendizaje de la UNR, está dirigido a quienes abandonaron sus estudios —especialmente si fue hace más de tres años— y les resta completar hasta un 30% de la carrera, o bien la realización del trabajo final, tesis o tesina. Desde su creación, la iniciativa acumula más de 250 egresados, una cifra que sus coordinadoras celebran como la prueba más concreta de que el modelo funciona.
El rector Franco Bartolacci fue el encargado de abrir el acto y puso en palabras lo que muchos de los presentes seguramente sentían: "Lo que sucede hoy aquí es tan relevante para ustedes, que vuelven para cerrar una etapa, como para la Universidad Nacional de Rosario. En una institución pública tan grande y masiva, muchas veces se corre el riesgo de perder la capacidad de reconocer a cada persona y transformar al estudiante en un número de expediente o legajo. Por eso estamos trabajando para cambiar esa lógica". La frase resonó en una sala donde cada historia de retorno tiene nombre propio.
La Secretaria del Área Académica y de Aprendizaje, Carina Gerlero, subrayó que el programa no solo interpela a los estudiantes sino también a la propia institución: "Así como a ustedes los mueve el deseo de egresar, nosotros nos sentimos interpelados por garantizar ese derecho. Es un proceso que nos enriquece colectivamente". Una mirada que coloca a la universidad pública no como un servicio pasivo sino como un actor comprometido con la trayectoria de cada persona.
Las coordinadoras generales del programa, Camila Palacios y Paula Curetti, detallaron los ejes sobre los que trabaja rEGRESAR. "Promover la retención, acompañar el avance regular en los años superiores y elevar la tasa de graduación son los objetivos centrales", explicó Palacios, quien remarcó que "egresar también es un derecho, y la universidad pública debe garantizarlo". Curetti, por su parte, amplió la dimensión política del retorno: "Volver a habitar la universidad no es solo retomar los libros; es ejercer el derecho a una ciudadanía universitaria plena. Volver, seguir y egresar también es transformar la universidad pública".
Un dato que emerge de los formularios de inscripción resulta revelador: el motor principal de la mayoría de los aspirantes no es la acreditación laboral sino el deseo de cerrar una historia personal y familiar. Hay quienes dejaron la carrera por razones económicas, otros por responsabilidades de cuidado, muchos por la combinación de trabajo y estudio que se volvió insostenible. rEGRESAR apunta justamente a esas trayectorias interrumpidas por la vida, no por falta de capacidad o voluntad.
Para sostener ese retorno, el programa implementa un sistema de tutorías personalizadas integrado por docentes, adscriptos, graduados y estudiantes avanzados que acompañan cada trayecto de manera cercana. No es un esquema masivo e impersonal: es, precisamente, lo contrario a esa lógica del número de legajo que el propio rector cuestionó en su discurso.
En un contexto nacional donde el debate sobre el financiamiento de las universidades públicas sigue abierto y donde los índices de graduación en Argentina históricamente muestran una brecha importante entre quienes ingresan y quienes efectivamente egresan, iniciativas como rEGRESAR cobran una relevancia que va más allá de los números. Rosario vuelve a mostrar que la universidad pública puede ser, también, una red de contención para quienes el sistema dejó a mitad de camino.

Comentarios (13)
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Dejé la carrera de Contador en 2018 porque tuve que ponerme a trabajar full time. Siempre me quedó esa espina. Ojalá me entere a tiempo de este programa, porque la verdad que volver sola es muy difícil.
Muy lindo el acto y los discursos, pero ¿cuántos de esos 1.600 van a llegar a graduarse? Porque el problema no es volver, es que la universidad pública tiene materias imposibles de cursar si trabajás. Eso no lo resuelve ningún programa.
Yo pasé por la primera cohorte de rEGRESAR y me recibí de Trabajadora Social el año pasado. El acompañamiento de las tutoras fue clave. No es marketing, funciona de verdad.
Me alegra que a vos te funcionó, en serio. Pero una golondrina no hace verano. 250 graduados en cuatro años sobre miles de inscriptos... los números no cierran tanto.
Lo que dijo Bartolacci sobre dejar de tratar a los estudiantes como un número de legajo es exactamente lo que le pasa a la UNR hace décadas. Ojalá sea más que un discurso.
Mi vieja dejó Enfermería cuando nací yo, en el 89. Tiene 55 años y le faltan dos materias. ¿Alguien sabe si puede anotarse igual? Porque sería un sueño para ella.
Diego, que se comunique con la facultad correspondiente. El programa es para todas las carreras de grado y no tiene límite de edad. ¡Que se anime tu mamá!
Mientras el gobierno nacional le recorta el presupuesto a las universidades, la UNR sale a buscar a los que se fueron. Hay una contradicción enorme ahí que nadie nombra.
Muy buena iniciativa. La tasa de graduación en Argentina es bajísima comparada con otros países de la región. Todo lo que se haga para mejorarla es bienvenido. Ojalá otras universidades repliquen el modelo.
1600 personas que se animaron a volver. Eso solo ya es una noticia enorme. Chapeau.
¿Y para los que estamos en el interior de la provincia? ¿Hay algo similar o es solo para los que pueden ir a Rosario?
Lo que me parece más interesante es que la gente no vuelve por el trabajo sino por cerrar algo personal. Eso dice mucho de lo que significa el título universitario en la cultura argentina. No es solo un papel.