Rosario volvió a respirar automovilismo con una convocatoria que superó toda expectativa: más de 40 mil personas pasaron por el autódromo Juan Manuel Fangio durante el fin de semana.
La ciudad recibió de vuelta al Turismo Carretera, la categoría más popular del país, después de siete años de ausencia. La expectativa se instaló desde los días previos y terminó convirtiendo la jornada en una verdadera fiesta fierrera.
Aunque el cielo gris acompañó buena parte de las jornadas, el clima no logró opacar el entusiasmo de los fanáticos. Desde que se anunció la vuelta del TC, el público de Rosario y de localidades vecinas comenzó a palpitar un fin de semana especial.
Algunos no quisieron perderse ni un minuto y llegaron el miércoles al mediodía, con carpas, vehículos y todo lo necesario para instalarse en los sectores habilitados para acampar. Esa imagen anticipó la magnitud de la convocatoria.
Con el comienzo de la actividad en pista, el sábado fue ganando color y movimiento. Los distintos sectores del circuito se poblaron de hinchas, familias y grupos de amigos que se acercaron para disfrutar de los autos, el ruido de los motores y ese ambiente tan particular que distingue al Turismo Carretera.
Pero el momento de mayor convocatoria llegó el domingo. Desde temprano, los fanáticos fueron ocupando los distintos puntos del autódromo para buscar el mejor lugar y seguir de cerca la actividad. A medida que se acercaba la largada de la Final del TC, el público se multiplicó y el circuito alcanzó su punto máximo de concurrencia.
La carrera tuvo el dominio de punta a punta del uruguayo Mauricio Lambiris, que fue el plato fuerte de una jornada con todos los ingredientes de una gran cita deportiva. Después de la bandera a cuadros, los hinchas también disfrutaron del podio y celebraron el cierre de un fin de semana que devolvió a Rosario al centro de la escena del automovilismo nacional.
La vuelta del TC a la ciudad no fue un simple paso por el circuito: fue una jornada que reunió a familias, hinchas y grupos de amigos en un mismo lugar. El autódromo se llenó de color, movimiento y ese ruido de motores que marca la diferencia entre una carrera y una fiesta.
El dato de más de 40 mil personas no solo mide la cantidad de gente que estuvo presente, sino también el peso que tiene el automovilismo en Rosario. La convocatoria mostró que la ciudad todavía guarda un vínculo fuerte con la categoría más popular del país.
Con la Final del TC como cierre, el fin de semana dejó una imagen clara: Rosario volvió a estar en el centro de la escena del automovilismo nacional. Y el Fangio, una vez más, fue el escenario de una jornada que se recuerda por la gente, la carrera y la emoción.

Comentarios (10)
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Qué lindo ver el Fangio lleno otra vez. 40 mil personas no es poca cosa para Rosario.
Coincido con Marcelo, pero no solo fue la carrera: fue volver a sentir la fiesta fierrera en Rosario.
No estoy de acuerdo con Lucía: la carrera fue lo principal, el resto es ruido.
Llegamos el miércoles con la carpa y valió la pena. El sábado ya se sentía la movida.
Lambiris dominó de punta a punta, pero lo mejor fue el ambiente del domingo.
El cielo gris no arruinó nada. Los fanáticos se bancaron todo para estar cerca de la pista.
Me gustó que la nota destaque el regreso después de siete años. Rosario necesitaba esto.
Lo que se vio el domingo en el autódromo fue otra cosa. La gente llegó temprano a buscar lugar.
Buen dato de la convocatoria. Ojalá el TC se quede más seguido en Rosario.