Lo que se encontró en Mariano Acosta no deja de ser una herida abierta para Merlo. Una familia de cinco integrantes, de origen venezolano y radicada en la zona desde hace varios años, fue hallada sin vida en su vivienda de la calle Mercedes al 2400.
El hallazgo se produjo cuando compañeros de trabajo de Evelyn Carolina Rivero Mejías alertaron a las fuerzas de seguridad por su ausencia injustificada y por la falta de respuesta a los llamados telefónicos. Con autorización judicial, los efectivos ingresaron al domicilio y encontraron los cuerpos de la mujer, de sus tres hijos y de su pareja, Mahatma Eyvind Soihit Meza.
La mujer tenía 41 años y el hombre, 44. Los tres hijos tenían 10, 12 y 14 años. Según las primeras pericias, las cuatro víctimas presentaban dos impactos de bala en la zona craneal, ejecutados a corta distancia mientras se encontraban en una de las habitaciones de la vivienda.
Las primeras conclusiones de la Policía Científica apuntan a un cuádruple femicidio seguido de suicidio. El escenario encontrado en la habitación de la vivienda es el que ahora intenta reconstruir la fiscalía con el mayor rigor posible.
Tras consumar los ataques, Soihit Meza se quitó la vida de un disparo en la sien con una pistola calibre 9 milímetros hallada en la escena del crimen. La investigación quedó a cargo de la UFI Nº 8 del Departamento Judicial de Morón.
Fuentes del caso indicaron que la principal hipótesis sobre el móvil se centra en un conflicto previo en la pareja y un inminente proceso de separación. Los investigadores analizan además el perfil del atacante, quien contaba con instrucción en tiro deportivo y solía difundir material vinculado al uso de armas de fuego en sus redes sociales.
¿Cuánto tiempo estuvo la familia sin ser vista? La fiscalía continúa con las tareas periciales para reconstruir con precisión la línea temporal del hecho. Cada dato cuenta, porque en un caso así no alcanza con el impacto inicial: hace falta orden, rigor y memoria.
La comunidad local y las organizaciones de mujeres de la zona manifestaron su conmoción ante la tragedia. En un barrio, en una calle, en una casa, se rompió una vida entera. Y la pregunta que queda flotando es incómoda: ¿se pudo haber detectado antes el riesgo?
Este hecho no es solo una estadística. Es una familia, tres niños, una mujer, un hombre y una calle que quedó marcada. La investigación debe seguir con todo el peso que merece, y la sociedad debe convertir la conmoción en política pública, en prevención y en respuesta efectiva.

Comentarios (10)
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Me deja helado. Una familia entera, con chicos de 10, 12 y 14. No se puede normalizar la violencia en pareja.
Lo que más me preocupa es que el hombre tenía instrucción en tiro y publicaba material de armas. ¿Cuántas señales se ignoran antes de una tragedia así?
Totalmente. Si había un proceso de separación inminente, eso debería ser una alerta temprana, no un dato que aparece después.
Y más cuando la mujer no aparecía al trabajo. Los compañeros la buscaron y encontraron esto. Qué impotencia.
Ojalá la fiscalía pueda reconstruir bien la línea temporal. Sin eso, cualquier opinión es humo.
Respeto por la comunidad y las organizaciones de mujeres que están procesando la conmoción. Ahora hay que esperar las pericias.
Esperar pericias sí, pero también exigir protocolos que funcionen antes de que pase esto.
Una familia venezolana radicada hace varios años. La violencia no entiende de origen, y esto duele igual.
La calle Mercedes al 2400 quedó marcada. Ojalá la investigación dé respuestas claras y no se quede solo en el shock inicial.
Tres niños de 10, 12 y 14. No hay palabra que baste. Que la UFI 8 de Morón trabaje con todo el rigor posible.