Matías Rosso vive en Rosario una historia que mezcla fútbol, enfermedad y trabajo.
El delantero rosarino, de 33 años, se formó en Chacarita y debutó como profesional en el club que logró el ascenso a la Primera B Nacional en 2014.
Después llegó a Estudiantes de La Plata, donde jugó en la Primera y también partidos de la Libertadores.
En la Copa Libertadores 2015 tuvo minutos en el 4-0 ante Independiente del Valle e ingresó en el 1-1 frente a Atlético Nacional.
En total, disputó 97 partidos oficiales y convirtió 13 goles en su carrera profesional.
Su recorrido siguió por Aldosivi, un segundo ciclo en Chacarita, Estudiantes de Caseros y Gimnasia y Tiro de Salta.
La última etapa profesional fue en Gimnasia y Tiro, entre 2018 y 2019, hasta que el fútbol se detuvo por la pandemia.
Una dura fractura de tobillo en Estudiantes de Caseros y la llegada del coronavirus en 2020 cerraron sus puertas en los clubes.
La diabetes se la diagnosticaron en 2015, cuando llegó a Estudiantes y se sometió a estudios médicos de rutina.
“Un día me desperté y no veía de un ojo”, relató Rosso, quien fue a la guardia con su mujer y le informaron sobre la retinopatía y una trombosis.
El diagnóstico complicó su visión del ojo izquierdo y hoy depende de una búsqueda por recuperar parte de la vista.
“Tengo dos hijos hermosos por los cuales no voy a bajar los brazos nunca”, dijo cuando anunció que saldría a vender sándwiches en bicicleta.
Tras la pandemia, no consiguió club y buscó empleo: estuvo cuatro años en un comercio grande, manejó una aplicación y repartió para una fiambrería.
Su pareja, con quien comparte la vida desde hace 16 años, le cocina las viandas y los sándwiches para que él salga a venderlos.
La publicación en redes generó apoyo de excompañeros, hinchas de Chacarita y Estudiantes, y una ayuda organizada a través de un alias.
“Lo primordial hoy es conseguir un trabajo formal para seguir dándole una vida digna a mis hijos”, expresó Rosso.
El caso de Matías Rosso muestra la búsqueda de trabajo formal y la necesidad de sostener a la familia en Rosario.
Con información de: TN, TyC Sports, Olé.
Comentarios (2)
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Se nota la garra, ojalá consiga el trabajo formal que necesita.
Muy fuerte la historia, la solidaridad de la gente ayuda.