En Rosario, 21 años después del siniestro de Parque Norte, el recuerdo de Úrsula Notz sigue vivo.
Su hermana, Micaela Notz, lo contó en Más Cerca, conducido por Florencia O'Keeffe en La Capital Más.
La entrevista no fue solo un homenaje: fue una forma de convertir el dolor en compromiso vial y de mantener presente a Úrsula.
Para Micaela, su hermana era alegría, energía y una chispa muy linda. La describió como muy amiguera y muy compañera, una joven que dejaba huella en todos los que la rodeaban.
Úrsula tenía 16 años cuando murió. Era cuatro años mayor que Micaela y, según ella, su modelo a seguir. Esa diferencia no era solo de edad: era una presencia que marcó la vida de la familia y de sus amigos.
El siniestro ocurrió en 2005, en la madrugada, cuando Úrsula se subió al auto de Matías Capozucca. También viajaban Carla y Nayib, en el día del cumpleaños de Carla. La noche terminó en una de las pérdidas más duras para la ciudad.
Capozucca manejaba alcoholizado. El hecho conmocionó a los rosarinos y dejó una herida que no se cerró con el paso del tiempo. Murieron Úrsula y Nayib; Carla quedó con secuelas físicas y neurológicas irreversibles.
Hoy, el nombre de Capozucca vuelve a estar en las noticias por un hecho relacionado con la violencia de género. Para Micaela, esa reaparición no es un dato menor: recuerda que el dolor no se archiva y que la memoria también es una forma de pedir justicia.
La historia de Úrsula no es solo una tragedia personal. Es una advertencia sobre lo que pasa cuando el alcohol se sube al volante y la imprudencia se convierte en destino. En Rosario, ese siniestro dejó una marca que todavía se siente en las familias y en la memoria colectiva.
Micaela eligió contarla en público, con la voz firme de quien sabe que el silencio no devuelve a nadie, pero sí puede mantener viva la causa. Su testimonio pone en el centro una pregunta incómoda: ¿cuánto más hay que esperar para que el compromiso vial deje de ser solo una frase?
La entrevista en Más Cerca funcionó como un espacio de memoria. Allí, Micaela no solo recordó a su hermana: también mostró que el duelo puede transformarse en una forma de cuidar a otros. Cada palabra fue una manera de decir que Úrsula no se fue, sino que sigue pidiendo que se eviten nuevas tragedias.
Veintiún años después, el dolor sigue siendo presente, pero también se convirtió en una señal. La historia de Úrsula Notz y de Carla recuerda que detrás de cada siniestro vial hay una vida, una familia y una ciudad que aprende, a veces tarde, a no repetir el mismo error.

Comentarios (10)
Deja tu comentario
Me duele que a los 21 años sigamos hablando de lo mismo: alcohol al volante y familias destrozadas. Gracias Micaela por contarlo.
Y que Capozucca aparezca ahora por violencia de género me deja más bronca. No es un dato menor, es una señal de que el tema no se cerró.
Totalmente. No alcanza con recordar a Úrsula, hay que pedir que se investigue todo lo que tenga que ver con el conductor.
Lo de Carla con secuelas irreversibles es lo que más me golpea. No se ve tanto como las muertes, pero también es una tragedia enorme.
Me parece valioso que Micaela transforme el dolor en compromiso vial. A veces el testimonio pesa más que cualquier campaña.
Sí, aunque también me pregunto si ese compromiso vial se tradujo en políticas concretas. Ojalá no quede solo en el programa.
Buena pregunta. Lo que sí quedó claro es que la historia de Úrsula y Nayib sigue siendo una advertencia para Rosario.
Que Micaela lo cuente en Más Cerca me deja algo de esperanza: que el dolor no se quede callado.
Lo de Parque Norte todavía se siente en Rosario. Ojalá esta entrevista sirva para que más gente escuche lo que pasó.