El presidente Javier Milei emprendió este sábado su tercer viaje oficial a Israel, en una visita que promete ser cargada de simbolismo político y posibles anuncios de alto impacto diplomático. Según informó Rosario3, la comitiva presidencial despegó a las 11 de la mañana con destino al aeropuerto Ben Gurión, acompañado por su hermana Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques.
La visita responde a una invitación personal del primer ministro Benjamin Netanyahu para participar de los festejos por el 78° aniversario de la independencia israelí. Pero más allá del protocolo, la expectativa se centra en una eventual decisión que podría marcar un punto de inflexión en la política exterior argentina: el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén.
Esta medida, que implicaría reconocer a Jerusalén como capital israelí, colocaría a Argentina en la misma línea que Estados Unidos y Paraguay, los únicos países que dieron ese paso hasta ahora. El propio Milei ya había anticipado esa intención en visitas anteriores, aunque sin fecha definida. De concretarse, sería una decisión de alto impacto diplomático que podría generar tensiones con otros países árabes de la región.
La agenda oficial arrancará con una visita al Muro de los Lamentos, seguida de reuniones bilaterales con Netanyahu donde se esperan anuncios conjuntos. El punto culminante será la participación de Milei en la tradicional ceremonia del encendido de antorchas en el Monte Herzl, donde según autoridades israelíes será el primer líder extranjero en encender una de las antorchas ceremoniales.
Entre los anuncios que se barajan, figura la puesta en marcha de un vuelo directo entre Buenos Aires y Tel Aviv operado por El Al Israel Airlines, una conexión que facilitaría los intercambios comerciales y turísticos entre ambos países. También se firmarían convenios de cooperación tecnológica entre la Universidad Tecnológica Nacional y el prestigioso Technion israelí.
El lunes, Milei recibirá un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Bar-Ilan y se reunirá con el presidente Isaac Herzog. También será distinguido por una academia talmúdica tras visitar la Yeshivá Hebron. El martes continuará con encuentros con líderes religiosos y visitas a sitios históricos como la Iglesia del Santo Sepulcro.
La presencia del ministro Mahiques cobra particular relevancia por el avance en la investigación del atentado a la AMIA, tras nuevas declaraciones de disidentes iraníes en Europa que podrían ser clave para el juicio en ausencia contra los acusados. Este caso, que lleva más de tres décadas sin resolverse, sigue siendo una herida abierta en las relaciones bilaterales.
El viaje se desarrolla en un contexto internacional complejo, marcado por la escalada de tensiones en Medio Oriente y el endurecimiento de la postura estadounidense frente a Irán. La comitiva presidencial tiene previsto regresar el miércoles por la mañana a Buenos Aires.

Comentarios (12)
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Bien por Milei, Israel es un aliado estratégico y tecnológico. Ojalá se concrete lo de la embajada en Jerusalén.
¿No tiene problemas más urgentes que resolver acá en Argentina? Tanto viaje al exterior mientras la gente no llega a fin de mes.
La política exterior también importa, Mariana. Los acuerdos comerciales y tecnológicos pueden traer inversiones y trabajo.
Trasladar la embajada a Jerusalén sería un error diplomático enorme. Nos va a traer problemas con todo el mundo árabe.
Estados Unidos lo hizo y no pasó nada grave. Argentina tiene que defender sus intereses y valores, no quedar bien con todos.
Que se ocupe del caso AMIA de una vez. Ya van 30 años y los culpables siguen libres.
Ojalá se concrete el vuelo directo Buenos Aires-Tel Aviv. Sería genial para el turismo y los negocios.
Mientras tanto acá en Rosario seguimos con los problemas de siempre y el presidente paseándose por el mundo.
La cooperación tecnológica con Israel puede ser muy beneficiosa. Son líderes mundiales en innovación.
¿Y cuánto nos cuesta este viaje? Con la plata que se gasta en protocolo se podrían hacer muchas cosas útiles.
Lucho, los viajes presidenciales son inversión en relaciones internacionales. No todo es gasto, también se generan oportunidades.
Me parece bien que vaya, pero que no se olvide de los problemas internos. La gente está sufriendo la crisis económica.