Lo que pasó en la zona sur de Rosario en la madrugada de este domingo no fue un crimen de película ni una historia de desconocidos: fue una pelea entre primos que terminó con un cuchillo de cocina clavado en el pecho y un chico de 21 años muerto antes de que amaneciera.
Kevin Isaías Bustos vivía. Tenía 21 años, estaba en una casa familiar en Pedro Pavia al 5100 y discutió con su prima de 24 años. Lo que empezó como un conflicto doméstico —el tipo de pelea que ocurre en miles de hogares— escaló de una manera brutal y sin retorno. La joven tomó un cuchillo de la cocina y lo atacó en el pecho.
Cerca de la 1 de la madrugada, una llamada al 911 alertó sobre el conflicto. Cuando los efectivos policiales llegaron al lugar, encontraron a Kevin herido de gravedad. Vecinos del barrio no esperaron la ambulancia: lo cargaron y lo llevaron ellos mismos al Hospital Roque Sáenz Peña, el centro de salud de referencia del sur rosarino. Pero no hubo nada que hacer. Los médicos constataron su fallecimiento por una herida de arma blanca en el pecho.
Una mujer de 53 años —presente en la vivienda durante el episodio— fue quien relató a los agentes lo ocurrido. Según su declaración, ella estaba en la casa junto a su hija y su sobrino Kevin cuando la discusión entre los dos jóvenes se descontroló. La prima, de 24 años, fue encontrada por la Policía todavía en una habitación de la misma vivienda. No intentó escapar. Fue detenida en el acto.
¿Cuánto alcohol, cuánta historia acumulada, cuánta tensión familiar hace falta para que una discusión termine así? No hay respuesta fácil, pero la pregunta vale la pena hacérsela cada vez que una familia se destruye desde adentro.
Personal de la Policía de Investigaciones (PDI) trabajó en la escena y secuestró una cuchilla de aproximadamente 30 centímetros, que será sometida a peritajes para determinar si fue el arma utilizada en el ataque. El dato no es menor: ese cuchillo no era un arma, era un utensilio de cocina. Estaba ahí, al alcance de la mano, en el peor momento posible.
El procedimiento tuvo un capítulo adicional: durante las tareas de la PDI, una mujer de 40 años fue aprehendida por entorpecer el trabajo policial. Un detalle que habla del clima que se vivía en esa casa y en esa cuadra durante las primeras horas del domingo.
Las actuaciones quedaron radicadas en la comisaría 15ª, con jurisdicción en la zona sur. La investigación está en curso y deberá determinar las circunstancias exactas de la pelea, los antecedentes del vínculo entre los primos y la responsabilidad penal de la detenida.
Kevin Bustos tenía 21 años. Era domingo a la madrugada y estaba en la casa de su familia. Eso debería haber sido suficiente para estar a salvo.

Comentarios (13)
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Dios mío, 21 años. Un pibe. Y lo mató su propia prima con un cuchillo de cocina. No puedo creer hasta dónde llegamos como sociedad.
Y después nos preguntamos por qué la gente tiene miedo. Zona sur abandonada de la mano de Dios, sin trabajo, sin contención, y después pasa esto.
Ojo, no todo es abandono del Estado. Hay familias en la misma situación que no se matan entre ellas. Esto es una tragedia pero no la convirtamos en excusa política.
Che Marcelo, nadie dijo que sea excusa política. Pero negar el contexto social es hacerse el ciego. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
Lo de la mujer de 40 años que entorpeció el procedimiento me llama la atención. ¿Qué quería ocultar? Espero que la investigación aclare todo.
Los vecinos que lo llevaron al Sáenz Peña hicieron lo que pudieron. Eso habla bien de la gente del barrio. Lástima que no alcanzó.
Pobre la señora de 53 años que tuvo que ver eso. Ver morir a tu sobrino en tu propia casa... no me imagino.
30 centímetros de cuchillo. Eso no es un cuchillito de manteca. Eso es querer matar.
no se puede vivir en esta ciudad, en serio. todos los fines de semana lo mismo
Me parece importante que la nota aclare que esto no es violencia narco sino violencia intrafamiliar. Son problemas distintos que necesitan respuestas distintas. El Estado tiene que invertir en salud mental y contención familiar.
Yo vivo a unas cuadras. El barrio estaba revuelto esa noche. La policía tardó pero cuando llegó actuó bien. Igual ya era tarde para el pibe.
La chica de 24 años va a caer con todo el peso de la ley, y está bien. Pero alguien tiene que preguntarse qué pasó en esa familia para llegar a esto.
Coincido con Roberto. No justifico nada, pero la violencia no nace de la nada. Algo pasó antes de esa noche.