Lo buscaban desde hacía años. Y esta vez, no pudo esconderse más. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) confirmó este sábado el arresto de un prófugo acusado de uno de los crímenes más dolorosos que sacudieron a la zona oeste de Rosario: el asesinato de dos adolescentes cuyas muertes quedaron sin justicia durante demasiado tiempo.
El hombre fue detenido en la provincia de Córdoba, adonde había logrado escapar tras el doble homicidio. La clave que permitió dar con su paradero fue la publicación de una recompensa de 10 millones de pesos, una herramienta que las autoridades utilizan cada vez con más frecuencia para resolver casos que parecían estancados. Alguien habló. Y eso cambió todo.
La noticia llegó un sábado a la mañana, pero en los barrios del oeste rosarino el impacto fue inmediato. Esa zona de la ciudad carga con una historia pesada: años de violencia, de familias que enterraron a sus pibes sin ver a nadie preso, de causas que se enfriaron en los cajones de la Justicia. Este arresto, aunque tardío, representa algo concreto: la confirmación de que el sistema, cuando funciona, puede alcanzar a quienes creen que la distancia los protege.
¿Cuánto tiempo estuvo este hombre libre mientras las familias de las víctimas esperaban una respuesta? Esa es la pregunta que nadie en el MPA respondió todavía con claridad. Lo que sí quedó confirmado es que la recompensa fue determinante: sin esa información, el prófugo probablemente seguiría circulando por alguna ciudad del interior sin que nadie lo molestara.
El uso de recompensas económicas para capturar prófugos es una práctica que el Ministerio Público de la Acusación viene implementando con mayor sistematicidad en los últimos años, especialmente en casos de homicidios con imputados identificados pero no aprehendidos. En una ciudad como Rosario, donde la cantidad de causas por homicidio supera ampliamente la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad, este mecanismo se convirtió en una herramienta complementaria que, en este caso, dio resultado.
Los detalles del operativo de detención, la identidad del arrestado y las circunstancias exactas del doble crimen no fueron informados en su totalidad por las autoridades al momento de esta publicación. El MPA confirmó el arresto pero reservó información que podría comprometer la investigación judicial en curso.
Lo que no tiene vuelta atrás es el hecho: dos adolescentes rosarinos fueron asesinados, su presunto asesino estuvo prófugo durante años, y este sábado amaneció detenido en Córdoba. Para las familias que esperaron todo este tiempo, eso no alcanza para cerrar ninguna herida. Pero es, al menos, el principio de algo que se llama justicia.

Comentarios (15)
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Por fin. No sé cuántos años esperaron las familias de esos chicos. Ojalá ahora la Justicia no lo suelte con alguna chicana legal.
La recompensa funcionó. Eso dice todo sobre cómo funciona este país: si no pagás, nadie habla.
El MPA hace lo que puede con los recursos que tiene. No es fácil rastrear prófugos en todo el país. Igual, buen trabajo en este caso.
¿Lo que puede? Hermano, tardaron años. No me vengas con eso.
Bien por la captura, pero me pregunto cuántos más están dando vueltas por el país sin que nadie los busque con esta energía.
¿Y los otros 50 prófugos que tiene Rosario? ¿Para esos no hay recompensa?
Vivir en el oeste y ver estas noticias es agridulce. Alegría por la captura, pero el dolor de esas familias no se va a ir nunca.
Esto demuestra que el sistema de recompensas sirve. Deberían usarlo más seguido para los casos fríos.
Años prófugo y viviendo tranquilo en Córdoba. Una vergüenza que haya tardado tanto.
Acá en el barrio todos sabemos quiénes son los que andan en la mala. El problema es que nadie habla por miedo. La recompensa ayuda pero no alcanza si después te quedás sin protección.
Dos pibes. Dos familias destruidas. Y el tipo viviendo su vida en otra provincia. Espero que ahora no salga con ningún beneficio procesal.
buena noticia para variar, aunque sea una
10 millones de pesos de recompensa y recién ahora lo agarran. Alguien lo estaba protegiendo antes, seguro.
Ojalá esto le dé algo de paz a las familias. Aunque sé que nada devuelve a esos chicos.