Lo que pasó entre el viernes y el sábado en Rosario no fue una casualidad ni una estadística fría: fueron tres muertes en menos de 24 horas, en tres escenarios distintos, con tres historias que merecen ser contadas.
El episodio más reciente ocurrió este sábado a las 10.50, sobre la avenida Circunvalación a la altura de calle Santa Fe. Personal del Comando Radioeléctrico que patrullaba la zona encontró algo que no cuadra con el paisaje habitual de esa arteria: un Chevrolet Prisma negro detenido sobre la banquina, en el carril que va de sur a norte, con un hombre adentro que no respondía a los llamados. El cinturón de seguridad estaba puesto. El motor, apagado. Y Andrés C., de 59 años, ya no estaba en condiciones de responder.
Llegaron el Sies y los Bomberos del Cuartel Oeste. Como el vehículo estaba cerrado, los bomberos tuvieron que realizar la apertura forzada para acceder al conductor. El personal médico intentó maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero no hubo caso. El médico a cargo constató el fallecimiento. En principio, causas naturales. El auto quedó sobre la banquina sin interrumpir el tránsito mientras la policía señalizaba el lugar.
Pero la jornada trágica había arrancado el viernes por la tarde, con dos hechos más que se sumaron al cuadro.
En barrio Refinería, cerca de las 19 horas, un llamado al 911 alertó sobre un hombre descompensado en Vélez Sarsfield al 700. Era Marcelo E., de 70 años, tendido en la calle. Los intentos de reanimación no alcanzaron y el Sies constató su muerte, también por causas naturales en principio. Hasta ahí, una tragedia. Pero lo que vino después le agregó una capa de indignación difícil de digerir.
Cuando la pareja del fallecido comenzó a revisar sus pertenencias, notó que faltaba la billetera. Y señaló a Agustín Ezequiel B., de 30 años, como la primera persona que se había acercado a Marcelo para supuestamente ayudarlo con maniobras de reanimación. Los agentes lo requisaron y encontraron entre sus ropas la billetera del muerto, con tarjetas bancarias y el DNI adentro. El hombre fue aprehendido y trasladado a la comisaría 10ª. Robarle a un hombre que acaba de morir en la calle tiene un nombre, y no es bonito.
El tercer caso se produjo también el viernes, en un complejo de fútbol 5 ubicado en San Luis al 4900, barrio Echesortu Oeste. Gustavo, de 53 años, se descompensó en pleno partido. Personal de Ecco ya trabajaba sobre él cuando llegó la policía, pero no hubo manera de revertir el cuadro. Murió en la cancha.
¿Cuánto de esto es evitable? Probablemente nada, en los casos de Andrés y Gustavo, que aparentemente sufrieron episodios cardíacos sin aviso. Pero el caso de Marcelo en Refinería deja una pregunta incómoda flotando: en una ciudad donde la calle puede ser el último lugar donde uno cae, ¿quién cuida a los que ya no pueden cuidarse solos?
Tres familias rosarinas arrancaron el fin de semana con un lugar vacío en la mesa. Eso, al menos, merece ser dicho.

Comentarios (13)
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Tres muertos en un día. Y encima uno con el buitre ese que le roba la billetera mientras lo están reanimando. Qué sociedad, en serio.
Lo del tipo de Refinería me revolvió el estómago. Hacerse el que ayuda para chorear. Ojalá le caiga todo el peso de la ley.
Mi marido tiene 55 y juega al fútbol 5 todos los viernes. Después de leer esto lo voy a mandar al cardiólogo antes de que pise una cancha de nuevo. No es joda.
Che, el del fútbol 5 tiene 53 años. Esa edad ya es para ir con cuidado. No digo que no jueguen, pero un chequeo previo no mata a nadie.
No criminalicemos a los que hacen deporte, por favor. La gente tiene derecho a jugar al fútbol a los 53. El problema es la falta de acceso a controles médicos preventivos, no el deporte en sí.
Nadie está criminalizando nada, Valeria. Dije que hay que hacerse un chequeo. Eso es exactamente lo que vos decís. Leé bien antes de responder.
Lo de Circunvalación es impresionante. El tipo muerto adentro del auto y nadie se da cuenta hasta que pasa el patrullero. Cuánto tiempo habrá estado ahí?
Eso mismo me pregunté yo. A esa hora hay bastante tráfico en Circunvalación y nadie paró. Pasamos de largo sin mirar.
El de Refinería debería ir preso un buen tiempo. Robarle a un muerto es lo más bajo que existe. Y encima haciéndose el solidario.
Coincido con el comentario anterior, pero también hay que ver qué pena le pueden aplicar realmente. En Argentina estos tipos salen en dos días. Ojalá me equivoque.
jaja no puede ser que el chabón se haga el que ayuda y le choriza la billetera. nivel de caradurismo histórico
Qué semana triste para Rosario. Tres familias destrozadas. Uno no sabe cuándo es la última vez que sale de casa.
La nota está bien escrita pero me parece que mezclar los tres casos en uno solo le quita peso a cada historia. El del robo en Refinería merecía una nota aparte, es un hecho muy distinto a los otros dos.