"No sé cómo voy a llegar a fin de mes", dice Roberto mientras carga nafta en una estación de bulevar Oroño. Es la frase que se repite en toda Rosario mientras los precios de los combustibles vuelven a dispararse y se convierten en el tema más buscado del país.
En las estaciones de servicio rosarinas, la realidad pega fuerte. La nafta súper ya roza los $1050 el litro en varios puntos de la ciudad, mientras que la común no baja de los $950. Para un tanque promedio de 50 litros, estamos hablando de más de 50 mil pesos por carga completa.
¿Cuánto más vamos a bancar esta escalada sin freno? Los remiseros de la zona sur, los que más sienten el golpe, ya están evaluando aumentar las tarifas o directamente cambiar de rubro. "Trabajo 12 horas para pagar la nafta", cuenta Miguel, taxista de 58 años que maneja hace tres décadas.
El impacto no se queda solo en los conductores particulares. Los costos de transporte se trasladan directo a los precios de los productos, y en los barrios rosarinos ya se nota: desde el pan hasta las verduras, todo sube porque todo se mueve con combustible.
Lo que más bronca da es la sensación de desamparo total. Mientras los políticos hablan de estabilización y control de precios, en las estaciones de Rosario la gente hace cuentas para ver si puede cargar 20 litros en lugar de llenar el tanque.
La pregunta que se hacen miles de rosarinos es simple pero demoledora: ¿hasta cuándo vamos a poder seguir moviéndonos? Porque a este ritmo, el auto va a ser un lujo para pocos, y no un medio de transporte básico.
Comentarios (3)
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Increíble lo que está pasando, ya no se puede manejar tranquilo sabiendo lo que cuesta cada kilómetro
Yo ya dejé el auto y me muevo en colectivo, es insostenible
Nosotros tenemos que trasladar estos costos sí o sí, no nos queda otra