Lo que durante años fue debate, proyecto y promesa electoral se convierte este sábado en realidad: desde las 0 horas rige en toda la Argentina el nuevo Régimen Penal Juvenil, la reforma que baja de 16 a 14 años la edad mínima para que una persona pueda ser juzgada y condenada por un delito. En Santa Fe, las autoridades aseguran que no van a improvisar.
El ministro de Justicia y Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, salió a dar la cara y fue claro: la provincia no arranca de cero. Desde 2023, Santa Fe cuenta con un Código Procesal Penal Juvenil de corte acusatorio, una ley de ejecución penal específica y centros de tratamiento para adolescentes ya operativos. La infraestructura, dijo, está. Lo que no va a pasar —y acá Cococcioni fue honesto, algo que no siempre se ve en los funcionarios— es que el efecto disuasorio se sienta de un día para el otro.
"Los resultados van a ser progresivos", explicó el ministro. A medida que el sistema empiece a procesar, detener y condenar a chicos de 14 y 15 años involucrados en hechos de mediana y alta gravedad, recién ahí se podrá medir el impacto real de la norma. Prometerse milagros inmediatos sería, como mínimo, irresponsable.
¿Cómo funciona en la práctica? La respuesta judicial no es uniforme: depende de la gravedad del hecho. Para las infracciones leves, la Secretaría de Niñez sigue siendo la puerta de entrada, con medidas alternativas que evitan el encierro. Pero cuando el caso lo requiere, entra en juego el área de Justicia Penal Juvenil con un esquema de tres niveles que la provincia diseñó con cierta lógica progresiva.
El primer nivel es la prisión domiciliaria con tobillera electrónica, para casos donde el encierro total no está justificado pero se necesita control. El segundo escalón son los Establecimientos de Puertas Abiertas (Espa), con atención de personal civil, pensados para situaciones intermedias. Y el nivel más alto, reservado para los delitos más graves y violentos, son los Centros Especializados de Responsabilidad Penal Juvenil (Cerpj): régimen cerrado, sin contacto con la población adulta. Un punto este último que no es menor: mezclar adolescentes con adultos en el sistema penal es una de las recetas más probadas para fabricar delincuentes más peligrosos.
El debate sobre bajar la edad de punibilidad lleva décadas en Argentina y nunca fue sencillo. Hay quienes ven en esta reforma una respuesta necesaria frente al uso de menores por parte del crimen organizado —una realidad que en Rosario se vive con una crudeza particular desde hace años. Hay quienes advierten que criminalizar la adolescencia sin atacar las causas estructurales es, en el mejor de los casos, un parche. Probablemente ambos tengan parte de razón.
Lo concreto es que desde este sábado la ley cambió. Santa Fe dice estar lista. Ahora viene la parte difícil: demostrar que el sistema funciona, que los centros no se convierten en depósitos de pibes, y que la reforma sirve para algo más que para calmar la bronca social en el corto plazo. Eso no se resuelve con un decreto. Se resuelve con política pública sostenida, con presupuesto, con personal capacitado y con voluntad de dar seguimiento a cada caso. La cuenta regresiva ya terminó.

Comentarios (13)
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Ya era hora. En Rosario hace años que se ven pibes de 14 años manejando bandas, vendiendo droga, con armas. Y el Estado miraba para otro lado porque 'son menores'. Ahora que se hagan cargo.
Marcelo, ¿y vos creés que meterlos presos a los 14 los va a convertir en ciudadanos de bien? El problema es la pobreza, la falta de educación, la ausencia del Estado ANTES de que lleguen a delinquir. Esto es un parche electoral.
Valeria con toda la razon del mundo. Primero abandono, despues carcel. Logica perfecta del estado argentino.
Valeria, la pobreza no justifica matar gente. Hay millones de pobres que no salen a robar ni a matar. En algún momento hay que poner un límite.
Lo que me preocupa es si realmente van a tener los recursos. Que digan que tienen infraestructura está bien, pero ¿cuántos chicos caben en esos centros? ¿Tienen personal capacitado? Eso no lo dice nadie.
Cococcioni dice que están listos pero hace dos meses no había colchones en los centros de menores de Rosario. Alguien que me explique.
Como trabajador social que lleva 20 años en el sistema de niñez, lo que más me preocupa es que los Espa y los Cerpj no se conviertan en depósitos. El modelo progresivo está bien en el papel, pero necesita financiamiento real y equipos interdisciplinarios. Sin eso, es más de lo mismo.
A mí me da miedo que los usen de mula y después los agarren a ellos mientras los que los mandan siguen libres. Eso es lo que pasa siempre.
Lo que dice la nota sobre no mezclarlos con adultos es clave. Eso es lo mínimo. Si un pibe de 14 entra a una cárcel de adultos, sale siendo otra persona. Y no mejor.
Igual me parece raro que justo esto salga antes de las elecciones. Casualidad, seguro.
LaFlaca, la ley se venía debatiendo hace años. No todo es campaña. A veces las cosas simplemente pasan.
Ojalá funcione. Acá en el barrio hay nenes de 13, 14 años que ya están en la calle de noche con gente grande. Si esto los frena aunque sea un poco, bienvenido sea.
y los que los mandan a robar cuando los meten presos a ellos?? eso nunca lo preguntan