Lo que se vendía como una excursión de caza premium terminó siendo un operativo policial. Turistas llegados desde Francia y sus guías locales fueron demorados en la provincia de Santa Fe luego de que las autoridades los descubrieran en plena faena ilegal: 24 animales autóctonos muertos, escopetas, municiones y señuelos. Sin habilitación para la actividad. Sin permiso para portar armas. Sin nada que los ampare legalmente.
El procedimiento dejó al descubierto una práctica que no es nueva pero que pocas veces termina con los protagonistas demorados: el turismo cinegético clandestino, ese negocio gris donde alguien cobra en dólares por llevar bullrich-por-la-ley-de-tierras-quieren-vender-el-pais-la-inte.html" class="auto-link">extranjeros a matar fauna silvestre argentina como si fuera un safari privado. La diferencia con un safari legal es simple: acá nadie tenía los papeles en regla.
Según la información disponible, los guías que organizaban y cobraban por las excursiones no contaban con habilitación para ofrecer ese tipo de actividad turística, ni tampoco para el uso y tenencia de las armas que formaban parte del operativo. Los turistas franceses, por su parte, fueron demorados junto a sus anfitriones mientras las autoridades relevaban el material incautado.
¿Cuántas excursiones como esta se hacen por año en el litoral argentino sin que nadie se entere? La pregunta no es retórica: el negocio de la caza ilegal de fauna autóctona mueve cifras importantes en zonas rurales de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, donde la abundancia de aves y mamíferos silvestres atrae a cazadores extranjeros dispuestos a pagar fortunas por una jornada en el campo.
La fauna autóctona argentina está protegida por la Ley Nacional 22.421 de conservación de la fauna silvestre, que regula estrictamente qué especies pueden cazarse, en qué épocas y bajo qué condiciones. Las infracciones pueden derivar en multas, decomiso del material y hasta causas penales para los organizadores. En este caso, la presencia de escopetas y municiones sin la documentación correspondiente agrega una capa adicional de gravedad al expediente.
Los guías locales son, en este esquema, la pieza clave. Son quienes conocen el territorio, consiguen los permisos falsos o directamente operan sin ellos, y son quienes cobran por el servicio. Los turistas, muchas veces, llegan con la convicción de que todo está arreglado. Que alguien se ocupó de los papeles. Que en Argentina estas cosas se pueden. Y a veces, lamentablemente, tienen razón. Esta vez, no.
El operativo es un recordatorio de que el Estado provincial tiene herramientas para actuar cuando decide usarlas. La pregunta que queda flotando es cuántos casos similares quedan sin control en campos privados donde nadie llega a tiempo.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Esto pasa todo el tiempo en el norte de Santa Fe y nadie dice nada. Que vengan unos franceses y los agarren es casi una casualidad. Los que organizan esto son tipos con plata y contactos, no los van a tocar.
Ojo que no todos los que cazan son delincuentes. La caza deportiva legal existe y genera trabajo en zonas rurales. El problema acá es que no tenían los papeles, no la actividad en sí.
Sí, pero 24 animales autóctonos muertos no es 'un error de papeles'. Es depredación. No me vengas con eso.
Me alegra que los hayan agarrado, pero me pregunto cuántos grupos como este salen cada fin de semana y no los para nadie. Esto fue un operativo puntual, no un control sistemático.
Los franceses pagaron, los guías cobraron, y la fauna silvestre argentina pagó el precio. Bienvenidos al país donde todo se puede si sabés a quién llamar.
Trabajo en conservación ambiental hace 15 años. Esto que describen es la punta del iceberg. El turismo cinegético ilegal en el litoral es un negocio enorme y muy poco controlado. Ojalá este operativo sirva para algo más que una nota periodística.
y los guias locales van a ir presos o los sueltan mañana? pregunto
Respondo a Braian: en Argentina con suerte les sacan las escopetas y los mandan a casa. Ojalá me equivoque esta vez.
Lo que me indigna es que los turistas llegaron convencidos de que todo era legal. Alguien les vendió esto como un paquete turístico prolijo. Ese alguien es el verdadero responsable y espero que la justicia lo trate como tal.
24 animales autóctonos muertos. Leelo de nuevo. Veinticuatro. Para una excursión de fin de semana. Asco total.
Hay que separar las cosas: la caza legal con permisos, cupos y control es una actividad que existe en muchos países y puede ser sustentable. Lo que hicieron estos tipos es otra cosa. Pero no confundamos todo o vamos a terminar prohibiendo actividades que generan trabajo genuino en el interior.
Totalmente de acuerdo con Hugo. Pero en este caso específico no había nada legal: ni habilitación de guías, ni permiso de armas, ni nada. Así que el debate sobre la caza legal es para otro momento.
Que los deporten a los franceses y que les caiga todo el peso de la ley a los organizadores. Punto.