La búsqueda por Pauny se disparó porque la histórica fábrica de tractores atraviesa una crisis que afecta a más de 500 trabajadores en Las Varillas, Córdoba.
Según Bichos de Campo, la importación de tractores chinos presiona a la única fábrica de tractores 100% nacional y pone en riesgo el empleo en una empresa que produce fierros para el agro.
La nota describe a la industria metalmecánica como motor de pueblos de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, con localidades que respiran producción: Armstrong, Las Parejas, Las Rosas, Marcos Juárez, Las Varillas y Firmat.
El texto también recuerda que la maquinaria nacional tiene reconocimiento global: en Agritechnica, los fierros argentinos destacaron por innovación, calidad y tecnología, al punto de que multinacionales compran patentes o empresas enteras.
En el rubro de maquinaria autopropulsada, Argentina quedó rezagada frente a marcas multinacionales. Las empresas de capital nacional se achicaron hasta quedar una por categoría: Pauny fabrica tractores, Vassalli cosechadoras y Metalfor pulverizadoras.
Hoy la competencia es con los chinos: los últimos reportes de patentamiento hablan de que casi un 20% de los tractores que se venden en Argentina tienen origen asiático, dominado por los de origen chino, y llegan a la mitad del valor de una marca tradicional o de Pauny.
La crisis se palpa en las calles de Las Varillas, donde más de 500 trabajadores viven horas de incertidumbre. La empresa tiene dos plantas: la fundición y la fábrica principal, con turnos que empiezan a las cuatro y a las cinco.
Los registros recientes muestran una deuda de 32 mil millones de pesos. Según el Banco Central, son 30,8 mil millones en deudas bancarias, principalmente con Banco Nación, y otros mil millones por 146 cheques rechazados.
Esta mañana sumó un capítulo: desde las tres y media o cuatro de la madrugada, los trabajadores comenzaron a llegar a las plantas. Según Luis Alberto Sacavino, la empresa comunicó que estaban dispensados de concurrir, pero los delegados de la UOM resolvieron que se presentaran a trabajar.
La decisión buscó evitar que la ausencia se interprete como incumplimiento laboral. La dispensa había sido verbal y no estaba formalizada, lo que dejó dudas sobre cómo debía actuar cada operario.
El mismo texto aclara que Pauny no entró en crisis terminal: no vende como antes, pero apuesta a relanzarse en los próximos días. Para los laburantes, la pelea es clara: defender el trabajo, la industria nacional y el futuro de una fábrica que produce fierros para el campo.
Con información de: Bichos de Campo.
Comentarios (3)
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Esto es un ajuste contra los laburantes. Pauny es trabajo nacional y no se puede dejar caer.
Los chinos traen tractores a mitad de precio y la fábrica nacional se muere. Hay que bancar la industria.
Esperemos que la apuesta a relanzarse sirva, porque más de 500 trabajadores están en juego.