Lo que empezó como un robo más en las inmediaciones de una escuela terminó siendo el hilo que desarmó un presunto aguantadero de motos robadas en Pérez. La tecnología, esta vez, jugó en contra de los delincuentes.
Temprano este miércoles 16 de septiembre, una docente que trabaja en la Escuela Especial 2072, ubicada en San Juan al 1800, fue víctima de un robo mientras se encontraba en las inmediaciones del establecimiento. Dos personas que circulaban en moto, encapuchadas y con ropa oscura, le arrebataron el celular y escaparon. Un asalto rápido, casi quirúrgico. Pero cometieron un error que les iba a costar caro.
La víctima activó la geolocalización del dispositivo y le dio la información a los efectivos del Comando Radioeléctrico (CRE) de Pérez: el celular estaba en un domicilio de Rivadavia al 500, a más de veinte cuadras del lugar del atraco. Los policías se presentaron en la casa, una mujer les dio acceso al patio, y ahí empezó a desplegarse algo mucho más grande que un simple robo de teléfono.
En el patio encontraron una moto Rouser Dominar 400 color gris oscuro con pedido de secuestro activo por una causa de robo. Pero eso no fue todo: también había un cuatriciclo al que le habían instalado el motor de una Bajaj NS200, también con pedido de secuestro vigente, más un conjunto de motopartes que aparentemente pertenecían a esa misma moto: el colín trasero, un tanque de combustible, un faro delantero con velocímetro y un radiador con electroventilador. El lugar tenía todas las características de un desarmadero clandestino.
¿Y los dueños de semejante colección? Estaban escondidos en la terraza de la casa. Los encontraron, los bajaron, y la docente no tardó en reconocerlos como los mismos que le habían robado el celular horas antes. La víctima los identificó en el lugar.
Los detenidos fueron identificados como Jonathan L., de 20 años, y Fabricio B., de 28. Este último cargaba además con un pedido de captura vigente en una causa por robo en grado de tentativa. No era su primera vez en el radar de la Justicia.
El celular Samsung A36 apareció en una propiedad lindante: un vecino escuchó el ruido de algo cayendo sobre el techo y avisó. Probablemente uno de los dos lo tiró cuando escuchó llegar a la policía. Demasiado tarde para cualquier cosa.
El caso expone una dinámica que las fuerzas de seguridad del Gran Rosario conocen bien: el robo callejero como eslabón inicial de una cadena que termina en el desarmado y la venta de partes. Las motos robadas rara vez aparecen enteras; lo que circula son los motores, los faros, los tanques. Piezas que se venden sin preguntas en ferias o a través de redes informales. El aguantadero de Pérez era, al parecer, una estación más de ese circuito.
Que una docente haya activado el GPS de su celular y que eso haya desencadenado todo el procedimiento dice algo sobre el valor de esas herramientas. Pero también dice algo sobre la audacia de quienes operan estos esquemas a pocas cuadras de una escuela, en plena mañana, sin demasiado disimulo.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Qué bueno que la docente tenía el GPS activado. Yo siempre lo tengo apagado para ahorrar batería, después de esto lo dejo prendido para siempre. Ojalá les caiga todo el peso de la ley a estos dos.
Escondidos en la terraza jajaja. Pensaron que no los iban a encontrar? Qué nivel de inteligencia criminal.
Robarle el celular a una maestra que va a trabajar en una escuela especial. No tienen ningún tipo de límite. Espero que no salgan en 48 horas como siempre.
El de 28 ya tenía pedido de captura y andaba tan campante robando en moto. Ahí está el problema: la reincidencia sin consecuencias reales. El sistema los larga y vuelven a la calle.
No es solo el robo del celu, es todo el desarmadero que tenían armado. Eso no se monta de un día para el otro. ¿Cuánto tiempo estuvieron operando ahí sin que nadie se diera cuenta?
Coincido con cuervo_central. Un cuatriciclo con motor de otra moto, piezas de todo tipo... eso es un negocio armado. Los vecinos de Rivadavia al 500 algo tenían que saber.
Ojo, no hay que apuntar a los vecinos. Uno no sabe lo que pasa en la casa del lado. Yo vivo en un barrio tranquilo y me enteré por el diario que a dos cuadras había una banda operando. No siempre es tan obvio.
Buen trabajo del CRE de Pérez, hay que reconocerlo. Actuaron rápido y con la info que les dio la víctima resolvieron todo en el día. No siempre pasa eso.
Igual che, robar en la puerta de una escuela especial... eso es lo más bajo que hay. Esos chicos y docentes no se merecen eso.
A mí me robaron el celu el año pasado y cuando fui a la comisaría me dijeron que no podían hacer nada. A esta señora la ayudaron enseguida. Depende del día y del turno, lamentablemente.
No minimizo lo que le pasó a la docente, pero me alegra que el robo haya destapado algo más grande. A veces el sistema funciona aunque sea de rebote.
Che, la Rouser Dominar 400 vale una fortuna. Alguien la extraña mucho. Espero que se la devuelvan al dueño original.