Lo que empezó en organizaciones sociales de barrio ahora llega a los jardines de infantes. La Municipalidad de Rosario amplió este año el alcance de sus talleres de crianza, acercando la propuesta a establecimientos de nivel inicial públicos y privados dependientes del Ministerio de Educación de la provincia. La movida forma parte del Plan Mil65, una de las políticas públicas más ambiciosas que viene desarrollando el municipio en los últimos años.
La iniciativa se desarrolla en articulación con Aldeas Infantiles SOS Argentina y apunta a fortalecer las capacidades de cuidado de madres, padres y adultos referentes de niñas y niños de primera infancia, desde la gestación hasta los 4 años de edad. No es un taller más de los que se anuncian y se olvidan: desde 2023 se realizaron 200 encuentros en 90 espacios distintos, con cerca de 1.000 personas adultas participando.
El secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, fue claro sobre la lógica detrás de la política: "Con el Plan Mil65 tomamos una decisión muy clara: queremos estar presentes en los momentos de la vida en los que el cuidado puede hacer una diferencia para todo lo que viene después. Y en los primeros años cuidar a un chico también significa acompañar a quienes lo cuidan". La frase resume bien el enfoque: no alcanza con atender al niño si el adulto que lo cría está solo, sin herramientas y sin red.
Los talleres no son charlas magistrales ni folletos con consejos. Se trabaja a través del juego, el diálogo y dinámicas participativas. Los temas que se abordan van desde la crianza respetuosa y los límites sin violencia hasta el autocuidado de los adultos y el valor del juego como herramienta de desarrollo. Cada encuentro es coordinado por una dupla de profesionales y convoca tanto a familias como a integrantes de la comunidad educativa.
¿Por qué llevar los talleres a los jardines? La respuesta la dio el propio Gianelloni: "Queremos que el cuidado esté presente donde transcurre la vida cotidiana de las familias". Tiene lógica. El jardín de infantes es, para muchas familias rosarinas, el primer punto de contacto real con el Estado. Si el Estado llega ahí con algo concreto y útil, la llegada es genuina.
La directora de la filial Rosario de Aldeas Infantiles, Melina Arrieta, subrayó la importancia de la etapa: "Apuntalar las capacidades de crianza de los cuidadores de niños y niñas de primera infancia contribuye a que puedan ir desarrollando todas sus capacidades y potencialidades de forma integral". No es retórica vacía: la evidencia científica sobre el impacto de los primeros años en el desarrollo cognitivo, emocional y social de una persona es contundente.
La directora General de Infancias y Familias del municipio, María Andrea Fortunio, puso en palabras lo que los números no pueden capturar: "El resultado también está en aquello que una conversación puede modificar: una práctica que se revisa, una forma diferente de acompañar una emoción, un límite que deja de ejercerse desde la violencia, una persona adulta que descubre que jugar también es una forma de enseñar". Eso es exactamente lo que diferencia una política pública que funciona de una que solo existe en el papel.
El Plan Mil65 apunta a dos momentos estratégicos de la vida: los primeros mil días desde la concepción y la etapa a partir de los 65 años. La lógica es la misma en ambos extremos: el cuidado en los momentos clave define lo que viene después. Que Rosario tenga una política con ese enfoque, sostenida en el tiempo y con números concretos para mostrar, es algo que vale la pena contar.

Comentarios (12)
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Fui a uno de estos talleres el año pasado en el jardín de mi hija y la verdad que me sorprendió para bien. No es lo típico donde te dan un papel y te mandan a casa. Hay diálogo real, te escuchan. Ojalá llegue a más barrios.
Muy lindo el taller de crianza mientras los pibes no tienen cloacas en Tablada. Prioridades, municipio.
No es una cosa o la otra. Se pueden hacer talleres de crianza Y arreglar cloacas al mismo tiempo. Ese argumento de 'primero lo otro' lo usan para no hacer nada.
Claro que se puede, pero la plata no es infinita y las prioridades se notan en dónde se pone el esfuerzo. Esto es marketing social, no política pública real.
Trabajo en un jardín de infantes del oeste y ya nos llegó la propuesta. Hay muchas familias que necesitan este tipo de espacio, no para que les digan cómo criar, sino para sentirse menos solos. Eso tiene un valor enorme.
1000 personas en 3 años en una ciudad de un millón. Tampoco es para tanto el festejo.
Empezaron en 2023 y van creciendo. No todo tiene que nacer siendo masivo. Lo importante es que funcione y se sostenga, que es lo que no pasa con la mayoría de los programas municipales.
Soy papá de dos y nunca me enteré de que existía esto. Cómo me anoto? La nota no lo dice.
Javkin armando política de cuidados mientras la seguridad sigue igual. Che, cuiden también a los que salen a laburar a las 6 de la mañana.
La seguridad depende de la provincia, no del municipio. Eso ya lo explicaron mil veces. Pero entiendo la bronca, es válida igual.
Me parece muy bien que lleguen a los jardines privados también. El tema de la crianza respetuosa y los límites sin violencia no es solo para familias vulnerables, es para todos.
Mi señora fue a uno y volvió con otra cabeza. En serio. Cosas que hacíamos por costumbre, de cómo reaccionar cuando el nene llora o se enoja, las empezamos a ver diferente. No esperaba que funcionara y funcionó.