Hay partido. Y de los que no te dejan dormir. Este sábado a las 22 horas, la Selección argentina se mide con Suiza en los cuartos de final del Mundial 2026, con una semifinal como premio para el que gane. La sede es el Arrowhead Stadium de Kansas, el árbitro es el portugués Joao Pinheiro, y el ambiente ya está caldeado.
Argentina llega a esta instancia con el alma en un hilo pero con el orgullo intacto. En los octavos de final, los dirigidos por Lionel Scaloni estuvieron al borde del precipicio: perdían 2-0 ante Egipto con poco más de diez minutos para el final. Lo que vino después fue de película: remontada épica, 3-2 final, y una clasificación que dejó a medio país sin voz. No es la primera vez que este equipo necesita tocar el fondo para salir a flote.
Antes de ese susto, en los dieciseisavos también hubo que ir al tiempo extra para doblegar a Cabo Verde por 3-2. En la fase de grupos, en cambio, el equipo había mostrado otra cara: 3-0 a Argelia, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania. Dos Argentinas distintas en el mismo torneo. Esa inconsistencia es la que preocupa, aunque nadie puede negarle el corazón que tiene este grupo.
Del otro lado está Suiza, un equipo que fue de menor a mayor y que no hay que subestimar. Arrancó con un flojo empate 1-1 ante Qatar, pero después se acomodó: 4-1 a Bosnia y Herzegovina, 2-1 a Canadá, y terminó como líder del Grupo D. En dieciseisavos liquidó a Argelia sin drama, y en octavos le ganó a Colombia por penales tras un 0-0 en los 120 minutos. El equipo de Murat Yakin sabe sufrir, sabe esperar, y sabe ejecutar cuando llega el momento. No es un rival para dormirse.
¿Cuánto pesa la historia? En este caso, bastante. Argentina y Suiza se cruzaron dos veces en Mundiales y las dos veces ganó la Albiceleste. El primero fue en Inglaterra 1966, con un 2-0 sin mayores complicaciones. El segundo, en Brasil 2014, fue una pesadilla de 118 minutos que terminó con el gol de Ángel Di María para el pase a semis. Ese partido lo recuerda cualquier argentino que lo vivió: el tiempo que no terminaba nunca, el corazón en la garganta, y el grito que llegó cuando ya casi nadie creía.
Hoy el contexto es distinto, el plantel es otro, pero la presión es la misma. Una semifinal de Mundial no aparece todos los días, y este grupo lo sabe. El partido se puede ver por TV Pública, TyC Sports, DSports, Telefe y Disney+ Premium. No hay excusas para perdérselo.
Lo que viene es simple: ganar o irse a casa. Y con este equipo, nunca se sabe hasta el último minuto.

Comentarios (13)
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Este equipo me tiene con el corazón destrozado. Primero el 0-2 con Egipto y ahora tenemos que jugar con Suiza. No aguanto más. Pero igual los banco a muerte.
Suiza no es cualquier cosa, gente. Le ganaron a Colombia por penales y son muy ordenados tácticamente. Ojo que si salimos confiados nos comen.
Yo me acuerdo del gol de Di María en el 2014 como si fuera ayer. Lloramos todos en casa. Ojalá hoy tengamos otra noche así.
Che, con todo respeto, este equipo no convence. Remontamos de milagro contra Egipto y antes necesitamos tiempo extra con Cabo Verde. ¿Así vamos a llegar a la final?
El corazón es lo que tiene este equipo, Pipa. En el 2022 también arrancaron mal y terminaron campeones. No los subestimes.
Sí, pero en el 2022 Messi estaba en otro planeta. Ahora también está, pero el equipo alrededor no es el mismo. Igual ojalá me equivoque.
Lo voy a ver por Telefe con toda la familia. Ya tenemos la camiseta puesta desde el mediodía jajaja. ¡Vamos Argentina!
El árbitro portugués me preocupa un poco. Espero que no nos cobren nada raro como en otros partidos.
Gustavo, siempre con la conspiración. Dejate de joder y disfrutá el partido.
El historial dice que les ganamos las dos veces que nos cruzamos en Mundiales. La historia ayuda, aunque sé que no define nada. Confío en Scaloni.
vamos albiceleste carajo no hay otro resultado posible
Lo que me indigna es que tengamos que pagar Disney+ para verlo en condiciones. La TV Pública corta siempre. Es un mundial, debería ser gratis para todos.
Está en Telefe también, che. Gratis y en abierto. Leé la nota antes de quejarte.