Una nueva polémica urbanística se cierne sobre Rosario. La Comisión de Planeamiento del Concejo Municipal comenzó a debatir un convenio que podría cambiar para siempre el perfil de una de las esquinas más emblemáticas de la ciudad: bulevar Oroño y Urquiza.
Según informó La Capital, el proyecto contempla la preservación y restauración de la histórica Casa Cullen Poggi, pero con una contraparte que ya genera resistencias: la construcción de un edificio de usos mixtos de 16 pisos en el fondo del mismo lote.
¿Es esta la fórmula correcta para salvar el patrimonio rosarino? La pregunta no es menor. El convenio urbanístico de preservación que se discute busca revitalizar el inmueble patrimonial, pero el precio parece ser la verticalización de una zona que hasta ahora mantenía cierta armonía arquitectónica.
La Casa Cullen Poggi es uno de los testimonios más valiosos de la arquitectura residencial de principios del siglo XX en Rosario. Su ubicación estratégica, en pleno corazón del bulevar Oroño, la convierte en un referente visual para miles de rosarinos que transitan diariamente por la zona.
El proyecto plantea un dilema que trasciende lo meramente urbanístico. Por un lado, la necesidad urgente de preservar el patrimonio histórico de la ciudad, muchas veces amenazado por el abandono y la especulación inmobiliaria. Por el otro, la presión del desarrollo urbano y la densificación que caracteriza el crecimiento de Rosario en los últimos años.
Los 16 pisos proyectados no son un detalle menor. Representan una altura considerable que modificará sustancialmente el paisaje urbano de la zona, tradicionalmente dominada por construcciones de menor escala. La pregunta que muchos vecinos se hacen es si este tipo de desarrollos no termina por desnaturalizar el entorno que precisamente se busca proteger.
El debate en la Comisión de Planeamiento recién comienza, pero ya anticipa discusiones intensas. Los defensores del proyecto argumentarán sobre la necesidad de encontrar mecanismos de financiamiento para la preservación patrimonial. Los detractores, en cambio, cuestionarán si el remedio no es peor que la enfermedad.
Lo cierto es que Rosario necesita definir con urgencia su modelo de crecimiento urbano. ¿Preservación a cualquier precio? ¿Desarrollo sin límites? La respuesta que emerja de este debate marcará el rumbo de futuras intervenciones en el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Comentarios (12)
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Otra vez lo mismo. Usan la excusa del patrimonio para meter torres donde no van. 16 pisos en esa zona es una barbaridad.
Roberto tiene razón. Es la misma historia de siempre: patrimonio de fachada y negocio inmobiliario atrás.
Si no se hace algo así, la casona se cae a pedazos. Al menos se preserva algo, porque plata para restaurar no hay.
Vivo a dos cuadras y ya no se puede transitar por el tráfico. Imaginate con 16 pisos más de gente.
Pero che, algo hay que hacer. Esa casa está abandonada hace años. Por lo menos así se salva.
Mariana, ¿salvar qué? Van a hacer un museo de 3 ambientes y atrás un monstruo de cemento. Eso no es preservar nada.
16 pisos es mucho, pero si es la única forma de que no se caiga la casa histórica... no sé qué es peor.
En Barcelona hacen esto todo el tiempo y funciona. Hay que ser pragmáticos, el Estado no tiene plata para restaurar.
Patricia, Barcelona es Barcelona y Rosario es Rosario. Acá solo piensan en la guita, no en la ciudad.
El problema no es la altura, es que no hay infraestructura. Las cloacas, el gas, todo colapsado ya.
Yo paso todos los días por ahí y la casa está hecha un desastre. Algo hay que hacer, pero 16 pisos me parece excesivo.
¿Y los vecinos qué opinan? Siempre deciden sin consultar a los que vivimos en la zona.