Lo que era un secreto a voces se convirtió en confirmación oficial: Maximiliano Pullaro va por la reelección en Santa Fe. El gobernador blanqueó esta semana lo que en los pasillos de la Casa Gris se daba por descontado desde hace meses, y con eso encendió una carrera electoral que promete ser intensa.
No es una sorpresa. Pullaro llegó al poder hegemonizando la alianza Unidos, logró algo que pocos gobernadores consiguen: reformar la constitución provincial para habilitar su propia reelección. El plan, según trascendió desde su entorno, siempre tuvo escrito ocho años en Santa Fe. Primero ganar. Después reformar. Después quedarse.
¿Alguien en serio creyó que iba a hacer todo ese trabajo para después dar un paso al costado?
La confirmación no es solo un dato político: es una señal de poder. Pullaro no necesitó esperar, no necesitó medir el terreno ni consultar encuestas en público. Simplemente lo dijo, con la tranquilidad de quien sabe que por ahora no tiene un rival que lo quite el sueño. Esa confianza, sin embargo, tiene su propia trampa: cuando un gobernador se muestra tan seguro tan temprano, lo que hace es invitar a la oposición a organizarse.
Y ahí está la pregunta que hoy recorre los despachos políticos de Rosario y Santa Fe capital: ¿quién se anima a competirle? La alianza Unidos sigue siendo una maquinaria electoral difícil de desafiar, pero la política argentina tiene una regla de oro que no falla: nadie es imbatible hasta que alguien lo derrota.
La reforma constitucional que habilitó la reelección fue uno de los movimientos más audaces del actual gobierno provincial. No fue gratis: costó negociaciones, tensiones internas y críticas de la oposición que la leyó como una jugada de concentración de poder. Pullaro la defendió como una modernización institucional. Sus críticos la llamaron de otra manera. Hoy, con la candidatura confirmada, el debate sobre esa reforma vuelve a la superficie.
Lo que viene ahora es el mapa de rivales. El peronismo santafesino, fragmentado y todavía sin figura que convoque, necesita encontrar un candidato con peso propio. La izquierda tiene presencia territorial pero techo electoral conocido. Y dentro de la propia alianza gobernante, hay nombres que miran el escenario con ambición, aunque por ahora nadie se mueve antes de tiempo.
Pullaro pregunta por sus rivales, dice el ambiente político. No porque los tema, sino porque sabe que una elección sin competencia real no le sirve: necesita una victoria que lo legitime para los años que vienen. En la política santafesina, como en cualquier otra, ganar cómodo a veces vale menos que ganar peleado.
La carrera a la gobernación acaba de arrancar. Y por ahora, hay un solo corredor en la pista.

Comentarios (13)
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Se veía venir desde que reformaron la constitución. Todo ese proceso fue para esto. Al menos que sea honesto y lo diga abiertamente, eso hay que reconocerlo.
Reformó la constitución para quedarse. En cualquier otro país eso se llama de otra manera. Acá lo aplaudimos.
Che, pero la reforma la votó la gente en una consulta. No fue un golpe de estado. Dejen de exagerar.
La 'consulta' la hizo él con sus reglas, con su aparato y con la oposición fragmentada. Muy democrático todo, sí.
Y el peronismo? Alguien tiene un candidato? Porque si no aparece alguien con peso real, Pullaro gana caminando y eso tampoco es bueno para la democracia.
Ocho años en Santa Fe era el plan desde el principio, lo decían en voz baja desde que asumió. Al menos ahora lo blanquea. Prefiero eso a los que mienten hasta el último momento.
Y mientras tanto Rosario sigue con los mismos problemas de siempre. Que se peleen por la gobernación todo lo que quieran, acá en la ciudad no se nota nada.
Tiene razón el de arriba. La seguridad mejoró algo en el interior pero en Rosario seguimos igual. Que se reelija o no, a mí que me solucionen el barrio.
Pullaro es de los pocos políticos que al menos tiene un proyecto claro y lo ejecuta. Podrán estar de acuerdo o no, pero no es un improvisado. Eso vale.
El problema no es Pullaro, el problema es que la oposición no tiene a nadie. Cuando no hay competencia real, el que gobierna se relaja. Eso es lo que me preocupa.
Ocho años con el mismo gobernador... esperemos que al menos los use bien porque si no va a ser larguísimo.
Lo de la reforma constitucional fue un manotazo claro. Que después lo llamen 'modernización institucional' es un chiste. Pero bueno, así funciona la política argentina.
A mí me parece bien que lo confirme ahora. Así el resto tiene tiempo de organizarse. Aunque viendo cómo está el peronismo, van a necesitar más que tiempo.