La guerra contra el delito en Santa Fe tiene un nuevo capítulo, y esta vez con tinte de espectáculo. El gobernador Maximiliano Pullaro presidió este jueves la quinta subasta de bienes incautados al crimen organizado, donde más de 5.400 personas de todo el país se dieron cita para pujar por los despojos del narcotráfico.
Según informó La Capital, la jornada organizada por la Agencia Provincial de Registro, Administración y Destino de Bienes y Derechos Patrimoniales (Aprad) puso en el martillo 150 lotes que incluían desde autos de alta gama hasta motos, y el plato fuerte: un avión que seguramente fue utilizado para el transporte de estupefacientes.
"Santa Fe persigue el delito, encarcela a los delincuentes y les subasta los bienes", sentenció Pullaro con esa frase que resume su política de mano dura. Y la verdad es que los números lo acompañan: 5.411 participantes registrados demuestran que hay apetito por estos remates que convierten el botín criminal en recursos para el Estado.
¿Pero qué hay detrás de esta movida? La Aprad no es solo una oficina que organiza subastas. Es el brazo ejecutor de una estrategia que busca desfinanciar al crimen mientras genera ingresos genuinos para la provincia. Cada auto, cada moto, cada bien que pasa por el martillo es un golpe directo al patrimonio de las organizaciones delictivas.
El gobernador sabe que estas subastas tienen un efecto simbólico poderoso. Ver cómo los bienes del narco terminan en manos de ciudadanos comunes genera una sensación de justicia que trasciende lo meramente económico. Es el Estado diciéndole a los criminales: "Lo que robaste, lo recuperamos. Lo que acumulaste, lo redistribuimos".
La participación de gente de todo el país en estos remates habla de algo más profundo. Santa Fe se está posicionando como una provincia que no negocia con el delito, que no mira para otro lado. Y eso genera confianza, atrae inversión, mejora la imagen.
Claro que queda la pregunta del millón: ¿estos operativos realmente debilitan a las organizaciones criminales o son apenas un golpe de efecto? La respuesta probablemente esté en la continuidad de la política y en los resultados concretos en materia de seguridad. Porque una cosa es subastar bienes y otra muy distinta es desarticular las redes que los generaron.

Comentarios (12)
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Muy bien Pullaro, así se hace. Que los narcos vean cómo sus bienes terminan en manos de gente trabajadora. Ojalá otros gobernadores tomen nota.
Un avión?? Imaginate la guita que manejaban estos tipos. Y pensar que hay gente que los defiende...
Está perfecto, pero me pregunto si realmente esto debilita a las organizaciones o es solo marketing político. Los peces gordos siguen libres.
Marketing político decís? Por lo menos hace algo, no como otros que se la pasan hablando y no mueven un dedo.
5400 personas pujando... eso habla bien de la convocatoria. Pero coincido que falta más acción contra los cabecillas.
Mientras tanto en Rosario seguimos con balaceras todas las noches. Las subastas están bien pero necesitamos más patrullaje en los barrios.
Che, ¿alguien sabe si el avión tenía papeles en regla? Porque comprar algo incautado después te puede traer problemas...
Los bienes que se subastan tienen documentación legal limpia, pasan por todo un proceso judicial antes. No te hagas drama.
Muy buena medida. Ojalá también subasten las propiedades de los políticos corruptos, que son socios de estos delincuentes.
Marta tiene razón, pero empecemos por algo. Por lo menos Pullaro muestra que se puede hacer algo contra estos mafiosos.
¿Y la plata de las subastas realmente va a seguridad o se la morfan en el camino? Porque promesas escuchamos muchas...
Al menos es transparente, las subastas son públicas y se puede seguir el rastro de la plata. Mejor que antes cuando todo desaparecía.