La recaudación de septiembre mostró una mejora interanual del 3,7% en términos reales, con ingresos por $21,3 billones. Pero el número agregado tapa una señal incómoda: el IVA volvió a caer.
El comportamiento del IVA es una de las principales señales sobre la actividad económica. En septiembre, la recaudación bruta del impuesto cayó 5,8% real interanual y acumula once meses consecutivos de baja, desde noviembre de 2025.
La mejora general, en cambio, tiene una explicación técnica. En septiembre de 2025, el Gobierno llevó a cero temporalmente los derechos de exportación para determinados productos agropecuarios. Esa decisión dejó una base de comparación muy baja para el mismo mes de 2026.
El entonces ministro de Economía Luis Caputo tomó la medida en medio de la tensión cambiaria y a pocas semanas de las elecciones legislativas. El objetivo fue acelerar la liquidación de la cosecha y favorecer el ingreso de dólares.
La medida provocó una fuerte concentración de las ventas externas: los productores liquidaron alrededor de u$s7.000 millones en apenas tres días. A cambio, durante ese período prácticamente no ingresaron recursos a ARCA por retenciones.
Un año después, la situación es diferente. En septiembre de 2026, el sector agroexportador liquidó 3.228 millones de dólares y aportó $1,12 billón a las arcas fiscales por derechos de exportación.
Esa diferencia explica el salto interanual del 99,2% en retenciones. El peso de ese impuesto es suficiente como para modificar el resultado de la recaudación total.
El dato es relevante: si se excluyen los impuestos vinculados a las exportaciones, el resto de los recursos tributarios muestra una caída real del 1,8%. En otras palabras, la mejora total no se sostiene en la actividad interna, sino en la comparación con un mes con base muy baja.
El IVA, además, obliga a separar dos componentes. El IVA DGA, asociado a importaciones, representa alrededor del 35% de la recaudación total del impuesto, cayó 18,4% real interanual y acumula once meses de descenso.
El IVA DGI, vinculado al mercado interno, explica alrededor del 65% de la recaudación total y mostró una variación real positiva del 1,7% en septiembre. Pero la mejora no alcanza para revertir la tendencia.
La mejora del IVA DGI no es un cambio consolidado. Excepto julio, el componente interno también registró caídas reales interanuales durante los otros meses analizados.
La lectura final es incómoda: el IVA acumula once meses de retroceso real, mientras la recaudación agregada crece. El contraste muestra que el dato macro puede ser optimista, pero la señal de actividad y las importaciones siguen débiles. Y cuando el consumo no arranca, el IVA no miente.
Con información de: El Ciudadano. Datos de septiembre.

Comentarios (10)
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El dato de retenciones es trampa: si en 2025 no cobraron nada, ahora parece que subió el doble. No es crecimiento real.
En Rosario se nota en el comercio. El IVA cae y la recaudación 'crece' por exportaciones. No es lo mismo.
Caputo llevó a cero las retenciones por dólares y ahora el dato sale inflado. Política pura.
Al menos el campo liquidó 3.228 millones de dólares en septiembre de 2026. Sigue aportando, aunque la comparación engaña.
Lo del IVA me preocupa más. Once meses de caída no es un bache, es una señal de que el consumo no arranca.
Acá hay que separar DGA y DGI. El DGI subió 1,7%, no es todo negativo, aunque no alcanza.
El IVA DGA cayó 18,4%, eso habla de importaciones. Menos importaciones, menos IVA. No es magia.
Buen análisis. El problema es que el dato macro se usa para decir todo está bien, pero el IVA no miente.
El dato de 3.228 millones de dólares muestra que el campo sigue liquidando, aunque la comparación con 2025 distorsiona.