El comercio minorista de Rosario y la región sigue navegando en aguas turbulentas. La última Encuesta Mensual de Actividad Comercial de la Federación Gremial del Comercio e Industria (FECOI) pintó un cuadro de situación que combina dos realidades bien distintas: una transformación digital irreversible en los medios de pago y una cadena de pagos que cruje bajo el peso de la recesión.
El termómetro de junio no dejó margen para el optimismo. El 59% de los establecimientos relevados reportó una caída en su facturación respecto a mayo. Solo un 18% logró mejorar sus números, mientras que el 23% restante empató. Pero cuando la comparación se extiende al plano interanual, la foto es todavía más dura: el 60% de los locales comerciales sufrió contracciones severas, con caídas de ventas de entre el 20% y más del 20% respecto a junio del año pasado.
Ni siquiera el Día del Padre —una de las fechas comerciales más importantes del calendario— pudo funcionar como el ansiado bálsamo reactivador. Para el 59% de los comerciantes de la región, el volumen de ventas de esa celebración quedó por debajo del año anterior. Un dato que habla a las claras del nivel de contracción del consumo: apenas un 3% de los encuestados aseguró haber vendido más que en la misma fecha de 2025.
En medio de ese panorama gris, el informe de FECOI confirma un cambio cultural que ya no tiene marcha atrás: el dinero en efectivo prácticamente desapareció del mostrador rosarino. Las transferencias bancarias y billeteras virtuales —como Santa Fe, Mercado Pago y similares— concentran hoy el 65% de las transacciones. Las tarjetas de débito representan el 17% y las de crédito el 15%, estas últimas golpeadas por el costo del financiamiento. El efectivo, otrora rey indiscutido del comercio de barrio, hoy es la forma de cobro principal en apenas el 3% de los comercios minoristas locales. Una extinción casi total.
Esta digitalización de los pagos es, paradójicamente, uno de los pocos fenómenos positivos que emerge del informe. La adopción masiva de billeteras virtuales redujo costos operativos, aceleró cobros y amplió el acceso a herramientas financieras para comerciantes que históricamente operaban en la informalidad del cash. Es el mercado resolviendo lo que décadas de política monetaria no pudieron.
El canal online aparece como la gran oportunidad —y también como la gran deuda pendiente— del entramado comercial local. Cerca del 40% de las tiendas tradicionales todavía no implementó ningún tipo de venta digital, ya sea a través de web propia, Mercado Libre o canales dinámicos en redes sociales y WhatsApp. Sin embargo, para quienes dieron el salto, el e-commerce se convirtió en un verdadero salvavidas: para el 35% de los encuestados, las ventas online ya representan más del 15% de sus ingresos mensuales.
El lado oscuro del informe está en la estructura de costos y en la situación financiera de las pymes. Durante junio, el 46% de los comercios absorbió aumentos de proveedores de entre el 2% y el 5%, sumando presión sobre márgenes que ya venían muy ajustados. El resultado es previsible: vender menos y pagar más para reponer es una ecuación que solo puede terminar de una manera. Más de la mitad de los comercios reconoció estar hoy más endeudado que hace un año, con señales claras de fatiga financiera y tensión en sus cajas.
El escenario que describe FECOI no es nuevo, pero sí es persistente. El comercio minorista rosarino lleva meses absorbiendo el impacto de una recesión que el gobierno nacional reconoce como parte del proceso de saneamiento fiscal. La pregunta que se hacen los comerciantes es cuánto tiempo más pueden aguantar la persiana levantada antes de que los números los obliguen a bajarla definitivamente.

Comentarios (15)
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Llevo 18 años con mi ferretería en Alberdi y nunca la vi tan difícil. Los proveedores te aumentan todos los meses y el cliente cada vez compra menos. El dato del efectivo al 3% es real, yo ya ni tengo caja chica grande porque nadie paga en billetes.
Y encima el municipio te cobra tasas como si vendieras igual que antes. La presión impositiva no baja nunca, pero las ventas sí.
Yo trabajo en una pyme textil y confirmo todo lo que dice la nota. Estamos más endeudados, los plazos de pago a proveedores se estiraron y el banco no te da crédito a tasas razonables. Es un círculo vicioso.
Che, pero el tema del efectivo al 3% es un avance enorme. Menos evasión, más trazabilidad, más formalidad. Eso es bueno para todos en el largo plazo. El problema es la recesión, no la digitalización.
Largo plazo... mientras tanto el corto plazo te funde. Muy lindo el progreso digital cuando no llegás a fin de mes.
Nadie dijo que era fácil. Pero culpar a la digitalización de la recesión es confundir causas. El problema es el gasto público descontrolado de los últimos 20 años que generó esta inflación y este ajuste necesario.
Tengo un local de ropa en el centro y el e-commerce me salvó. Empecé con Instagram y WhatsApp hace dos años y hoy el 20% de mis ventas son online. A los que todavía no arrancaron con lo digital les digo: ya fue, hay que moverse.
Fácil decirlo cuando tenés tiempo y plata para aprender a vender online. Los comerciantes de 60 años que llevan toda la vida en el mostrador no tienen esa cintura.
Los números de FECOI son consistentes con lo que se ve a nivel nacional. La caída del consumo es la contracara del proceso de desinflación. No hay magia: bajar la inflación implica un período de ajuste del gasto privado. La pregunta es si las pymes tienen espalda para aguantarlo.
Qué triste que el Día del Padre tampoco haya servido para levantar las ventas. Yo fui a comprarle algo a mi papá y los precios en el centro estaban por las nubes, no me alcanzó para lo que quería llevarle.
El 40% que todavía no vende online está perdiendo el tren. Mercado Libre, Instagram, WhatsApp Business... hay herramientas gratuitas para empezar. No hay excusa.
Yo compro casi todo por Mercado Libre o por Instagram de locales rosarinos. Es más cómodo, más barato y no tengo que lidiar con el tráfico del centro. El comercio físico tiene que reinventarse o desaparece.
Más de la mitad de los comercios más endeudados que hace un año. Eso es una bomba de tiempo. Si no hay reactivación en el segundo semestre, vamos a ver una ola de cierres que va a cambiar la cara de los barrios de Rosario.
Igual hay que reconocer que las billeteras virtuales cambiaron todo para bien. Antes ibas al cajero, sacabas plata, la perdías, te la robaban... ahora todo desde el celu. Eso al menos es un avance concreto en medio de tanto quilombo.